España
CRISIS DEL HANTAVIRUS

Científicos británicos aceleran la vacuna del hantavirus tras el brote mortal, aunque su llegada será lenta

La experiencia del coronavirus pone el foco en el hantavirus, cuya investigación avanza con más dificultades por su rareza

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Los científicos han empezado a apresurarse a desarrollar una vacuna contra el hantavirus ante el creciente número de infecciones confirmadas. En cambio, los expertos advierten que su aprobación podría tardar años. Investigadores de la Universidad de Bath en Reino Unido afirman estar trabajando en una vacuna «muy prometedora» que es «completamente nueva». Hasta la fecha, se ha probado tanto en laboratorio como en modelos animales, obteniendo «excelentes respuestas inmunitarias». Algunos científicos han comparado la situación con el coronavirus.

El coronavirus marcó un precedente en el desarrollo acelerado de vacunas, mientras el hantavirus enfrenta mayores obstáculos por su baja incidencia y complejidad epidemiológica. La experiencia del coronavirus pone el foco en el hantavirus, cuya investigación avanza con más dificultades por su rareza y dispersión de casos.

Así, el reciente brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ha vuelto a situar esta enfermedad rara pero potencialmente mortal en el centro de la atención internacional. Las autoridades sanitarias han confirmado varios casos positivos, incluidos fallecimientos, lo que ha reactivado las alertas sobre la capacidad de propagación del virus y la falta de tratamientos específicos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los casos confirmados corresponden a la variante Andes, una de las cepas más preocupantes por su posible transmisión entre personas en contacto estrecho y su elevada tasa de mortalidad, que en algunos brotes puede alcanzar hasta el 50%.

La pandemia de coronavirus demostró la capacidad de la ciencia para acelerar de forma sin precedentes el desarrollo de vacunas cuando una amenaza sanitaria se extiende a escala global, mientras que el hantavirus, pese a su menor incidencia, plantea un desafío distinto por su rareza, su complejidad epidemiológica y la dificultad para desplegar ensayos clínicos amplios. Ambos virus evidencian la importancia de la investigación biomédica, pero también las enormes diferencias entre responder a una pandemia global y a brotes esporádicos de alta letalidad.

En este contexto, el hantavirus vuelve a situarse en el foco tras nuevos casos vinculados a un brote internacional, reabriendo el debate sobre la necesidad de una vacuna eficaz y las dificultades reales para su desarrollo y aprobación.

Investigación desde hace décadas

El desarrollo de una vacuna lleva más de 30 años en estudio en distintos centros de investigación. Uno de los principales proyectos está liderado por el virólogo Jay Hooper, del US Army Medical Research Institute of Infectious Diseases, que trabaja desde los años 90 en posibles vacunas contra varias cepas del hantavirus, incluida la Andes.

El investigador ha explicado que ya se han realizado ensayos en fase I en humanos y estudios en modelos animales con resultados prometedores, basados en la generación de anticuerpos neutralizantes capaces de bloquear la infección.

La Universidad de Bath desarrolla una vacuna «muy prometedora»
En paralelo, un equipo de la Universidad de Bath trabaja en una nueva vacuna descrita como «completamente nueva» y con resultados «excelentes» en pruebas de laboratorio y en animales. Los investigadores destacan una fuerte respuesta inmunitaria y prevén avanzar hacia ensayos en humanos en el corto plazo.

Entre los responsables del proyecto, la profesora Asel Sartbaeva ha señalado que el objetivo es llevar esta tecnología a fase clínica, aunque reconoce que aún queda un largo proceso de validación antes de su posible uso en población general.

Obstáculos: financiación y baja incidencia

Pese a los avances, los expertos advierten de importantes barreras. Uno de los principales problemas es la financiación, ya que el hantavirus es una enfermedad poco frecuente, lo que reduce el interés comercial para su desarrollo a gran escala.

Además, la baja incidencia de casos dificulta la realización de ensayos clínicos tradicionales de fase III, necesarios para la aprobación de una vacuna. Esto obliga a los investigadores a buscar métodos alternativos para demostrar su eficacia.

Proceso largo antes de su aprobación

Para que una vacuna sea aprobada, debe superar varias fases de ensayos clínicos que evalúan su seguridad, dosis y eficacia en miles de voluntarios. Este proceso, en el caso del hantavirus, podría alargarse durante años debido a la complejidad científica y logística del virus.

Los expertos coinciden en que, aunque los avances actuales son significativos y prometedores, no se espera una vacuna disponible a corto plazo.

¿Quién recibiría la vacuna en el futuro?

En caso de ser aprobada, los candidatos prioritarios serían grupos de riesgo como personas que viajan a zonas endémicas, trabajadores expuestos a roedores, personal militar y profesionales que desarrollan su actividad en entornos rurales o con alta presencia de fauna silvestre.

Una amenaza rara pero de alto impacto

Aunque los casos de hantavirus son poco frecuentes a nivel global, su elevada letalidad y la ausencia de tratamiento específico lo convierten en una prioridad de investigación para la comunidad científica. El brote del MV Hondius ha reforzado la percepción de que, aunque improbable, el riesgo de nuevos episodios sigue presente en determinadas regiones del mundo.