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Seguridad Nacional informó a Sánchez antes del ataque de EEUU que Irán torpedeaba «la solución diplomática»

El organismo adscrito a Presidencia destaca la "falta de transparencia" del plan nuclear Irán

El informe llama a "mantener los compromisos" de España con la UE y con la OTAN

El Consejo de Seguridad Nacional informó a Pedro Sánchez, antes del ataque de EEUU a Irán, de que el régimen de los ayatolás estaba torpedeando «la solución diplomática» con su plan nuclear. Todo ello a pesar de que el presidente del Gobierno exigió «una solución diplomática y política» a la dictadura que rige en el país persa. Una vía que el organismo adscrito al Gabinete de Presidencia consideraba difícil ante la «falta de transparencia» de Irán.

Seguridad Nacional suscribió un Acuerdo el pasado 16 de diciembre de 2025 que aprobaba la primera Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva. Se trata de un documento con las «líneas de acción» y «autoprotección» ante las actuaciones de grupos que puedan lograr «armas nucleares, radiactivas, químicas o biológicas». El informe reconoce el «incremento del riesgo que han venido identificando las sucesivas estrategias de seguridad nacional».

Además, el organismo admite la importancia de organizaciones supranacionales como la OTAN o la Unión Europea. Por eso, suscribe la necesidad de «mantener sus compromisos» con estas entidades y «asegurar sus capacidades». En ese sentido, pide también «favorecer la distensión entre otros actores globales».

«Falta de información» del plan nuclear

En la parte que Seguridad Nacional dedica a Irán, el informe advertía sobre la situación que se había generado tras los ataques de junio de 2025 contra las instalaciones nucleares iraníes. A ojos del organismo de Presidencia, esto generaría «un nuevo y preocupante escenario en el régimen internacional de no proliferación nuclear». Y lamenta que «el expediente nuclear iraní se enfrenta a una falta de avances».

En primer lugar, Seguridad Nacional valora la necesidad de «redoblar los esfuerzos diplomáticos para asegurar, por medios pacíficos, la naturaleza exclusivamente pacífica del programa nuclear iraní».

El organismo adscrito a Presidencia aseguró que «las autoridades iraníes siguen defendiendo que no buscan dotarse de armas nucleares». Sin embargo, señala que «sus capacidades técnicas» y «la falta de información sobre algunos aspectos de su programa nuclear civil» dicen lo contrario y «dificultan los avances hacia una solución diplomática para este expediente».

Todo ello, por tanto, contradice la posibilidad que proponía Sánchez al conflicto que ha surgido entre Irán y Occidente tras los ataques de EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás. «Nosotros repudiamos al régimen de Irán, que reprime, que mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres, pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política», indicó Sánchez en una declaración institucional este miércoles.

A ojos del presidente, la vía diplomática no es «de ingenuos». «Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia, creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas o pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar», aseveró el pasado miércoles. Sin embargo, las reticencias esgrimidas por Seguridad Nacional muestran la dificultad que implica esa vía.

El ataque de EEUU e Israel a Irán

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque con bombardeos aéreos y lanzamientos de misiles contra Irán. Fruto de esa ofensiva, mataron al ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la dictadura de Irán desde 1989, que murió como consecuencia de ese ataque.

En una primera reacción a través de la red social X, antes Twitter, Sánchez se mostró contrario a esa intervención: «Rechazamos la acción militar unilateral de EEUU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil». «Rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria», añadió. El presidente español añadió posteriormente que era una decisión «peligrosa, injustificada y fuera de la legalidad internacional».

Por esta posición, Teherán agradeció a Sánchez su posición a través de la Embajada del régimen iraní en España: «Irán reconoce plenamente y respeta esta posición, que está en consonancia con el Derecho Internacional».

Las tensiones entre Estados Unidos y España se elevaron cuando, en vista de la posición del Gobierno socialista, 11 aviones militares cisterna estadounidenses partieron desde las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) hacia otras instalaciones europeas utilizadas por la nación norteamericana. Sin embargo, la realidad es que ni Washington preguntó al Gobierno de Sánchez, ni éste se negó a nada.

En medio de esta escalada de tensión entre ambos países, Trump aseguró este martes que el Ejecutivo socialista era «un aliado terrible». «Vamos a cortar todos los tratos comerciales con España», añadió.

El mandatario norteamericano aseguró que los miembros del Gobierno español «no son amistosos». «No tienen nada que necesitemos. Tienen gran gente, pero un mal liderazgo. Les he dicho que cortemos todo con ellos», advirtió Trump.

El presidente incluso dejó entrever su poder estratégico sobre las bases estadounidenses en territorio español: «Podríamos usar esas bases si nos diera la gana», señaló.

Apenas unos minutos más tarde, La Moncloa despreció estos ataques y aseguró que «España cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar cadenas de suministro».

El Ejecutivo español recordó a la administración de Trump que si quiere revisar los pactos deberá hacerlo «respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU».

Sánchez respondió a través de una declaración institucional desde La Moncloa: «No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses simplemente por el miedo a las represalias de alguno». En su lugar, el presidente del Gobierno rescató el «no a la guerra» y el «trío de las Azores» para coger oxígeno electoral.