La horchatería más tradicional de Madrid: está en Tetuán y lleva 80 años elaborando una receta valenciana que ha pasado por cuatro generaciones
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En Madrid hay sitios que no salen en todas las guías de moda, pero que siguen llenándose cada verano. Lugares que no necesitan reinventarse porque llevan décadas haciendo lo mismo, y lo hacen bien. Y es que cuando el calor aprieta de verdad como está pasando este verano en la capital, es ahí donde acaba yendo la gente ya que funcionan y como en este caso, tienen la mejor horchata de todo Madrid, junto a otras bebidas refrescantes.
Hace muchos años, la ciudad estaba llena de pequeños quioscos que servían bebidas frías. Se llamaban aguaduchos y eran casi una necesidad en los años 50, cuando no había aire acondicionado ni demasiadas alternativas. Llegó a haber cientos repartidos por Madrid. Hoy, sin embargo, sólo queda uno y no sólo sigue abierto sino que funciona desde hace décadas. Detrás hay una familia que empezó en 1910 y que ha ido pasando el negocio de generación en generación sin cambiar lo esencial. Ni las recetas, ni la forma de atender, ni esa idea tan simple y tan difícil de mantener de cuidar lo que se hace y de servir bebidas que casi no encuentras en ningún otro lado como su bebida de cebada bien fría, y también la tradicional horchata pero con un sabor que es de los mejores de Madrid.
La horchatería más tradicional de Madrid: está en Tetuán y lleva 80 años elaborando la receta valenciana
En la calle Narváez 8 está el Kiosko Narváez, el último de aquellos aguaduchos que durante décadas ayudaron a soportar los veranos madrileños. Lo que hoy parece casi una rareza fue, en su momento, parte del día a día de la ciudad. Se calcula que hubo cerca de 300, pero el tiempo, los cambios y las nuevas costumbres acabaron con casi todos.
Este no sino que ha seguido ahí, con la misma idea de siempre de vender bebidas para refrescar a todos, pero también mantener una forma de hacer las cosas que ya no es tan habitual. José Manuel García, es quien atiende a diario a quienes piden su horchata, su cebada o su limonada, y como él explica en un video para la revista Time Out con «un amor al trabajo» que genera lo más importante: fidelidad por parte de la clientela.
Otras bebidas, casi desaparecidas, que también sirve
Aunque la mayoría lo identifica con la horchata, el concepto original de aguaducho era mucho más amplio. Se vendían distintas «aguas», cada una con su preparación y su historia. Y en este quiosco siguen haciéndolo así tal y como ocurre por ejemplo con el agua de cebada que si bien no es una bebida que se vea mucho hoy en día, aquí se sigue preparando como antes: cebada tostada, azúcar moreno y agua. Luego, al servirla, se le añade un poco de limón granizado para rebajar ese punto amargo del tostado y hacerla más fresca. También está la limonada, que completa una oferta bastante sencilla, pero que funciona ante una clientela que en pleno verano lo que busca son bebidas que refresquen y estas, lo consiguen.
La horchata que se come con barquillo
Siendo una de las mejores de Madrid, en Kiosko Narváez la horchata de chufa es, sin duda, lo que más se pide en verano. Pero hay un detalle que llama la atención y que mucha gente desconoce. Tal y como explica José Manuel García en Madrid, tradicionalmente, la horchata se tomaba con barquillos, no con fartons. Con el tiempo, esa costumbre se ha ido perdiendo y mucha gente asocia directamente la horchata con los fartons, más propios de Valencia. Pero en este quiosco tienen las dos opciones de modo que la puedes tomar como se hace ahora, o como marca la tradición madrileña, con barquillos.
Un negocio que ha sabido mantenerse a pesar de todo
Si hay algo que se repite cuando se habla de este quiosco es una idea bastante clara: el cuidado. No en el sentido grandilocuente, sino en lo básico. En preparar bien cada bebida, en no acelerar procesos, en tratar al cliente como alguien que va a volver. El propio José Manuel lo resume como ya mencionamos por ese «amor por el trabajo y por hacer cada bebida», que puede sonar a frase hecha, pero en este caso se entiende rápido. Porque cuando un negocio aguanta más de cien años, algo tiene que haber detrás.
Y probablemente sea eso. No una gran estrategia ni una moda puntual, sino algo mucho más sencillo. Hacer lo mismo de siempre, pero hacerlo bien. Y en una ciudad como Madrid, donde todo cambia tan rápido, eso termina marcando la diferencia.
@timeoutmadrid De los casi 300 quioscos que aliviaban el calor en los años 50, hoy solo queda uno. José Manuel García mantiene intacta una herencia familiar y un oficio que arrancó en 1910. Este rincón es de los pocos que quedan que de verdad hacen barrio. 📍 Calle Narváez 8 #kioskonarvaez #horchatamadrid #aguacebada #limonada ♬ sonido original – Time Out Madrid