España
El foco de María Zabay

Mario Samper: «Expertos del sector ferroviario me han dicho que ya toca otro accidente»

"Hoy los trenes siguen circulando en las mismas condiciones que antes del accidente de Adamuz"

"No hay un sistema en España que detecte la rotura de un carril"

"Solo hay dos técnicos investigando el accidente de Adamuz"

Mario Samper, presidente de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz, ha denunciado que, más de cuatro meses después del accidente ferroviario del pasado 18 de enero, las víctimas siguen reclamando verdad, transparencia, responsabilidades y una atención adecuada. En esta entrevista en El Foco, Samper explica que la comparecencia en el Senado ha servido para trasladar dos preocupaciones principales: el trato recibido por las víctimas y el estado actual de la red ferroviaria española.

Samper es especialmente contundente al hablar de seguridad ferroviaria. «El tren hoy en España no es seguro», afirma, asegurando que no lo dice únicamente desde el trauma de haber vivido el accidente, sino por la información que la asociación ha recabado durante estos meses. Según explica, el siniestro de Adamuz estuvo relacionado con una rotura de carril y, a su juicio, lo más alarmante es que España no dispone de un sistema específico que detecte automáticamente ese tipo de roturas. «Se produce con muchísima frecuencia y no hay un sistema en España que detecte la rotura del carril», sostiene. Luego, las posibilidades de que vuelva a ocurrir un accidente son muy elevadas. «Ya toca otro», es lo que nos cuenta que le han dicho expertos en redes ferroviarias.

El presidente de la asociación recuerda que, según la información que manejan, la vía pudo estar rota durante unas veintidós horas antes del accidente. Durante ese tiempo, varios trenes pasaron por el tramo afectado. Samper subraya que había indicios técnicos, como caídas de tensión, que podían haber alertado de la anomalía, pero que no se actuó a tiempo. «A todas luces es insuficiente», dice sobre los mecanismos de revisión y control existentes.

Uno de los momentos más duros de la entrevista llega cuando relata los primeros minutos posteriores al descarrilamiento. Samper asegura que los servicios de emergencia estaban a unos 800 metros, pero no sabían que había otro tren afectado. «Había cientos de personas enterradas entre hierro, desangrándose», explica. Según su testimonio, fueron los propios supervivientes quienes tuvieron que empezar a ayudar y sacar a otros pasajeros. Incluso relata que, al llegar hasta un guardia civil, tuvo que insistirle en que había otro tren descarrilado, porque los equipos desplegados no lo tenían localizado.

Respecto a la investigación técnica, Samper diferencia entre la confianza que tienen en los investigadores y la desconfianza hacia la estructura institucional de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. Aseguró que sólo hay dos técnicos trabajando en una investigación de enorme complejidad y que ellos mismos han pedido más medios humanos y económicos, y no se los dan. Según explica, esta falta de recursos puede retrasar la conclusión del informe al menos un año, algo que las víctimas viven con angustia porque necesitan cerrar una etapa para poder avanzar.