Las confesiones que salvaron a Aldama de prisión: de los sobres en efectivo al piso de la Castellana
El empresario consiguió su libertad delatando a Ábalos desde la celda donde le tenían preso por el 'caso hidrocarburos'
Víctor de Aldama ha evitado el ingreso en prisión gracias a una colaboración con la justicia que comenzó mientras se encontraba privado de libertad en otra causa –la de Villafuel, una empresa de hidrocarburos– y que el Tribunal Supremo ha considerado tan decisiva que ha suspendido todas las penas que le ha impuesto.
Sus revelaciones, plasmadas, entre otros espacios, en un escrito de diciembre de 2024 ante el magistrado instructor, han resultado ser la pieza que faltaba para condenar a un ministro del Gobierno de España por pertenecer a una organización criminal.
La sentencia, firmada este lunes, reconoce expresamente que «sólo la declaración incriminatoria de un coautor ha posibilitado la investigación y, ahora, la condena». Sin esa confesión, el caso habría sido prácticamente imposible de probar.
El empresario prestó su primera declaración el 21 de noviembre de 2024 ante la Audiencia Nacional, mientras permanecía en prisión en el marco de unas diligencias distintas.
Apenas dos semanas después, el 4 de diciembre, su defensa presentó ante el Tribunal Supremo un extenso escrito de alegaciones acompañado de siete documentos originales que cambiaron el curso del procedimiento.
Entre esos documentos figuraba el contrato original de arrendamiento con opción de compra firmado el 24 de abril de 2019 entre Aldama y el entonces ministro José Luis Ábalos, sobre un piso en el Paseo de la Castellana de Madrid, valorado en aproximadamente 1,9 millones de euros.
El documento, con las firmas manuscritas de ambos, acreditaba lo que Ábalos había negado: la existencia de un compromiso económico entre ambos para garantizar el cobro de futuras comisiones ilegales.
Comisiones de obra pública
La defensa de Aldama también aportó una relación de obras públicas de los Presupuestos Generales del Estado correspondientes al año 2021, gestionadas por la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Transportes.
Según el escrito, esas obras aparecían «subrayadas en color rosa», lo que indicaría que habían sido «pre-adjudicadas a empresas previamente seleccionadas» que habrían adquirido el compromiso de pagar comisiones si resultaban adjudicatarias. El documento original contenía además «anotaciones manuscritas, que pueden corresponder con la letra de don José Luis Ábalos, quizás de don Koldo García».
La suma total de los 128 contratos públicos investigados por la Agencia Tributaria ascendía a 54 millones de euros, adjudicados fundamentalmente entre 2018 y 2021 a tres empresas vinculadas a Koldo García: Obras Públicas y Regadíos SA, Áridos Anfersa y Levantina, Ingeniería y Construcción, que sola acumuló adjudicaciones por importe de 128 millones de euros durante la etapa de Ábalos al frente del ministerio.
La colaboración de Aldama fue tan prolija que incluyó detalles que los investigadores desconocían por completo. El empresario aportó documentos sobre sus viajes oficiales junto a Ábalos, incluida la agenda oficial de la visita del gobernador de Oaxaca a Madrid en diciembre de 2018, y reveló que el día 3 de febrero de 2019 se había fotografiado en un reservado con Pedro Sánchez horas antes de volar a México con el ministro.
La defensa sostuvo que «el encuentro fue planificado con el presidente, a los efectos de que éste agradeciera a don Víctor de Aldama las gestiones que estaba realizando en favor de su Gobierno».
Aldama también desveló la carta que Ábalos, en su condición de secretario de Organización del PSOE, firmó el 25 de julio de 2019 en papel oficial del partido para invitar a Henry Ramos Allup, vicepresidente de la Internacional Socialista, a una reunión en la sede de Ferraz.
Y otra misiva, firmada por Ábalos como ministro de Fomento el 26 de julio de 2019, dirigida al entonces presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, en la que le comunicaba que «hemos enviado a D. Víctor de Aldama Delgado con la misión, no sólo de hacerle llegar esta misiva, sino también para que sirva de enlace en nuestras relaciones». Aldama actuaba, según ese documento, como emisario oficial del Gobierno español ante la oposición venezolana.
El empresario reveló asimismo que Koldo García había solicitado por correo electrónico, el 6 de septiembre de 2019, un visado urgente para él ante la embajada rusa, con destino a San Petersburgo, donde coincidieron con Begoña Gómez en la Asamblea General de la Organización Mundial de Turismo.
El Supremo ha valorado todo este caudal de información como una colaboración «plena, continua y diligente» que merece el reconocimiento de la atenuante analógica de confesión muy cualificada. En consecuencia, ha suspendido la ejecución de todas las penas privativas de libertad impuestas a Aldama, que suman varios años de prisión, durante un plazo de cinco años, a condición de que no delinca, comparezca semestralmente ante el tribunal y realice un año de trabajos en beneficio de la comunidad.
El resultado es tan paradójico como revelador: el único miembro de la organización criminal que ha permanecido libre durante todo el proceso, el que detalló el funcionamiento de la trama con mayor profusión, es también el único que no entrará en prisión por esta pieza. La justicia, en su lógica transaccional frente a la corrupción organizada, ha necesitado asegurar su testimonio con el bien más preciado del proceso penal: la libertad.