Naturaleza
Increíble hallazgo

Brindis de emoción en la zoología mundial: identifican una nueva especie de pulpo tras 20 años de investigación

La zoología mundial ha vivido un momento de emoción tras la identificación de una nueva especie de pulpo después de más de 20 años de investigación. El descubrimiento, vinculado a los ecosistemas del océano profundo, ha vuelto a poner el foco en esos entornos extremos que aún permanecen en gran medida inexplorados.

Detrás de este avance han estado los investigadores María Cecilia Pardo y Christian Ibáñez, académicos de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quienes han logrado confirmar la existencia de un cefalópodo que durante años pasó desapercibido en colecciones científicas.

Así se ha confirmado la nueva especie de pulpo tras dos décadas de análisis

La especie identificada es el Graneledone sellanesi, un pulpo de tamaño mediano, sin saco de tinta, localizado en el Pacífico Suroriental frente a las costas de Chile. Aunque algunos ejemplares ya se encontraban resguardados en colecciones científicas, no se había logrado demostrar que se trataba de una especie distinta.

«No fue solamente describirlo: aquí lo que se hizo fue descubrir una nueva especie», ha explicado la bióloga evolutiva María Cecilia Pardo. Según ha detallado, el trabajo ha implicado años de comparación para comprobar que determinadas características no coincidían con otras especies ya catalogadas.

El proceso comenzó en el año 2000, cuando ejemplares fueron recolectados como fauna acompañante en faenas de pesca de profundidad. Desde entonces, el equipo ha tenido que enfrentarse a una dificultad evidente: estos animales habitan entre los 436 y los 1.482 metros de profundidad, lo que complica enormemente la obtención de nuevas muestras.

Las claves científicas que han permitido distinguirlo

Para confirmar que se trataba de una especie inédita, se ha aplicado un enfoque de taxonomía integrativa. Este método combina análisis morfológicos detallados con herramientas genéticas.

En los machos se han contado entre 43 y 45 ventosas en el brazo hectocotilizado, se ha descrito un órgano del embudo con forma de «VV» y se han identificado entre seis y siete laminillas por hemibranquia.

Un hallazgo que va más allá de sumar una especie al catálogo

Más allá de la relevancia taxonómica, el descubrimiento del Graneledone sellanesi ha servido para subrayar la importancia de conocer los ecosistemas profundos. Desde fuera del ámbito científico puede parecer irrelevante sumar una especie más o menos, pero la investigadora ha advertido de que cada organismo cumple una función dentro del ecosistema.

«Las especies que existen hoy cumplen una función dentro de un ecosistema del que nosotros también formamos parte, porque nada está ahí por azar», ha afirmado.

La biodiversidad actual es el resultado de cientos de millones de años de procesos evolutivos, y alterar ese equilibrio puede tener consecuencias en fenómenos como la regulación climática, la producción de oxígeno o la estabilidad marina.

El problema, según ha explicado, es el desfase entre los tiempos naturales y la velocidad del impacto humano. La crisis climática, la acidificación de los océanos y la presión extractiva están transformando estos entornos a un ritmo que dificulta su comprensión y gestión.

«Cuando se va reduciendo la biodiversidad, finalmente es un síntoma de que estamos causando algo grave», ha señalado.