El Ibex marca máximos desde 2018: es el momento de volver a invertir en bonos
El 'boom' de la inversión en letras del Tesoro tiene los días contados
El Ibex 35 acapara los titulares tras superar los 10.000 puntos y alcanzar máximos desde 2018 pese a la ligera caída del viernes. Pero justo ahora que la Bolsa está tan caliente, los principales analistas recomiendan hacer justamente lo contrario en 2024: invertir en renta fija, es decir, en bonos. Justamente el activo que más dinero ha perdido este año.
Esta recomendación «obliga a abandonar los activos monetarios [letras del Tesoro, por ejemplo] cuando te dan más y apostar por el activo que más te ha penalizado en últimos años, la deuda pública a mayor plazo. Le va a costar al inversor porque es contraintuitivo», explica Juan de Dios Sánchez-Roselly, director de inversiones global de Santander Private Banking.
Como es sabido, este año hemos asistido a un boom inversor en letras del Tesoro porque han elevado su rentabilidad por encima del 3%, más que los depósitos bancarios (aunque en las últimas semanas estos productos también han mejorado su remuneración). «Por primera vez en 15 años, estar posicionado en activos monetarios genera valor. Todos los flujos están yendo a renta fija a corto plazo», insiste esta firma.
Bonos a largo plazo
Pero esta operativa tiene los días contados, y es el momento de abandonarla para invertir en activos de deuda a un plazo más largo, según la opinión generalizada de los expertos. El consenso del mercado considera que los tipos oficiales del BCE y de la Reserva Federal de EEUU no van a subir más y que empezarán a bajar hacia medidados de 2024. Por tanto, el rendimiento de los activos monetarios va a bajar inevitablemente (de hecho, ya empezó a reducirse en la última subasta de letras).
Pero eso sí favorece a los bonos a un plazo mayor. En estos productos, el precio se mueve a la inversa de la rentabilidad; es decir, cuando su rendimiento sube junto a los tipos del BCE, el precio baja con las consiguientes pérdidas para el inversor. La lógica es la siguiente: si yo tengo un bono que renta el 4% y se emiten otros nuevos con una rentabilidad del 5%, el mío vale menos porque da menos rendimiento.
Por tanto, los ahorradores que tenían fondos de inversión de renta fija (que los bancos ofrecieron masivamente como alternativa a los depósitos) han perdido dinero este año, como avanzó en su día OKDIARIO. Sin embargo, con el fin de las subidas de tipos la situación es la opuesta: ahora se pueden comprar bonos al 5% y los que se emitan en el futuro rentarán el 4%, con lo que los actuales subirán de precio.
BBVA Asset Management coincide con esta recomendación de invertir en bonos: «El punto crucial para los mercados en 2024 será la evidencia de que la inflación está controlada y que los bancos centrales pueden por tanto comenzar las bajadas de tipos de interés. Si esto es así, el contexto será el adecuado para que la renta fija tenga un buen comportamiento. Los tipos de interés ya han subido de forma considerable, y los inversores se podrán por fin beneficiar de una rentabilidad positiva en forma de intereses y de su bajo riesgo o volatilidad».
«El mejor activo para comprar es la deuda pública», insiste Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad. Según este experto, «los mercados de renta fija se encuentran en un momento francamente bueno», a pesar de que «a nivel de valoración, toda la renta fija ha sido bastante decepcionante este año». En cuanto a rentabilidad, Del Pozo resalta que «2023 ha sido un año excepcional para hacer cartera de renta fija de calidad» y aconseja «aprovechar la oportunidad que ahora mismo el mercado nos ofrece».
¿Y la Bolsa?
¿Entonces no hay que invertir en Bolsa? Ninguna firma de análisis la descarta, e incluso el Santander cree que el Ibex puede ofrecer una rentabilidad en torno al 10% en 2024 entre subida y dividendos. Ahora bien, hay varios elementos que llaman a la cautela. El primero es que, a corto plazo, los índices deben sufrir una corrección que puede ser importante, después de acumular una racha alcista tan importante.
El segundo es más estructural: en un entorno de desaceleración económica global, los beneficios empresariales van a reducirse o, como mínimo, crecerán menos que en 2023. Lo cual dificultará mantener las valoraciones actuales de muchos sectores. Por último, no hay que olvidar que la renta variable tiene mucha más volatilidad que la fija, por lo que, dada la buena oportunidad que ofrecen los bonos, el inversor conservador no necesita asumir el riesgo de la Bolsa para obtener una buena rentabilidad.
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