Internacional
Ultimátum de la Casa Blanca

Trump da un ultimátum a los ayatolás de Irán: pacto o nuevos bombardeos en cuestión de horas

Washington mantiene sobre la mesa una ofensiva “decisiva” mientras Pakistán, Qatar y China intensifican la presión sobre Irán

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump decidirá en horas si firma la paz con Irán o lanza nuevos ataques militares. Trump ha dado un ultimátum este sábado a los ayatolás de Irán: pacto o nuevos bombardeos en cuestión de horas. Trump afronta las horas más decisivas de su pulso con la dictadura de los ayatolás de Irán. El presidente de Estados Unidos ha asegurado este sábado que está «50/50» entre cerrar un acuerdo diplomático con Teherán o reanudar una ofensiva militar de gran escala, y ha adelantado que podría tomar una decisión definitiva «tan pronto como mañana», una vez concluya una ronda de reuniones clave con sus principales asesores de seguridad nacional.

El ultimátum se produce después de que los ayatolás publicasen el viernes un mapa ampliando su zona de influencia del estrecho de Ormuz.  Washington mantiene así sobre la mesa una ofensiva «decisiva» mientras Pakistán, Qatar y China intensifican la presión diplomática sobre Irán.

«Creo que una de dos cosas va a pasar: o les golpeo más fuerte de lo que jamás han sido golpeados o vamos a firmar un acuerdo que sea bueno», ha afirmado Trump, dejando claro que la ventana para un pacto se estrecha rápidamente.

La declaración, realizada en una conversación telefónica con el periodista Barak Ravid y publicada por Axios, confirma que la Casa Blanca se encuentra dividida entre quienes defienden agotar la vía diplomática y quienes apuestan por una acción militar contundente para imponer un desenlace definitivo al conflicto.

Reunión clave en la Casa Blanca

Trump ha confirmado que mantendrá una reunión decisiva con el vicepresidente JD Vance, sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, además de altos mandos militares, responsables del Pentágono y jefes de inteligencia.

El encuentro servirá para evaluar el estado real de unas negociaciones que se han deteriorado en las últimas jornadas y para revisar los posibles escenarios si Irán rechaza la última propuesta estadounidense.

Según fuentes citadas por medios norteamericanos, la reunión incluirá un repaso detallado de objetivos militares susceptibles de ser atacados si se da la orden de reanudar las hostilidades.

Entre ellos figuran:

En este sentido, la administración estudia una operación limitada pero de gran impacto diseñada para destruir la capacidad de represalia iraní y permitir a Trump declarar una «victoria decisiva».

La frustración crece en Washington

Fuentes próximas al presidente aseguran que Trump ha mostrado un creciente malestar durante los últimos días ante lo que considera maniobras dilatorias del régimen iraní.

Hace apenas unos días, el mandatario trasladó a sus colaboradores que aún confiaba en dar una última oportunidad a la diplomacia. Sin embargo, la falta de avances concretos ha endurecido su postura.

Trump ha empezado a inclinarse hacia una solución militar tras constatar que Teherán sigue rechazando exigencias clave, entre ellas la supervisión internacional permanente de su programa nuclear y garantías sobre la libre navegación en el estrecho de Ormuz.

La tensión es tal que varios altos cargos del Pentágono y responsables de inteligencia han cancelado sus planes personales del fin de semana para permanecer disponibles ante una posible orden presidencial inmediata.

Incluso Trump reconoció que ha suspendido compromisos privados para permanecer en la Casa Blanca debido a las “circunstancias de Gobierno”.

La última baza diplomática

A pesar de la amenaza militar, la diplomacia sigue viva. El secretario de Estado, Marco Rubio, admitió este sábado que todavía existe una posibilidad «real» de alcanzar un acuerdo incluso en las próximas horas.

Los ayatolás de Irán estarían ultimando un memorando de entendimiento con Washington que incluiría una extensión de 60 días del alto el fuego vigente, medida impulsada por los mediadores internacionales para evitar una escalada inmediata.

Ese pacto permitiría congelar las operaciones militares mientras ambas partes negocian un marco más amplio sobre:

Los mediadores consideran que un anuncio podría producirse en cuestión de horas si ambas partes aceptan ajustes de última hora.

Pakistán y Qatar intensifican la mediación

El papel de Pakistán se ha vuelto determinante. El jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, aterrizó en Teherán para reunirse con las máximas autoridades iraníes y tratar de desbloquear personalmente la negociación.

También Qatar ha intensificado los contactos diplomáticos, mientras China —principal socio comercial iraní— presiona para impedir una nueva guerra que podría disparar los precios energéticos mundiales y alterar las rutas comerciales asiáticas.

La participación de estos actores refleja hasta qué punto la crisis ha dejado de ser un simple pulso bilateral entre Washington y Teherán para convertirse en un desafío geopolítico global.

Los ayatolás mantienen el desafío

Desde Teherán, el discurso oficial sigue siendo desafiante.

Portavoces del régimen han advertido de una respuesta crushing —demoledora— si Estados Unidos decide volver a atacar.

Irán insiste en que no aceptará desmantelar su programa nuclear y acusa a Washington de actuar con «contradicciones, excesivas exigencias y repetidas traiciones diplomáticas».

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, trasladó al secretario general de la ONU, António Guterres, que la República Islámica seguirá negociando, pero sin renunciar a sus «líneas rojas estratégicas».

Al mismo tiempo, el régimen ha reforzado defensas antiaéreas y mantiene en alerta máxima a la Guardia Revolucionaria. La decisión final podría conocerse en cuestión de horas.

Si Trump considera insuficiente la respuesta iraní, todo apunta a una reanudación inmediata de ataques selectivos.

Si, por el contrario, el memorando de entendimiento se firma a tiempo, Washington podría vender el acuerdo como una victoria diplomática que congela temporalmente el conflicto. En cualquiera de los dos escenarios, las próximas 24 horas marcarán el futuro de Oriente Próximo y podrían redefinir por completo el equilibrio estratégico de la región.