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Adiós a las pizarras digitales: Suecia se ha gastado 100.000.000 € para devolver los libros de papel a las escuelas

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Al parecer, Suecia está profundamente arrepentida de la decisión que tomó años atrás de modernizar la educación en pos de la tecnología y las pantallas. Hoy, por esta razón, las aulas suecas atraviesan un cambio de rumbo radical que deja atrás la digitalización absoluta de la última década.

El gobierno de Suecia ha decidido frenar el uso de pantallas para priorizar el aprendizaje tradicional. Con esta medida, se busca atajar la caída en los niveles de comprensión lectora de los alumnos. Según un informe del gobierno de Suecia publicado recientemente, la política escolar ahora se centra en recuperar los pilares básicos: lectura, escritura y aritmética mediante soportes físicos.

Esta estrategia, que el Ministerio de Educación de Suecia denomina oficialmente como el paso «de la pantalla a la carpeta», cuenta con un respaldo financiero histórico. Para asegurar que cada estudiante disponga de material impreso, Suecia ha movilizado una inversión de 100.000.000 € destinada a la compra de libros de papel y guías para el profesorado.

El plan de Suecia para devolver los libros de papel a las escuelas

Actualmente, Suecia defiende que los entornos libres de dispositivos digitales favorecen la concentración y el desarrollo de habilidades cognitivas esenciales en las edades más tempranas.

Por eso, el regreso a los libros de papel en las escuelas suecas responde a una necesidad de mejorar la capacidad de los alumnos para entender lo que leen, base de cualquier otro aprendizaje. El informe del gobierno de Suecia (2024) detalla que las herramientas digitales solo deben introducirse en la enseñanza cuando fomenten el conocimiento, y no cuando supongan un obstáculo. Así, las nuevas directrices curriculares apuntan a la obligatoriedad de usar dispositivos electrónicos en la etapa preescolar, una norma que entró en vigor el pasado julio de 2025.

La inversión de 100.000.000 € garantiza que los centros educativos recuperen el formato físico de forma masiva. Los fondos se han distribuido en tramos anuales: 658 millones de coronas en 2024 y 755 millones en 2025, con partidas aseguradas hasta 2028 para adaptar el material a los nuevos planes de estudio. El objetivo final para el Gobierno es cumplir el principio de un libro de texto por alumno y asignatura, algo que se había perdido durante el auge de las pizarras digitales y las tabletas personales.

Suecia le dice «adiós» a las pantallas

La evidencia científica que maneja el Ministerio de Educación sueco sugiere que el papel y el bolígrafo son herramientas superiores para fijar conocimientos en primaria. Los exámenes nacionales de tercer grado, por ejemplo, dejarán de ser digitales para realizarse exclusivamente de forma analógica.

De hecho, expertos neurocientíficos consultados por el ejecutivo critican la estrategia de digitalización anterior, señalando que la exposición excesiva a pantallas puede perjudicar el desarrollo cerebral de los más pequeños y generar distracciones constantes en clase.

Aunque Suecia sigue siendo un referente tecnológico en Europa, los resultados en el informe PISA mostraron un descenso preocupante en las habilidades lingüísticas.

Casi un cuarto de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel básico de comprensión lectora. Ante esta realidad, el portavoz de educación Joar Forsell sostiene que la formación adecuada solo se logra cuando el alumno domina las bases antes de enfrentarse a la complejidad de la inteligencia artificial o los entornos virtuales.

Qué es lo que viene a continuación en la reforma educativa sueca

El cambio no se limita solo a los manuales de estudio, sino que abarca la estructura completa de la jornada escolar. A partir del curso de otoño de 2026, los centros de enseñanza obligatoria pasarán a ser espacios libres de móviles, obligando a los estudiantes a entregar sus terminales al inicio de las clases. Para gestionar esta transición, el presupuesto nacional ha reservado partidas específicas que alcanzan los 100 millones de coronas anuales a partir de 2027.

Basados en un informe de la BBC, esta medida ha generado un debate intenso con la industria tecnológica local. Mientras que el gobierno apunta a la presencia de bibliotecarios y la compra de literatura de ficción para fomentar el placer por la lectura, el sector de la tecnología educativa advierte de una posible brecha digital. Asimismo, la opinión entre los jóvenes está dividida.