Rocío Carrasco tiene que ser atendida en ‘Hasta el fin del mundo’: «Me ahogo»
Víctima del mal de altura
La pasada noche del 10 de diciembre, los espectadores de La 1 de Televisión Española fueron testigos de una nueva entrega de Hasta el fin del mundo. El popular formato pone a prueba a celebridades de nuestro país, siendo Rocío Carrasco una de ellas, y les reta a recorrerse toda Latinoamérica con apenas dinero y un poco de ropa en la mochila. De esta manera, pudimos ver cómo los concursantes se encuentran en el ecuador de sus viaje. Una ruta donde acaban de dejar Bolivia para adentrarse en un nuevo país: Argentina. Una etapa de la aventura que ya comienza a hacer estragos. De hecho, ya hemos podido ver cómo algunas celebridades han comenzado a sentirse mal.
La semana pasada, Jedet y Andrea fueron las que fueron víctimas del mal de altura. Una situación que las dejó completamente débiles y que las retrasó un poco en su llegada. Ahora, las que han tenido que vivir esta experiencia han sido Rocío Carrasco y Anabel Dueñas. Y es que, la pareja no se ha adaptado de la mejor manera al cambio de altitud. Así pues, antes de su primera parada han tenido que hacer una pausa para recibir oxígeno y recuperarse. Pues, se han visto obligadas a entrar a un alojamiento potosí para pedir ayuda.
Rocío Carrasco sufre mal de altura en ‘Hasta el fin del mundo’
Recordemos que el mal de altura se produce cuando se asciende muy rápido a grandes latitudes. Al estar tan alto, hay menos oxígeno y el cuerpo necesita adaptarse. La falta de aire empieza a hacer estragos a partir de los 2.500 metros. Pero, las celebridades se encuentran a más de 4.000 metros. «No puedo más», comenzó diciendo Carrasco. «Estoy mayor que tengo 48 años», agregó. La hija de Rocío Jurado intentó tomarse esta situación con humor, pero se encontraba bastante mal. Una sensación que también estaba experimentando su compañera. Eso sí, a pesar de ello, intentaba animar a Rocío Carrasco.
Nada más llegar al alojamiento, Dueñas se acercó a recepción para pedirle ayuda a los trabajadores del lugar. Pues, necesitaban oxígeno. «Es que no saturamos bien, creo», comentó. Fue entonces cuando comenzaron a respirar mejor. Pues, les ofrecieron una bombona de oxígeno. Tras ello, y encontrarse mejor, volvieron a sacar su característico humor y se rieron de la situación que les había tocado vivir.
Anabel Dueñas a Rocío Carrasco: «Me estoy ahogando otra vez»
«Esto da mal rollo», comentó la cantante. «No te gastes la botella, joe los 4.000 metros», agregó Rocío. Una vez la colaboradora televisiva tuvo su turno de oxígeno, Dueñas le preguntó su nombre para saber si estaba bien. Un intercambio de risas con el que ambas han vuelto a demostrar la gran sintonía y amistad que comparten. «Quítame esto, que parece que nos han puesto el gancho de la risa», dijo Carrasco.
Las participantes, tras sentirse mejor, le devolvieron la bombona al recepcionista. «Ay yo que sé que me estoy ahogando otra vez», comentó segundos después Anabel Dueñas. Pues, volvía a necesitar más oxígeno. Un divertido momento donde reinaron las risas.
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