Cuatro convocatorias al año: el nuevo modelo para empezar la universidad sin esperar a septiembre
Durante décadas, septiembre ha marcado el arranque de la vida universitaria. Matrículas, clases y hasta las vacaciones familiares se organizaban en torno a un solo mes. Sin embargo, la expansión de la educación online está permitiendo sustituir ese calendario rígido por un modelo más flexible capaz de adaptarse para todos los perfiles de estudiantes.
¿Por qué septiembre ha dejado de ser la única puerta de entrada a la universidad?
La organización formativa en torno al mes de septiembre responde a un estudiante que termina el bachillerato y se dedica a estudiar a tiempo completo. Hoy ese perfil convive con otros: personas que trabajan, estudiantes que cambian de carrera, profesionales que retoman una formación aparcada y alumnos internacionales. Ninguno de ellos toma su decisión académica en el mismo mes.
Las circunstancias personales, profesionales y académicas de estos estudiantes no siempre encajan con un único momento de incorporación. Una persona que decide reorientar su carrera en febrero no debería esperar ocho meses para empezar. Un profesional que quiere ampliar su formación mientras trabaja necesita algo más que un calendario fijo.
Debido a todas esas circunstancias personales, a la que se suma la conciliación personal, la formación online está evolucionando de un modelo basado exclusivamente en el inicio del curso en septiembre para ampliarlo a diferentes fechas del año, ampliando las posibilidades de acceso a la universidad.
De un calendario universitario fijo a un modelo centrado en el estudiante
Esta transformación del modelo universitario se ha visto influida y potenciada por conceptos como flexibilidad, personalización y aprendizaje a lo largo de la vida. En este sentido, la formación online no consiste únicamente en trasladar las clases al entorno digital, sino en reorganizar el acceso, la metodología y la evaluación para que el estudiante tenga las máximas posibilidades de cursarlo en tiempo y forma. Por ello, este nuevo modelo está centrado en el estudiante.
Esta adaptación del modelo universitario es una necesidad generada, entre otras cosas, por el hecho de que el aprendizaje se ha convertido en algo cada vez más necesario. Ya no es solo una etapa más que se da normalmente en la juventud. Hoy, con un mercado laboral cada vez más competitivo y con novedades en todos los ámbitos que no dejan de llegar, estar formados y actualizados es un debe para cualquier persona.
Y, por ello, la decisión de estudiar puede surgir en cualquier momento. Puede nacer cuando una persona está en desempleo o cuando cambia de trabajo. Pero la decisión también puede estar condicionada por una mudanza o el cuidado de un familiar. Son variables que la formación online puede subsanar y, de este modo, facilitar el estudio de cualquier persona al ofrecer una gran flexibilidad.
Cuatro convocatorias al año para empezar cuando estás preparado
Los bachelors online de UDDI son un ejemplo concreto de ese cambio. UDDI, Universidad Digital, propone cuatro convocatorias al año para que el estudiante no tenga que esperar a septiembre. Estos bachelors son títulos universitarios oficiales de nivel equivalente a un grado en España y que están enmarcados dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En concreto, estos títulos tienen un nivel 6 del Marco Europeo de Cualificaciones. Asimismo, esta formación permite acceder a másteres.
En UDDI, las cuatro convocatorias anuales son en los meses de octubre, diciembre, febrero y mayo, poniendo de manifiesto cómo la universidad online puede romper con el modelo tradicional basado exclusivamente en septiembre.
Estudiar una carrera online ya no significa estudiar solo
Esta flexibilidad no implica aislamiento. Para conseguirlo, los programas de UDDI y sus clases virtuales se imparten en directo y quedan grabadas, de modo que el estudiante que no puede conectarse las recupera después.
Además, los contenidos se dividen en unidades breves y cada alumno cuenta con tutores que acompañan al estudiante en todo momento, así como de una comunidad de compañeros. Esa organización amplías las posibilidades de decisión entre el alumnado.
Por ejemplo, puede elegir la carga de formación en cada momento, acelerando o distribuyendo el trabajo, y puede optar por evaluación continua o final. Una flexibilidad que permite al estudiante tres decisiones esenciales: cuándo empezar, cómo estudiar a la vez y cuándo demostrar lo aprendido. Este modelo de formación online flexible se aprecia en todos los programas de la universidad, como son los bachelor en Informática, ADE o en Psicología.
¿Estamos ante el fin del calendario universitario tradicional?
El curso universitario de septiembre seguirá existiendo, pero empieza a dejar de ser la única opción. En los nuevos modelos digitales, tener varias puertas de entrada no resta rigor, añade alternativas a la hora de ampliar las opciones a la hora de empezar a estudiar.
Porque la transformación de la universidad online no consiste únicamente en trasladar las clases al entorno digital. También consiste en ofrecer mayor flexibilidad en el momento de incorporación, la organización del aprendizaje y la forma de evaluación.
Las cuatro convocatorias anuales de UDDI ilustran este cambio y son un ejemplo contundente de esa transformación que está viviendo la universidad online.
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