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Argentina tira de ingenio y construye barreras con precisión milimétrica para que los guanacos no le roben el agua a las ovejas

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), desde la Agencia de Extensión Rural Los Antiguos de Santa Cruz, evaluó dos sistemas físicos para impedir que los guanacos desplacen a las ovejas de sus bebederos. Las soluciones se probaron durante más de un año en cuatro establecimientos del noroeste patagónico argentino y los resultados confirman una reducción significativa del problema.

El trabajo estuvo a cargo de Martín Roa, licenciado en Gestión de Empresas Agropecuarias con maestría en Administración de Agronegocios y extensionista de la Agencia de Extensión Rural Los Antiguos del INTA en Argentina.

¿Por qué los guanacos acceden a los bebederos de las ovejas en Santa Cruz?

En las zonas áridas de la Patagonia, el agua es escasa y los bebederos artificiales representan un recurso crítico para la ganadería ovina. Los guanacos los utilizan de forma intensa y, por su comportamiento dominante, terminan desplazando a las ovejas.

Los datos del estudio revelaron que los guanacos permanecen en los bebederos un promedio de 3 horas 37 minutos al día, mientras que las ovejas solo logran acceder durante 1 hora 38 minutos en el mismo periodo.

Con pocos animales en juego, el efecto de bloqueo resulta desproporcionado. «Si un número de doce a quince guanacos rodean el bebedero, ya alcanza para bloquear la llegada de cien ovejas», explicó Roa en declaraciones a La Nación. El fenómeno afecta a establecimientos ubicados entre la Ruta Nacional 40 y la Ruta Provincial 43, en el noroeste de Santa Cruz.

Más allá de eso, el problema tiene consecuencias económicas directas. Las ovejas con acceso reducido al agua consumen menos pasto, engordan peor y rinden menos en la esquila. Además, los bebederos se vacían más rápido, lo que obliga a reponer agua con camiones cisterna más a menudo, sumando gastos de combustible y mano de obra en sistemas que ya operan con márgenes ajustados.

¿Cómo son las barreras que diseñó el INTA para separar guanacos de ovejas?

La primera solución de los especialistas de Argentina es un alambrado elevado con una abertura inferior de exactamente 80 centímetros: suficiente para que las ovejas entren con facilidad, pero insuficiente para que un guanaco pase por ahí. Por encima de esa abertura, el alambrado sube al menos 1,20 metros adicionales, hasta llevar la barrera total a alrededor de dos metros de altura. El guanaco no puede saltar esa distancia.

La segunda opción es un alero o techo parcial sobre el acceso al bebedero. La estructura cubre el punto de entrada desde arriba e impide que el guanaco llegue al agua, mientras las ovejas, con un cuerpo más bajo, acceden por debajo sin problema. Ambas soluciones se evaluaron en paralelo en los cuatro establecimientos del estudio.

El diseño aprovecha las diferencias morfológicas entre ambas especies, ya que los guanacos son animales altos con capacidad de salto considerable, mientras que las ovejas tienen cuerpos más bajos y pueden entrar en espacios más estrechos. Lo que es una barrera transparente para las ovejas representa un límite para el guanaco.

¿Qué resultados obtuvieron los productores con las barreras del INTA?

El gobierno argentino publicó los resultados del estudio, donde se confirma la reducción significativa del consumo de agua por parte del guanaco en todos los establecimientos monitoreados. Cuando los guanacos perdieron el acceso fácil a los bebederos, la presión sobre los pastizales cercanos disminuyó y el suelo pudo descansar durante el invierno.

El beneficio productivo más inmediato fue la reducción de los viajes de reposición de agua. Con menos guanacos vaciando los depósitos, los productores necesitaron menos pasadas de camión cisterna, lo que se tradujo en ahorro de combustible y horas de trabajo. La eficiencia del sistema ovino mejoró en todos los campos donde se aplicaron las barreras.

El estudio argentino del INTA se extendió de marzo de 2024 a abril de 2025, con una revisión adicional en diciembre de 2025.