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Economía
Aire acondicionado

Miguel Ángel Rojas, técnico instalador: «Poner el aire acondicionado a la mínima temperatura porque hace calor es como poner un coche siempre a la máxima velocidad»

El calor ha llegado antes de tiempo este 2026 y, como suele pasar cada año, en cuanto suben los termómetros empiezan las prisas si bien da la sensación de que dejar las ventanas abiertas para que entre el fresco ya no sirve de nada, los ventiladores que se quedan cortos y, de repente, el aire acondicionado se convierte en una necesidad urgente en miles de casas. Es ahí cuando llegan las decisiones rápidas, muchas veces sin pensarlas demasiado.

En ese contexto, la experiencia de los profesionales cobra más sentido que nunca. No sólo porque son quienes deben instalar el aparato, sino para evitar errores que luego se pagan caros, tanto en consumo como en averías. Y es precisamente lo que explica Miguel Ángel Rojas, técnico instalador con más de dos décadas en el sector, en una entrevista publicada en La Vanguardia. Rojas, responsable de la empresa Servicios y Desarrollos Marla y miembro del gremio metropolitano de Barcelona, conoce bien lo que ocurre cada verano. Más demanda, menos tiempo y muchas decisiones tomadas con prisas que terminan generando problemas que podrían haberse evitado con algo de planificación.

Técnico advierte de poner el aire acondicionado a la mínima temperatura

Uno de los fallos más habituales es también el más fácil de entender. Llegas a casa con calor, enciendes el aire y lo bajas al mínimo pensando que así enfriará antes. Pero, según explica el técnico, esto no sólo no es eficiente, sino que puede ser contraproducente. «Poner el aire acondicionado a la mínima temperatura porque hace calor es como poner un coche siempre a la máxima velocidad», resume. La comparación no es casual ya que igual que un coche no está pensado para ir siempre al límite, el aire acondicionado tampoco funciona mejor por trabajar al máximo.

El problema está en el esfuerzo que se le exige al equipo. Si fuera hay 35 grados y dentro se programa a 18, el salto térmico es demasiado grande. La máquina trabaja más tiempo, consume más energía y se desgasta antes. Y además, tampoco es saludable para quien está dentro.

La temperatura recomendada para no disparar el consumo

Frente a esa tendencia de enfriar al máximo, los profesionales insisten en algo mucho más sencillo y es usar el aire con lógica. Rojas lo deja claro en la entrevista. Lo recomendable es mantener una temperatura estable, normalmente entre 23 y 24 grados. No se trata de pasar frío, sino de estar a gusto.

Ese pequeño cambio tiene un impacto directo ya que el equipo funciona de forma más eficiente, el consumo se reduce y la vida útil del aparato se alarga. Es, en definitiva, una forma de ahorrar sin renunciar al confort.

Instalar un aire acondicionado no es tan simple como parece

Más allá del uso, uno de los puntos donde más se equivocan los usuarios es en la instalación. Existe la idea de que basta con comprar un aparato y colocarlo, pero la realidad es bastante más compleja ya que antes de instalar un aire acondicionado, hay que comprobar si la instalación eléctrica puede soportarlo, algo que no siempre ocurre. También es necesario estudiar dónde colocar la unidad exterior, teniendo en cuenta tanto la normativa como la convivencia con los vecinos.

Las prisas por el calor generan más demanda 

Otro de los factores que complica todo es el momento en el que se toman estas decisiones. Cuando llega una ola de calor, la demanda se dispara de golpe. El problema es que el sector no tiene suficientes técnicos frigoristas para asumir ese volumen de trabajo. El resultado es que los tiempos de espera se alargan. Lo que antes podía resolverse en uno o dos días, ahora puede tardar una semana, diez días o incluso más.

A esto se suma la disponibilidad de equipos. No siempre hay stock del modelo adecuado, especialmente si la instalación requiere condiciones específicas, como largas distancias entre la unidad interior y la exterior.

Cómo usar el aire acondicionado sin gastar de más

Una vez instalado, el uso también marca la diferencia. Más allá de la temperatura, hay dudas habituales, como si es mejor dejarlo encendido todo el tiempo o apagarlo cuando no se necesita. En el caso del aire acondicionado doméstico, Rojas lo tiene claro. Se puede encender y apagar sin problema. Son sistemas pensados para funcionar de forma inmediata, por lo que no es necesario mantenerlos encendidos constantemente.

De hecho, usarlo sólo cuando se necesita puede ayudar a reducir el consumo. Además, muchos equipos actuales permiten programar horarios o controlarse desde el móvil, lo que facilita ajustar su uso al día a día.

El mantenimiento es algo clave

Otro aspecto que suele descuidarse es el mantenimiento. Sin embargo, es fundamental para evitar problemas a medio plazo. Lo básico pasa por limpiar los filtros al menos cada seis meses. Es una tarea sencilla que mejora el rendimiento del equipo y evita que acumule suciedad. A partir de ahí, cada cierto tiempo conviene realizar una revisión más completa por parte de un profesional.

Un equipo limpio no sólo funciona mejor, también consume menos energía y tiene menos probabilidades de sufrir averías. Es, en muchos casos, la diferencia entre un aparato que dura años y otro que empieza a fallar antes de lo esperado.

Un sector con cada vez más demanda pero con menos relevo

La entrevista también deja entrever un problema de fondo y es que el sector de la climatización tiene cada vez más demanda, pero no encuentra suficientes profesionales. La transición hacia sistemas más eficientes, como las bombas de calor, ha incrementado el trabajo, pero no ha venido acompañada de un relevo generacional suficiente. A esto se suma que sigue siendo un oficio poco visible y muy masculinizado, lo que limita aún más la incorporación de nuevos perfiles.

Desde el sector reclaman más formación, más facilidades para las prácticas y, sobre todo, una mejor percepción de este tipo de trabajos, que son cada vez más necesarios en el día a día.