Naturaleza
Naturaleza

En el año 2000 un grupo de escoceses compró un valle para reforestarlo e impidió el acceso de ovejas y cabras: 26 años después ya tienen un bosque de 750.000 árboles

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Carrifran demuestra que recuperar un ecosistema no consiste solo en plantar árboles.

Este valle de las Moffat Hills, en el sur de Escocia, inició en los años 90 un proyecto que combinó la compra del terreno, el control del pastoreo, la selección de especies nativas y décadas de trabajo voluntario. El resultado supera ya los 750.000 ejemplares plantados.

Su transformación demuestra cómo la recuperación de un paisaje implica actuar sobre las causas de su degradación y mantener una intervención constante durante años.

La recuperación de Carrifran: así empezó la reforestación

La idea surgió en 1993, cuando un grupo de personas de la zona planteó recuperar un valle que había perdido buena parte de su vegetación leñosa. En 1995 nació el Wildwood Group y en 1996 se creó Borders Forest Trust, una entidad que asumió posteriormente la gestión del proyecto.

El 1 de enero de 2000 comenzó la plantación con los primeros 100 árboles. El proyecto no buscaba convertir Carrifran en una masa forestal uniforme, sino reconstruir un mosaico de bosques, matorrales, turberas y zonas abiertas.

¿Por qué fue necesario impedir la entrada de ovejas y cabras en el valle escocés?

El pastoreo dificultaba que los nuevos árboles pudieran establecerse. Por ello, el terreno se cercó para excluir a ovejas y cabras. Proteger las plantas jóvenes era esencial para que la regeneración avanzara.

La estrategia muestra la diferencia entre plantar árboles y restaurar un ecosistema. En Carrifran, la intervención humana continuó durante años mediante plantaciones, mantenimiento, seguimiento y trabajos de conservación en distintas fases del proyecto.

El arco del Neolítico que ayudó a decidir qué especies plantar en Carrifran

La selección de especies tuvo además un respaldo arqueológico singular. Un arco de caza de tejo, descubierto en Rotten Bottom en 1990, permitió obtener información sobre la vegetación existente hace unos 6.000 años. El análisis del polen conservado en las turberas ayudó a reconstruir aquel paisaje y orientó la elección de árboles y arbustos.

En agosto de 2026, Carrifran ocupaba unas 1.620 acres, alrededor de 655 hectáreas. Por otro lado, hay que destacar que el proyecto ha alcanzado unos 750.000 árboles y arbustos plantados.

¿Qué cambios ha experimentado este valle de Escocia?

La transformación no se limita al número de árboles. Los seguimientos realizados en Carrifran han registrado cambios en la fauna, especialmente entre las aves asociadas a ambientes forestales.

Entre 2008 y 2015 aparecieron 12 especies forestales adicionales, mientras aumentó el número de individuos observados durante los censos.

La restauración superó los 750.000 árboles nativos tras más de 25 años de trabajo. El proceso continúa con nuevas plantaciones y labores de mantenimiento.

Carrifran: esta es su situación más de dos décadas después

El caso de Carrifran refleja el carácter gradual de la restauración ecológica. La primera plantación de 100 árboles fue solo el punto de partida de un proceso que ha requerido planificación, protección del terreno y voluntariado. El objetivo tampoco consiste en cubrir todo el valle de árboles, sino recuperar un paisaje diverso y próximo a sus condiciones naturales.

Más de dos décadas después, el proyecto continúa. Carrifran muestra cómo la reforestación puede convertirse en una estrategia de restauración cuando se combina con conocimiento del territorio y protección frente a las presiones que dificultan la regeneración.