Naturaleza
Ingeniería

Derrota de la ingeniería australiana: el proyecto más ambicioso para crear un mar artificial es totalmente inviable

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Australia nos tiene acostumbrados a usar la tecnología para sacar el máximo partido a sus recursos, pero su proyecto más ambicioso era transformar los territorios áridos de su interior en una suerte de mar artificial. La mala noticia es que han confirmado que, seguramente, jamás lo veremos.

La mala noticia la ha dado el gobierno australiano. El proyecto consiste en crear un mar artificial, para llevar agua desde el norte hasta el corazón del país para combatir las sequías.

Es cierto que técnicamente es viable construirlo. No obstante, hay una noticia mucho peor; ahora mismo económicamente es inviable y los beneficios serían limitados.

El proyecto de Australia para crear un mar artificial que termine con la sequía

El análisis más reciente, desarrollado por la agencia científica australiana CSIRO dentro del programa National Water Grid, ha sido contundente, y no para bien.

Aunque mover agua a gran escala es técnicamente viable con la tecnología actual, el coste de construir y mantener la infraestructura sería imposible de recuperar.

Las estimaciones indican que el volumen de agua que podría desviarse sería inferior a la mitad de lo planteado originalmente. Además, transportar el recurso hacia el interior implicaría mayores costes y menor eficiencia, especialmente para usos agrícolas.

A esto se suma el enorme gasto energético necesario para bombear agua durante cientos de kilómetros, especialmente si se incluyen procesos como la desalinización.

Incluso con energías renovables, la factura económica y ambiental seguiría siendo muy elevada. Por ello, lo cierto es que utilizar agua más cerca de donde cae es más eficiente.

Por qué algunos científicos defienden crear un mar artificial en el desierto de Australia

Uno de los grandes argumentos a favor del proyecto es la posibilidad de modificar el clima del interior generando más lluvias. Sin embargo, los estudios científicos desmontan esta idea simplificada.

Las simulaciones muestran que, aunque aumentaría la evaporación y el reciclaje de humedad, también podría producirse un enfriamiento de la superficie que estabilizaría la atmósfera, lo que reduciría las precipitaciones en algunos escenarios.

Además, los efectos ambientales son inciertos. La creación de grandes masas de agua en zonas con alta evaporación puede aumentar la salinidad y alterar ecosistemas que dependen de ciclos extremos.

También existen implicaciones culturales relevantes, ya que Kati Thanda-Lake Eyre es un lugar sagrado para comunidades indígenas como el pueblo Arabana, lo que añade una dimensión social al debate.

Cuál es el origen del proyecto para crear un mar artificial en la zona más árida de Australia

El origen de esta ambiciosa idea se remonta a 1938, cuando el ingeniero John Bradfield propuso desviar agua desde los ríos del norte de Queensland hacia el interior. El objetivo era reforzar la agricultura y mejorar la resiliencia frente a las sequías.

Las versiones actuales del proyecto plantean transportar agua desde cuencas como Tully, Herbert y Burdekin hasta una presa en Hells Gates y, desde ahí, hacia zonas interiores e incluso hasta el sistema del Murray-Darling.

El destino simbólico de muchas de estas propuestas es Kati Thanda-Lake Eyre, uno de los lugares más secos del país. Sin embargo, este lago es un sistema extremadamente variable.

Sólo se llena en episodios excepcionales de lluvias intensas, ya que la evaporación anual supera ampliamente las precipitaciones. En condiciones normales, el agua desaparece rápidamente, lo que limita el impacto de cualquier intervención masiva.