Gastos relacionados con la financiación
Muchos son los gastos que se deben hacer frente en el momento que se decide emprender una determinada actividad. Dentro de este conjunto, hay algunos que se menosprecian o a los que no se les da la importancia que realmente tienen: los referentes a la primera necesidad de financiación.
El importe que acostumbra a inyectarse en un principio es tan grande que no se consideran con profundidad algunos costes que, al final, sí representan un porcentaje considerable. Y, aunque tampoco fueran tan grandes relativamente hablando, deben tenerse en cuenta igual.
Para conseguir la máxima competitividad posible, hay que desmenuzar todos y cada uno de los procesos y gastos de la empresa. Sólo así se conseguirá el máximo rendimiento de los recursos y, a la vez, tener una visión lo más realista posible del propio funcionamiento.
Algunos de los costes, muchos de ellos relacionados con temas de financiación, que deben tenerse en cuenta son los siguientes:
El propio interés de la financiación
Cuando una empresa solicita la financiación a una entidad financiera para llevar a cabo la primera inversión, debe pagar unos intereses por ella. Cuanto mayor sea el riesgo de impago considerado por la entidad financiera, mayor será el porcentaje al cual habrá que hacer frente.
Comisiones de estudio y gestión
En el momento en el que acudimos a un banco a solicitar financiación, no sólo debemos considerar el interés que se marca en la publicidad. El coste total a afrontar también incluye aspectos como las distintas comisiones (algunas veces altas) que hay que pagar por el estudio o gestión del préstamo. Además, también hay que revisar el coste que nos supondría el posible impago de una cuota durante la vida del préstamo.
Impuestos
Especialmente al inicio, quien empieza un negocio no tiene conciencia total de la importante cantidad de impuestos a hacer frente. Por ejemplo, en el caso de los autónomos, no solamente es la cuota de la Seguridad Social, sino que cada tres meses habrá que pagar IRPF e IVA.
Por lo tanto, de golpe, viene un gasto muy importante. Así pues, para poder hacer frente a él, hay que dejar un colchón y no creer que aquellos ingresos que van entrando son netos, porque al final habrá que afrontar este gran coste.
Licencias
Para realizar según qué actividades, habrá que pedir licencias de algún tipo, que suponen también un coste. Por ejemplo, una licencia de obras en caso de reformar el local o licencias relacionadas con programas informáticos o software necesarios.
Posibles patentes
En caso que se haya conseguido innovar en algún campo, es recomendable patentarlo si ello supone una importante ventaja competitiva. Se trata, en este caso, más que un coste, de una inversión que vale la pena afrontar si nos permite tener la exclusividad. Ahora bien, hay que tener claro en qué territorio patentarlo, porque en caso de no hacerlo en alguno otra empresa puede copiar exactamente lo mismo y convertirse en competidor en algún territorio donde queramos entrar.
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