Aire Acondicionado Llega el calor

¿Ventilador o aire acondicionado? Resuelve tus dudas de consumo antes de que comience a apretar el calor

El aire acondicionado es más efectivo frente al calor pero su precio es considerablemente mayor

El ventilador es la mejor opción desde el punto de vista medioambiental

Europa considera que el excesivo uso del aire acondicionado es una mala adaptación frente al calor

Muchas personas tienen dudas a la hora de decantarse por el ventilador o el aire acondicionado para afrontar el calor veraniego. Generado por IA.
Muchas personas tienen dudas a la hora de decantarse por el ventilador o el aire acondicionado para afrontar el calor veraniego. Generado por IA.

Cuando llega el verano siempre surge la misma duda: aire acondicionado o ventilador, ¿qué es lo mejor para protegernos de las altas temperaturas? Vamos a comenzar por la parte fácil: el aire acondicionado es mucho más efectivo, porque no se limita a mover el aire para mejorar la sensación térmica, sino que extrae calor del interior de la vivienda para enfriarla.

Esa diferencia se nota especialmente en los días de calor extremo o en viviendas mal aisladas, donde los ventiladores apenas sirven de alivio. El aire acondicionado, en cambio, permite mantener una temperatura estable en el interior de la casa. Además, los equipos con tecnología inverter ajustan su potencia de forma progresiva, lo que mejora su rendimiento.

El problema es que todas estas prestaciones implican un coste bastante más elevado. Un ventilador puede comprarse por entre 30 y 100 euros, según potencia, tamaño y prestaciones. Por el contrario, apostar por el aire acondicionado supone, entre la instalación y la compra del equipo, afrontar un gasto situado entre los 400 y los 1.700 euros, aproximadamente.

Consumo de energía

Y no sólo es considerablemente más cara la adquisición del equipo de aire acondicionado y su instalación, sino que también se incrementa el consumo de energía, motivo que lleva a los usuarios a realizar un menor uso de estos aparatos, según la OCU.

«Los días laborables estimamos un uso —de aire acondicionado— de unas 4 horas diarias, pues se pueden poner en funcionamiento estos equipos cuando volvamos de trabajar, aproximadamente de 18 a 22 h. Es posible que los días de mucho calor nos toque ponerlo también parte de la noche: normalmente el aire acondicionado no se suele dejar toda la noche puesto, pero sí un par de horas», detalla la organización de consumidores.

En cambio, recurrimos mucho más al ventilador durante el horario nocturno. «Además de las 4 horas vespertinas, sí puede ser más habitual mantenerlo encendido mientras dormimos, por ejemplo, de las 0:00 h a 7 h».

Potencia de los aparatos

En definitiva, la OCU calcula unas 200 horas de uso de aire acondicionado al mes y en torno a unas 340 para un ventilador. El siguiente paso es conocer la potencia de los aparatos para determinar el consumo de luz de cada opción.

La organización de consumidores advierte de que dentro de estas dos categorías de productos hay equipos con potencias muy diferentes, pero señala que, «en general, lo más económico es un ventilador muy eficiente, y lo más caro, un aparato de aire acondicionado poco eficiente».

Más del doble

«En lo que se refiere al consumo, el coste mensual de un equipo de aire acondicionado será en torno al doble o el triple que el de un ventilador de alta potencia, pero es posible contar con un equipo de aire acondicionado eficiente, que sólo suponga un consumo mensual de unos 25 euros», añade.

Esta cifra sigue representando más del doble respecto a un ventilador poco eficiente (más de 10 euros al mes), y casi diez veces más en relación con un ventilador con un consumo energético optimizado (unos 2,55 euros mensuales).

Impacto ambiental

Un mayor consumo de energía eléctrica causa inevitablemente un aumento del impacto ambiental, así como más emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero, como los gases refrigerantes que emplean los equipos de climatización.

Como señala la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), «el uso de refrigerantes emite gases de efecto invernadero (GEI), principalmente hidrofluorocarbonos (HFC), con un potencial de calentamiento global miles o decenas de miles de veces superior al del CO₂».

¿Ventilador o aire acondicionado? Resuelve tus dudas antes de que comience a apretar el calor

Mala adaptación

La AEMA también recalca que «el uso extensivo del aire acondicionado puede considerarse una mala adaptación. Provoca problemas complejos en relación con el consumo eléctrico, la demanda máxima de electricidad y el calor generado por los equipos, así como su contribución al efecto isla de calor urbano».

«Si bien el aire acondicionado puede ser eficaz para proteger la salud, diversos estudios también destacan la dependencia social e individual que genera su uso excesivo», insiste el organismo europeo.

Buenas prácticas

«Este uso excesivo puede impedir que las personas se acostumbren al calor natural, crear dependencia psicológica y provocar el olvido de conocimientos tradicionales y buenas prácticas para afrontar las altas temperaturas (por ejemplo, ventilación natural por la noche y persianas durante las horas de más calor)», remarca la AEMA.

Asimismo, en caso de cortes de energía, «las temperaturas interiores adecuadas y seguras en edificios con un aislamiento deficiente pueden verse afectadas, lo cual puede reducir la resiliencia social ante el calor».

¿Ventilador o aire acondicionado? Resuelve tus dudas antes de que comience a apretar el calor

Aerotermia

Además del ventilador y del aire acondicionado, en los últimos años se está abriendo camino una tercera vía: la aerotermia. Hablamos de bombas de calor reversibles, y por tanto capaces de aportar frío en verano y calor en invierno.

La aerotermia funciona trasladando energía térmica de un sitio al otro: del exterior al interior del hogar cuando queremos calentarlo, y expulsando el calor de la vivienda hacia afuera si el objetivo es reducir la temperatura.

Como se trata de mover energía térmica en lugar de generarla directamente, es posible reducir el consumo energético global de la vivienda en torno a un 60% o 70% frente a los sistemas convencionales.

Inversión inicial

El principal inconveniente es la inversión inicial: el coste de una instalación de aerotermia puede situarse entre los 8.000 y los 16.000 euros, según potencia, tamaño de la casa y sistema elegido.

En todo caso, la alternativa más sostenible no depende sólo del aparato. También cuenta cómo se usa: mejorar el aislamiento, ventilar por la noche, bajar persianas y toldos en las horas centrales del día, ajustar el termostato a temperaturas razonables y combinar climatización con ventiladores puede reducir mucho el consumo sin renunciar al confort.