Ver para creer: Suiza construye búnkers bajo los Alpes para esconder las grandes fortunas de los multimillonarios
Suiza está excavando enormes cavernas de alta seguridad destinadas a clientes multimillonarios
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Suiza lleva décadas asociada a la protección de grandes patrimonios, pero la última propuesta para quienes quieren mantener a salvo sus bienes más valiosos va bastante más allá de una caja fuerte en un banco. Bajo los Alpes, una empresa familiar está excavando enormes espacios de alta seguridad capaces de guardar desde obras de arte y joyas hasta vehículos de lujo o colecciones de vino de los multimillonarios.
Detrás de la iniciativa está el empresario suizo Thomas Gasser, cuya compañía lleva años trabajando en excavaciones, canteras y obras que requieren el uso de explosivos. El lugar elegido se encuentra en Lungern, una localidad rodeada de montañas en el centro del país. Allí está tomando forma Brünig Mega Safe, un peculiar negocio inmobiliario bajo tierra pensado para clientes con fortunas suficientes como para pagar cifras millonarias por mantener sus pertenencias protegidas. Tampoco se trata de pequeños compartimentos excavados en la roca, si bien el plan contempla hasta 25 cavernas (o búnkers) y algunas tendrán unas dimensiones difíciles de imaginar para una cámara acorazada. La mayor podría alcanzar un tamaño similar al de un campo de fútbol. El precio también está a la altura partiendo de varios cientos de miles de euros hasta millones dependiendo, del espacio y de las características solicitadas.
Así son los búnkers que se construyen bajo los Alpes
Brünig Mega Safe aprovecha la propia montaña como parte de su sistema de protección. Las galerías están excavadas bajo una enorme masa de roca y el acceso queda sometido a fuertes medidas de seguridad. Sus responsables, como cabría esperar en un negocio de estas características, no cuentan demasiado sobre ellas, pero sí que se ha explicado que para acceder hay que atravesar diferentes controles y pasar por una especie de esclusa. Los vehículos deben quedarse en una zona determinada antes de que sus ocupantes continúen hacia el interior y superen las correspondientes verificaciones de identidad.
Gasser sostiene que el nivel de protección puede compararse con el de las reservas del Banco Nacional Suizo. Lo que cada cliente haga después con su espacio dependerá de sus necesidades. Las cavernas permiten almacenar piezas de arte, metales y joyas, vinos de gran valor o coches exclusivos, entre otros bienes. No todos los espacios tienen las mismas dimensiones ni cuestan lo mismo. Algunas informaciones sitúan las opciones de entrada entre 500.000 y 775.000 francos suizos, mientras que las instalaciones de mayor tamaño y con equipamiento específico pueden disparar considerablemente el presupuesto. Los precios, además, prácticamente se han duplicado en apenas cuatro años.
Un alquiler de 99 años que incluso se puede hipotecar
Una de las peculiaridades de Brünig Mega Safe está en la fórmula utilizada para comercializar las cavernas. Los interesados firman contratos de arrendamiento por un periodo de 99 años, de modo que la relación con ese espacio se parece poco al alquiler convencional de una caja de seguridad. Cada unidad puede quedar registrada de forma independiente en el catastro suizo. Según ha explicado el propio Thomas Gasser, esa característica permite incluso hipotecarla como se haría con otro tipo de propiedad.
El coste medio puede rondar el millón de euros, aunque la cifra depende de las dimensiones y de lo que quiera instalar cada propietario en el interior. Las necesidades de alguien que pretende conservar una colección de automóviles no son las mismas que las de quien busca proteger obras de arte, documentos o botellas de vino. La montaña ofrece además unas condiciones que difícilmente podrían reproducirse en un edificio convencional. A la discreción del emplazamiento se suma una barrera física formada por toneladas de roca, mientras que los controles se concentran en los accesos al recinto.