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Mundial 2026

España lo tiene claro: «No hemos ganado nada»

En la concentración española nadie quiere que la euforia desvíe el objetivo: levantar la segunda Copa del Mundo

La histórica sentencia de Luis Aragonés, "del subcampeón no se acuerda nadie", vuelve a guiar a la selección en el momento decisivo

Un partido que entra en el Olimpo del fútbol español

La felicidad era inmensa cuando el árbitro señaló el final del España-Francia. El 2-0 clasificaba a la Selección para la segunda final de un Mundial de su historia y desataba la euforia tanto sobre el césped como en el vestuario. Hubo abrazos, cánticos y sonrisas. Era imposible no celebrar una noche que ya pertenece a la historia del fútbol español. Sin embargo, apenas unas horas después, el mensaje dentro de la concentración había cambiado por completo. Luis de la Fuente, su cuerpo técnico y los futbolistas comparten una misma idea que se repite casi como un mantra: «Aún no hemos ganado nada». El pase a la final ya forma parte del pasado. Sólo existe un objetivo: levantar la Copa del Mundo.

Es una mentalidad que el seleccionador lleva inculcando desde el primer día del torneo y que ha terminado impregnando a todo el grupo. Nadie quiere conformarse con una medalla de plata y el reconocimiento por lo hecho. En el seno del cuerpo técnico ha vuelto a cobrar fuerza una frase que forma parte del ADN de la Selección y que muchos recuerdan constantemente en estas horas decisivas. «Del subcampeón no se acuerda nadie». Aquellas palabras de Luis Aragonés, pronunciadas el 29 de junio de 2008 durante la charla previa a la final de la Eurocopa frente a Alemania, siguen teniendo hoy la misma fuerza que entonces. El Sabio de Hortaleza quiso convencer a sus jugadores de que llegar a una final era un mérito enorme, pero insuficiente para entrar en la historia. España ganó aquella noche con el inolvidable gol de Fernando Torres y abrió la etapa más gloriosa que ha conocido el fútbol español.

Precisamente esa reflexión volvió a aparecer tras eliminar a Francia. A Luis de la Fuente le preguntaron por aquella sentencia de Luis Aragonés y el recuerdo siguió muy presente durante las horas posteriores a la clasificación. No es una frase más dentro de la selección. Es casi una norma de conducta. El grupo sabe que ha firmado un Mundial extraordinario, que ha dejado por el camino a algunas de las mejores selecciones del planeta y que está a un sólo partido de tocar el cielo. Pero también es plenamente consciente de que la historia sólo reserva un lugar privilegiado para los campeones. Nadie quiere regresar a España con la sensación de haber estado tan cerca. Por eso la alegría ya ha dado paso a la concentración. Porque en esta selección existe una convicción absoluta: el trabajo no habrá terminado hasta que la segunda estrella luzca sobre el escudo de España.