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Trenes

El ferrocarril eléctrico más antiguo del mundo sigue en funcionamiento desde 1883 y recorre un histórico paseo marítimo

Viajar no siempre fue tan fácil como ahora. Durante siglos, desplazarse significaba tiempo, esfuerzo y, muchas veces, incertidumbre. El ferrocarril cambió eso de golpe siendo una innovación técnica y una manera distinta de entender las distancias. De repente, ciudades que parecían lejanas empezaron a estar al alcance de unas horas. Pero dentro de esa transformación hay otro momento clave que suele pasar más desapercibido: la llegada de la electricidad. Porque sí, los primeros trenes ya habían revolucionado el transporte, pero la electrificación fue lo que terminó de hacerlo realmente eficiente, más rápido y, sobre todo, más viable para el día a día.

A finales del siglo XIX, distintas ciudades europeas comenzaron a probar sistemas eléctricos, aunque la mayoría de aquellos proyectos se quedaron por el camino. Algunos no funcionaron como se esperaba, otros simplemente no encontraron continuidad. Sin embargo, hay una historia que no encaja en ese patrón y la encontramos en Brighton, al sur de Inglaterra, donde existe una línea que no sólo sobrevivió a todo aquello, sino que sigue funcionando hoy, más de 140 años después. No está encerrada en un museo ni es una recreación pensada para turistas, sino que sigue transportando pasajeros. Se llama Volk’s Electric Railway y está considerado el ferrocarril eléctrico en funcionamiento más antiguo del mundo.

El ferrocarril eléctrico más antiguo del mundo sigue en funcionamiento desde 1883

Todo empezó el 4 de agosto de 1883. Puede parecer una fecha más, pero en realidad marcó un pequeño punto de inflexión ya que ese día se inauguró en Brighton un ferrocarril eléctrico público que, contra todo pronóstico, ha llegado hasta nuestros días. Detrás de la idea estaba Magnus Volk. Ingeniero, inventor y, sobre todo, alguien obsesionado con las posibilidades de la electricidad. No era su primer proyecto: ya había trabajado con el telégrafo, el teléfono y la iluminación eléctrica. Pero esto era diferente y más ambicioso.

Lo curioso es que el inicio fue bastante modesto. El primer tramo apenas alcanzaba los 400 metros. Nada espectacular si lo miramos con ojos actuales, pero con el tiempo, la línea fue creciendo. Se amplió poco a poco hasta alcanzar los aproximadamente 1,6 kilómetros que tiene hoy. No es un recorrido largo, pero tampoco pretende serlo. Parte de su encanto está precisamente ahí, en que recorre poca distancia.

Eso sí, no todo ha permanecido intacto. Sería imposible. A lo largo de los años se han introducido mejoras técnicas, se ha ajustado el sistema eléctrico y se han hecho trabajos de mantenimiento para que todo siga funcionando con seguridad. Pero, pese a esos cambios, la esencia sigue siendo reconocible.