Investigación
EXCLUSIVA

El fiscal anticorrupción Grinda, en el chat secreto con Podemos tras la declaración de Dina: «Esta tía ha mentido un poquito, ¿no?»

OKDIARIO destapa nuevas revelaciones en el chat de 'La Compañía'

La frase es corta, coloquial y devastadora. Cuando Dina Bousselham compareció ante el juez Manuel García-Castellón en mayo de 2020 y contradijo casi por completo la versión que Pablo Iglesias había sostenido durante años sobre el robo de su móvil, la reacción en el chat de La Compañía no se hizo esperar. El fiscal anticorrupción José Grinda, uno de los integrantes del grupo secreto que Podemos utilizaba para manipular la causa Tándem, resumió lo que muchos de sus compañeros de foro pensaban, pero quizás no se atrevían a escribir: «A ver, dentro de mi ignorancia, esta tía ha mentido un poquito, ¿no?»

La declaración de Bousselham del 18 de mayo de 2020 fue un terremoto para la narrativa que Iglesias había construido con paciencia durante años. La ex asesora del entonces vicepresidente del Gobierno admitió ante el juez haber sido ella misma la autora de las capturas de pantalla comprometedoras con Iglesias, reconoció haberlas enviado a terceros y, sobre todo, desveló por primera vez que cuando el ex secretario general de Podemos le devolvió la tarjeta SD del móvil supuestamente robado en 2015, el dispositivo llegó a sus manos destruido. Además, corrigió su primera declaración del 27 de marzo de 2019 y admitió que llevaba más de tres años en posesión de una tarjeta que en teoría había perdido.

Cada uno de esos giros contradecía, en mayor o menor medida, la versión que Iglesias había defendido públicamente y que había utilizado como argumento central de su campaña electoral de abril de 2019, en la que se presentó como víctima de una operación de espionaje de la «policía patriótica» del Gobierno de Mariano Rajoy. Para los integrantes de La Compañía, que habían coordinado su estrategia judicial precisamente sobre la base de ese relato, la declaración de Bousselham suponía un problema de primera magnitud. Y Grinda, con su característica economía de palabras, lo verbalizó sin rodeos.

La ironía del fiscal que filtraba a Podemos

El fiscal anticorrupción no era un observador externo que comentaba el juicio desde fuera: era uno de los actores centrales de La Compañía, el grupo en el que la cúpula jurídica y política de Podemos coordinaba con él su actuación en el caso Tándem. Su presencia en ese foro, y sus comentarios sobre los testigos y las declaraciones judiciales en tiempo real, constituyen por sí solos una irregularidad de primer orden que la Fiscalía General del Estado ha tenido que examinar.

Que ese mismo fiscal concluyera, tras escuchar a Bousselham, que la ex asesora de Iglesias había mentido «un poquito» no sólo apunta a la fragilidad del relato sobre el que se construyó toda la estrategia judicial de Podemos. También revela que quienes mejor conocían ese relato desde dentro —incluido el propio fiscal que debía investigarlo con independencia— albergaban serias dudas sobre su veracidad.

El acuerdo que llegó demasiado tarde para cambiar el relato

Este lunes, cinco años después de aquella declaración que encendió las alarmas en La Compañía, el abogado de Dina Bousselham, Gorka Vellé, anunció ante el tribunal que juzga el llamado caso Dina en la Audiencia Nacional que se ha alcanzado un acuerdo con los periodistas acusados —Alberto Pozas y Luis Rendueles— de examinar los datos de la ex asesora. Según Vellé, los dos periodistas «se adhieren al reconocimiento de los hechos parcialmente» a cambio del perdón de Pablo Iglesias y de la propia Bousselham, quienes han ratificado el acuerdo mediante un escrito firmado digitalmente. Ni Iglesias —que se encuentra en México, según informó el letrado— ni Bousselham estaban presentes en la sala presidida por la magistrada Teresa Palacios.

El acuerdo, que según Vellé surgió «durante este fin de semana» tras «horas intensas de gestión y diálogo», cierra en falso una causa que durante años sirvió de escudo político a Iglesias. Pero los audios y chats de La Compañía que obran en poder de OKDIARIO han dejado ya constancia de lo que pensaban sus propios aliados cuando la verdad empezó a asomar entre las costuras del relato. «A ver, dentro de mi ignorancia, esta tía ha mentido un poquito, ¿no?» No era ignorancia. Era la constatación de que la historia nunca cuadró del todo.