Naturaleza
Especies invasoras

En 2021 era una solución ecológica: hoy es una dañina especie invasora que Portugal no puede frenar en el río Tajo

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Nació como una prometedora herramienta biotecnológica para sanear las aguas del Tajo, pero se ha transformado en una pesadilla ambiental y sanitaria de difícil retorno.

La almeja japonesa, introducida para filtrar metales pesados, hoy satura los estuarios portugueses y nutre un mercado negro que burla los controles fronterizos.

Esta especie invasora amenaza la salud pública en España y Portugal por su alta toxicidad.

De solución ecológica a especie invasora: el imparable avance de la almeja japonesa en el río Tajo

A finales de la década pasada, las autoridades lusas introdujeron la almeja japonesa (Ruditapes philippinarum) como un «experimento medioambiental» en el estuario del río Tajo y el Sado.

El objetivo teórico consistía en que estos bivalvos se filtraran y retuvieran en sus tejidos el mercurio, plomo y cadmio derivados del pasado industrial de la zona. Sin embargo, la capacidad de adaptación de esta especie exótica invasora desbordó cualquier previsión original.

En la actualidad, la erradicación de este molusco resulta prácticamente imposible según la Guardia Nacional Republicana (GNR). Lo que debía ser un filtro biológico se ha convertido en un reservorio de biotoxinas y metales que, si se consume sin una depuración extrema, pueden provocar consecuencias letales para los seres humanos.

El desafío del tráfico ilegal de almejas japonesas y la falta de depuración en Portugal

El problema trasciende lo ecológico para convertirse en un delito organizado de gran escala. Las redes de furtivos, que emplean a unos 1.400 mariscadores solo en la orilla sur del Tajo, logran capturar hasta 14 toneladas diarias de este producto contaminado.

Estas organizaciones operan principalmente en zonas críticas como las cuencas de Seixal, Barreiro y las inmediaciones del puente Vasco da Gama.

La peligrosidad aumenta debido a la calificación sanitaria de las aguas. Mientras que el río Sado tiene una contaminación de «clase B», las aguas del Tajo alcanzan la «clase C» , lo que exige procesos de depuración mucho más complejos y costosos que Portugal no puede realizar por falta de instalaciones adecuadas.

Para dar salida al producto, los traficantes falsifican documentos de registro para hacer pasar la almeja del Tajo como si procediera del Sado. Gran parte de esta mercancía viaja en furgonetas hacia los puertos de Vigo y Pontevedra, desde donde se distribuye al resto de España y Europa.

¿Qué tecnología utiliza la ciencia para frenar el fraude alimentario?

Ante la sofisticación de las mafias, la comunidad científica ha respondido con soluciones innovadoras. Investigadores de la Universidade de Aveiro (UA) han desarrollado una técnica basada en la «huella elemental» de las conchas.

Según IPAC Acuicultura, este método analiza la firma química que el entorno deja grabado en el bivalvo, funcionando como un código de barras natural que indica inequívocamente su origen geográfico.

Según el biólogo Ricardo Calado, esta composición química es imposible de falsificar, permitiendo a las autoridades identificar si una almeja capturada ilegalmente en el Tajo intenta venderse con etiquetas fraudulentas.

Actualmente, el equipo de la UA trabaja con la Europol y grandes distribuidores para crear y validar dispositivos portátiles que puedan analizar el producto en tiempo real.