Sánchez equipara la respuesta por llamar «corrupta» a Begoña Gómez con la invasión marroquí de Perejil
El Gobierno asume que llamar "corrupta" a la esposa de Sánchez es un asunto de "soberanía"
La última vez que se usó esta figura de la retirada del embajador fue ante la invasión marroquí de Perejil en 2002
El Gobierno eleva su enfrentamiento diplomático contra Argentina por las palabras de su presidente, Javier Milei, al calificar de «corrupta» a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez. Si el domingo el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había anunciado una «llamada a consultas» a su embajadora en Buenos Aires, este martes ha indicado que se retira de forma permanente. Una medida diplomática de gran calado que España tomó, por ejemplo, cuando Marruecos invadió el islote de Perejil y obligó a una operación de las fuerzas especiales del Ejército para liberarla.
Para el Gobierno llamar «corrupta» a Begoña Gómez, sin ni siquiera citar su nombre, es prácticamente un casus belli. O al menos, así se está asumiendo desde su servicio exterior, que ya trata el asunto como un «ataque a la soberanía» de España, tal y como lo definió el ministro Albares en su declaración oficial del pasado domingo.
La respuesta a ese ataque «sin precedentes» a la «soberanía» y a la «dignidad» de España, al que hace referencia el Gobierno, es la misma que tomó el Gobierno de José María Aznar ante la crisis diplomática más grave de este siglo XXI: la invasión del español islote Perejil, en el norte de África, por una unidad de la Gendarmería marroquí.
Aquella crisis ocurrió en julio de 2002 y obligó a movilizar a una fragata, varios helicópteros y a fuerzas especiales del Ejército de Tierra y de la Armada. La operación, bautizada Romeo-Sierra, se zanjó con la toma del islote y la detención de las fuerzas marroquíes.
Un día antes de la operación militar, el Ministerio de Exteriores anunciaba una medida diplomática de calado: la retirada de su embajador en Rabat, Fernando Arias-Salgado, por tiempo indefinido. La misma medida que ahora se aplica a Argentina por Milei.
Cabe recordar que una retirada «permanente» como la anunciada este martes por el Gobierno tras el Consejo de Ministros supone un paso más allá de la llamada a consultas anunciada el pasado domingo.
Crisis con menor respuesta
Tras los sucesos de Perejil, los siguientes gobiernos no volvieron a retirar de forma permanente a su embajador, pero sí utilizaron la herramienta de la llamada a consultas. En 2009, José Luis Rodríguez Zapatero lo hizo con su embajador en Honduras por un golpe de Estado en el país que había desalojado al entonces presidente.
En 2014, el Gobierno de Mariano Rajoy convocó al embajador británico tras un incidente con un buque de la Armada en Gibraltar. En 2015, José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores en aquel momento, llamó a consultas a su embajador en Caracas por unas declaraciones de Nicolás Maduro sobre el Gobierno de Rajoy. Volvió a repetirse en 2016, tras otros insultos de Maduro a Rajoy, llamándole «basura corrupta».
Con Sánchez ya en el Gobierno, España ha llamado a consultas a sus embajadores en Nicaragua (en 2021), en Rusia (2022, antes de la invasión de Ucrania), y en Irán (2022, por la represión a unas protestas populares).
Retirada de embajador
El Gobierno de Pedro Sánchez anunció este martes la retirada de forma «definitiva» de la embajadora de España en Buenos Aires, María Jesús Alonso, en pleno choque diplomático con el Ejecutivo de Javier Milei. Así lo ha anunciado este martes el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en respuesta a la negativa de Milei a pedir disculpas, como le había exigido Sánchez este lunes.
La decisión del Gobierno agrava así la crisis diplomática entre los dos gobiernos. Eso supone, ha dicho Albares, que «en adelante no haya una embajadora en Argentina». Algo de enorme relevancia a nivel diplomático.
El ministro ha relatado que «la embajada continuará funcionando con un encargado de negocios» que asistirá a las empresas con intereses en el país. Albares ha considerado que la actitud de Milei es «un asalto a la buena fe y a la hospitalidad de las instituciones españolas», y ha rechazado dar por hecho un encuentro con Sánchez durante el próximo viaje que el jefe de Estado argentino realizará a mediados de junio a España.
Igualmente, ha insistido en abroncar a Milei por los «insultos y el ataque frontal a las instituciones» que expresó durante su reciente visita, el pasado fin de semana, para participar en el evento Europa Viva 24, organizado por Vox.
El Gobierno, de esta forma, ha dado un paso más en su respuesta a las declaraciones del mandatario argentino, quien tildó de «corrupta» a Begoña Gómez, la mujer del presidente, Pedro Sánchez, aunque sin mencionarla expresamente.
Estos días, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha ido escalando en la ruptura con Argentina. Albares anunció el domingo la llamada a consultas de la embajadora española y el lunes convocó en Exteriores al embajador de ese país en España, Roberto Bosch, para exigir una disculpa pública de Milei, quien en las últimas horas lo ha descartado y se ha reafirmado en sus palabras.
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