El Gobierno busca reconciliarse con la clase media y deja de llamarla «clase media trabajadora»
¿Giro al centro del PSOE? A falta de poco más de un año para la celebración de las próximas elecciones generales, previstas para diciembre de 2023, hablar de ‘clase media’ en lugar de ‘clase media trabajadora’ llama la atención.
El Ministerio de Economía pretende llevar hoy martes al Consejo de Ministros un acuerdo con la banca destinado a aprobar medidas de apoyo a hipotecados con problemas para asumir el incremento de los tipos de interés. De acuerdo a fuentes del Ministerio dirigido por Nadia Calviño, se va a adoptar «un nuevo código de buenas prácticas para deudores de clase media en riesgo de vulnerabilidad por el súbito incremento del Euribor».
Durante la actual legislatura, el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha evitado en sus intervenciones públicas referirse a la clase media española, empleando el término ‘clase media trabajadora’. Lo hizo, por ejemplo, en el Congreso, en el Debate del estado de la nación, el pasado mes de julio, cuando anunció los impuestos a la banca y al sector energético. «Me voy a dejar la piel para defender a la clase media trabajadora de nuestro país», dijo entonces.
Sostenido en el Gobierno por sus socios de Unidas Podemos, Sánchez ha tenido especial cuidado con el léxico utilizado, y ha empleado el concepto ‘clase media trabajadora’ hasta la saciedad. Pero para poder ganar las próximas elecciones generales, el líder del PSOE necesita agrandar el espectro de los votantes a los que se dirige.
Las subidas de los tipos de interés decididas por el Banco Central Europeo están provocando un fuerte incremento del precio de las hipotecas de los españoles, quienes en su mayoría disponen de una hipoteca a tipo variable, en lugar de a tipo fijo. Y esta subida, ¿a quién afecta más? A la clase media.
La OCDE considera que la clase media está formada por personas con ingresos entre un 75% y un 200% de la renta media, lo que en España sería equivalente a entre 14.000 y 33.000 euros, posiblemente variables ya desfasadas.
Por otra parte, la inmensa mayoría de la fuerza laboral española obtiene sus ingresos por rendimientos del trabajo, es decir, técnicamente, la mayoría serían trabajadores de clase media.
Hablar de ‘clase media trabajadora’ no tiene mucho sentido, a no ser que se pretenda aplicar cierto sesgo marxista a la expresión, consideran economistas consultados, o que se quiera ocultar el elevado colectivo de trabajadores con rentas inferiores a los mileuristas, la mayoría de ellos autónomos, que son trabajadores en precariedad económica, no clase media, ni clase media trabajadora.
Todo hace prever que, en realidad, lo que el Gobierno va a conseguir acordar con la banca es un nuevo código de buenas prácticas que difícilmente será de obligado cumplimiento, más aún después de cargar al sistema financiero con un nuevo impuesto, 3.000 millones de euros, y de crear una nueva figura de defensa del cliente financiero. El PSOE parece ahora haber caído en la existencia de una clase media española que, castigada, también decide quién gobierna.
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