Naturaleza
Galicia

Los científicos lanzan un importante aviso y proponen cambiar las bateas de mejillones para que produzcan más

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un análisis exhaustivo sobre la industria del mejillón en las rías gallegas, liderado por investigadores de la Delegación Institucional del CSIC en Galicia, evalúa la trayectoria de este cultivo desde 1970 para aportar soluciones de sostenibilidad. Los biólogos marinos Uxío Labarta y Diana Zúñiga exponen en la revista Marine Policy que resulta prioritario renovar las metodologías utilizadas en el país.

Esta revisión científica llega cuando la producción anual ha caído de una media histórica de 250.000 toneladas a apenas 178.000 toneladas entre 2022 y 2023. Según explican los autores españoles basados en su investigación, la clave para revertir esta tendencia se encuentra en aplicar un enfoque que considere las variables del cambio climático.

Para los expertos, el modelo actual, que agrupa bateas en polígonos, requiere una planificación que atienda a las particularidades hidrodinámicas de cada ría.

¿Por qué deben cambiarse las bateas de mejillones para que produzcan más?

Para optimizar el rendimiento, los expertos sugieren ajustar la densidad de las cuerdas al área específica de cultivo y redimensionar las estructuras según la disponibilidad de nutrientes. Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) confirman que cualquier aumento indiscriminado de cuerdas genera, a medio plazo, una caída en el crecimiento del mejillón adulto debido a la competencia por el alimento.

Por lo tanto, la eficiencia se logra únicamente si la gestión de las bateas guarda un equilibrio estricto con los flujos de agua y la calidad del carbono orgánico planctónico. Para entender este proceso, los expertos señalan que las rías no funcionan como un bloque uniforme. La producción de mejillón depende de que la biomasa instalada no supere la capacidad de renovación del entorno.

Labarta y Zúñiga sugieren que, si bien una estructura de mayor tamaño ofrece un rendimiento potencial más alto, los costes asociados y el impacto en la cadena alimentaria obligan a usar modelos científicos que midan la interacción real del bivalvo con su entorno.

«Numerosos estudios se han centrado en desentrañar la capacidad de carga abordando la biomasa del mejillón, estudiando la cantidad y calidad del alimento disponible, comprendiendo los flujos de agua y determinando las respuestas fisiológicas de los mejillones a la cantidad y calidad de alimento», apuntan los expertos.

El impacto de las corrientes y el factor climático para la producción de mejillones

La determinación de la capacidad de carga se establece como el eje vertebrador de la gestión pesquera. Este concepto, que define el límite de población que un área soporta de forma indefinida, se ve alterado por la presencia física de las propias estructuras de madera.

Las bateas reducen de forma clara el caudal de agua a su paso, aunque el efecto de las mareas suele compensar esta obstrucción al repartir el alimento la mayor parte del tiempo. Por ello, se debe poner el foco en las zonas de turbulencia que se forman alrededor de los polígonos de cultivo. Estos flujos determinan la llegada de partículas de alta calidad, como el plancton, cuya abundancia está sujeta a los vientos de primavera y verano que provocan el afloramiento.

«Identificar las condiciones ambientales que optimizan el cultivo de mejillón y sus posibles impactos en los patrones de la cadena alimentaria es fundamental para abordar el futuro del mejillón en Galicia, teniendo en cuenta además el cambio climático», advierten Labarta y Zúñiga. 

Además, «dadas las diferencias entre las rías gallegas, la selección de la ubicación de las unidades de cultivo es fundamental para planificar estrategias de gestión de la industria mejillonera».

Medidas urgentes para la administración y las patronales

La viabilidad de esta industria, que sitúa a Galicia como el tercer productor mundial tras China y Chile, exige medidas de control mucho más rigurosas. Los investigadores proponen, además, mantener plataformas oceanográficas activas en puntos estratégicos que garanticen una toma de datos continua y fiable.

«En los modelos de capacidad de carga para garantizar la sostenibilidad del cultivo se deben de considerar posibles cambios en los patrones de viento, que podrían afectar no solo a la cantidad y calidad del alimento y al tiempo de residencia del agua en la ría, sino también al ciclo metabólico o reproductivo de los mejillones», explican los especialistas.

«Además, el impacto de las olas de calor marinas sobre la vida marina en las rías gallegas debe analizarse para determinar sus posibles efectos sobre los bivalvos», añaden.

«La industria del mejillón se enfrenta a un futuro complejo al que deberá adaptarse rápidamente en términos ecológicos, sociales y económicos», advierten Labarta y Zúñiga.