Madrid
Feria del Libro

Todas las curiosidades que nunca te contaron de la Feria del Libro de Madrid

La Feria del Libro de Madrid ya ha vuelto este 2026 con otra de esas imágenes que ya forman parte de la primavera madrileña. Las casetas abiertas desde primera hora, las pilas de libros, las colas eternas para algunas firmas y muchísima gente caminando por El Retiro aunque no tenga pensado comprar nada. Porque es un gran plan, especialmente de fin de semana aunque sólo vayas a dar una vuelta y luego salgas con uno o dos libros bajo el brazo.

La cita se celebra del 29 de mayo al 14 de junio y alcanza ya las 85 ediciones, una cifra que explica bastante bien hasta qué punto la Feria se ha convertido en una tradición para miles de personas. Este año, además, el evento cambia totalmente de enfoque respecto a 2025. Si la edición pasada giró alrededor de Nueva York, ahora el protagonismo será para el humor, la sátira y las historias contadas desde la ironía. El lema elegido, «Leer y reír: dos formas de resistir» va precisamente por ahí. Pero más allá de las firmas multitudinarias o de los libros que más se venden cada año, la Feria del Libro de Madrid arrastra una historia bastante curiosa detrás. No todo el mundo sabe, por ejemplo, que durante algunos años ni siquiera se celebró en Madrid o que El Retiro no fue su primera ubicación. Con el paso del tiempo ha ido cambiando muchísimo, tanto en tamaño como en la forma de organizarse, hasta convertirse en uno de los eventos culturales más conocidos del país.

Todas las curiosidades que nunca te contaron de la Feria del Libro de Madrid

Hoy la mayoría relaciona directamente la Feria del Libro con El Retiro, pero sus comienzos fueron muy distintos. La primera edición se celebró en 1933 y no tuvo lugar en el parque, sino en el Paseo de Recoletos. Aquella feria formaba parte de la llamada Semana Cervantina y todavía estaba muy lejos de convertirse en el gran evento que conocemos ahora.

El día elegido para inaugurarla fue el 23 de abril. Con el tiempo esa fecha acabaría asociándose al Día del Libro, precisamente por la relación con las muertes de Cervantes y Shakespeare. En aquel momento la feria era mucho más pequeña, con menos casetas y una organización bastante más modesta que la actual.

Los primeros impulsores fueron los libreros madrileños, aunque la Feria no pasó a tener carácter oficial hasta 1936. Poco después llegó la Guerra Civil y el evento desapareció durante varios años. La actividad no se recuperó hasta 1944, cuando volvió ya en unas fechas más parecidas a las actuales, entre mayo y junio.

Durante algunos años se celebró fuera de Madrid

Mucha gente piensa que la Feria del Libro siempre se ha celebrado en Madrid, pero no fue así. Hubo años en los que salió de la capital y se organizó en otras ciudades españolas. Barcelona acogió varias ediciones, concretamente las de 1946 y 1952, mientras que en 1948 el evento se trasladó a Sevilla.

Con el paso del tiempo empezaron a surgir ferias del libro en distintos puntos del país y la cita madrileña acabó asentándose definitivamente en Madrid. Aun así, tampoco estuvo siempre en El Retiro, de hecho la ubicación en Recoletos se mantuvo varios años y no fue hasta 1967 cuando finalmente la Feria se mudó al Parque de El Retiro. Lo que en aquel momento parecía simplemente un cambio práctico terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del evento. Hoy cuesta imaginar la Feria lejos de esos paseos llenos de árboles, lectores y casetas blancas.

Las cifras siguen siendo enormes

Aunque muchos visitantes la viven simplemente como un paseo entre libros, detrás de la Feria hay una organización gigantesca. Este año habrá 366 casetas repartidas a lo largo del recorrido a las que además hay que sumarle dos zonas específicas destinadas a pequeñas editoriales y miles de actividades programadas durante algo más de dos semanas.

Cada edición mueve a una cantidad enorme de lectores, editoriales, librerías y distribuidores. Para muchas librerías independientes, por ejemplo, la Feria sigue siendo uno de los momentos más importantes del año en ventas y visibilidad. Pero también mueve a muchísimos visitantes. Según cifras de la organización el año pasado alcanzaron el millón de visitantes únicos y se vendieron más de diez millones de libros.

Ya forma parte del patrimonio cultural madrileño

Otro de los grandes hitos recientes de la Feria fue su declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de Patrimonio Inmaterial, un reconocimiento que llegó el año pasado y que marcó especialmente a organizadores, libreros y editoriales. La distinción no tiene sólo valor simbólico, sino que reconoce la importancia cultural y social que ha tenido la Feria durante décadas. Porque durante unos días, Madrid cambia completamente alrededor de los libros.

Y quizá esa sea la mayor curiosidad de todas. Que después de 85 ediciones, la Feria siga funcionando casi igual que hace décadas con gente paseando sin prisa, lectores haciendo cola para una firma y personas que vuelven cada año aunque digan que esta vez no van a comprar nada.