Starmer presenta su dimisión como primer ministro del Reino Unido
El laborista ha tomado la decisión tras semanas de presiones de sus propios ministros y de su partido
Starmer, perseguido por el escándalo de las bandas de paquistaníes violadores de niñas que Reino Unido ocultó

Keir Starmer ha presentado su dimisión como primer ministro del Reino Unido y ha convocado elecciones primarias para que el Partido Laborista busque sucesor. Se confirman así los rumores surgidos este domingo sobre su posible marcha este mismo lunes. La decisión se produce tras semanas de presiones y después de que una mayoría de diputados laboristas expresara su apoyo como sucesor a Andy Burnham, ex alcalde de Mánchester.
Este fin de semana, el ya ex primer ministro británico se ha recluido junto a su familia en su residencia campestre de Chequers (a las afueras de Londres) para reflexionar acerca de su continuidad en el cargo. Ese periodo de reflexión ha culminado hoy con el anuncio de su marcha.
En una declaración ante la residencia oficial de Downing Street, el jefe del Gobierno ha señalado que ya había comunicado su decisión al rey Carlos III y que hará todo lo posible para conseguir una transición «ordenada» al frente del Ejecutivo.
«Mi partido se ha planteado la pregunta de si soy la persona más adecuada de cara a las próximas elecciones generales. He escuchado su respuesta y la acepto de buen grado», ha expresado en un mensaje a las puertas de la sede de Gobierno.
«Cada decisión que he tomado ha sido anteponiendo el país que quiero. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista», ha apuntado visiblemente emocionado ante las cámaras de televisión y rodeado de sus ministros.
Los motivos de la dimisión de Starmer
La figura de Starmer lleva meses desacreditada después de la debacle laborista de las últimas elecciones locales inglesas y regionales en Escocia y Gales del pasado 6 de mayo y el retorno a escena de su gran rival, Andy Burnham, que será su sucesor en el cargo.
Burnham entró en el Parlamento como diputado tras ganar el jueves la elección parcial de Makerfield (en el noroeste de Inglaterra), paso necesario para un eventual desafío al liderazgo del primer ministro. De hecho, el antiguo alcalde ya avanzó que tenía la intención de forzar una contienda interna para sustituirle.
Burnham, quien contra todo pronóstico derrotó al partido populista de derechas Reform UK en Makerfield por amplia mayoría, jurará hoy como diputado y tiene previsto reunirse con Starmer.
Violaciones masivas
El escándalo que más le ha acorralado ha sido la ocultación -por temor a protestas- de las violaciones masivas de bandas paquistaníes a niñas, principalmente británicas, desde principios de los 2000. En algunos expedientes policiales se llegó a tachar adrede la palabra «paquistaní».
Starmer dirigió la Fiscalía General de Inglaterra y Gales entre 2008 y 2013. Fue precisamente en esos años cuando salieron a la luz algunos de los episodios más graves de explotación sexual organizada y aberraciones sexuales masivas contra niñas en Reino Unido: las llamadas grooming gangs, bandas formadas mayoritariamente por hombres de origen paquistaní que abusaron de niñas durante décadas, a veces cometiendo atroces violaciones en grupo. Muchas de esas menores estaban en situación vulnerable. La red operó en ciudades como Rotherham, Rochdale, Oldham y Oxford. 15 años después, el escándalo que ocultó Reino Unido sigue oscureciendo la carrera política de Starmer.
El episodio más citado por los críticos de Starmer se remonta a 2008, cuando una adolescente conocida jurídica y públicamente como Chica A, denunció haber sido agredida sexualmente por varios hombres en la localidad de Rochdale. La Fiscalía de la Corona, bajo la dirección de Starmer, que llevaba unos meses en el cargo, decidió no presentar cargos, alegando «dudas sobre la fiabilidad de la víctima» ante un jurado.
Recortes y subidas de impuestos
Otra de las polémicas que ha tenido que enfrentar es que su Gobierno impulsó recortes del Estado del bienestar, como cambios en el subsidio de combustible para los pensionistas, lo que erosionó su apoyo entre parte del electorado y el laborismo. También subió los impuestos en las herencias de propiedades familiares en el sector agrícola, lo que provocó protestas en gran parte del país y un gran descontento del sector agroalimenatario. Finalmente, Starmer se vio obligado a dar marcha atrás en lo referente al límite de subsidios para las familias con un tercer hijo.
Además, Angela Rayner dimitió como viceprimera ministra tras verse envuelta en un escándalo fiscal relacionado con el impago de impuestos sobre una propiedad personal, que después resolvió. Además, se vio envuelto en un escándalo ético al destaparse que tanto él como varios de sus ministros aceptaron lujosos regalos.
También tuvo que afrontar discrepancias con las Fuerzas Armadas por el presupuesto de Defensa. Esta cartera estimó que se requería un incremento de 28.000 millones de libras (32.200 millones de euros) en los próximos cuatro años para cumplir sus compromisos estratégicos, pero Starmer solo reservó entre 10.000 y 13.500 millones de libras (entre 11.500 y 15.525 millones de euros), en un contexto de déficit fiscal.
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