Las empresas no podrán recurrir a la ingeniería contable para disfrazar el impacto de la pandemia
Zara y H&M suben sus precios hasta un 23% ante el aumento de los costes por la crisis de suministros
El grueso de la temporada de resultados en España está ya cerca y las empresas se enfrentan a un escollo complicado a la hora de reportar sus cuentas anuales en el actual contexto de incertidumbre desencadenado por la pandemia, que está teniendo notables repercusiones en la cadena de suministro y en el coste de las materias primas que utilizan para fabricar sus productos. Sin embargo, esto no justifica que las compañías acudan a la ingeniería contable para evitar tragos amargos que le puedan pasar factura, especialmente si son cotizadas.
El miedo está ahí. Nada más hay que ver el sobresalto que vivió la semana pasada el fabricante de aerogeneradores Siemens Gamesa, cuando anunció unas pérdidas de 403 millones de euros en su primer trimestre del ejercicio fiscal 2022, frente a las ganancias de 11 millones de euros que registró en el mismo periodo del año pasado, fundamentalmente por las perturbaciones en la entrega de componentes necesarios para fabricar sus turbinas y el repunte de los costes mayor del esperado como consecuencia de lo anterior. La consecuencia directa fue la destitución de su consejero delegado, Andreas Nauen. En las últimas cinco sesiones, el valor solo acumula pérdidas, y en la del lunes, se dejó un 4,25%.
«Nos enfrentamos al cierre del ejercicio 2021 y a los informes anuales en un entorno de elevada complejidad por los efectos colaterales de la pandemia: falta de suministro, mayores costes logísticos, energéticos, de materias primas y altas tasas de inflación», subrayan fuentes del mercado.
Las compañías no quieren zozobrar en esta tesitura y la confianza que transmitan será clave, pero no podrá hacerse a cualquier precio. Es decir, si una compañía ha comprado existencias en las que los costes se han visto incrementados, pero ya se ha comprometido con los clientes para venderlas a un precio, puede que se anote una pérdida por la operación, señalan las fuentes. No valdrá con cambiar el cálculo del Ebitda para que en este escenario más desfavorable la cifra salga mejor, sino que se deberá seguir la misma fórmula de los años anteriores. Deberá primar, por tanto, la transparencia. Incluso será preciso que se hagan valoraciones de activos a un año vista, destacan las fuentes. A las empresas no les quedará otra que mojarse sobre sus perspectivas.
Transparencia en los consejos de administración
En esa situación, las direcciones y los consejos de las compañías deben evaluar si existen dudas «sobre el principio de empresa en funcionamiento y, en ese caso, explicar en el informe anual esas incertidumbres significativas”, indican.
Hay que tener en cuenta que la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) también exige que haya claridad sobre los impactos por la pandemia y que se detalle información en caso de avales u otras medidas de apoyo que dan las administraciones públicas a la entidad, añaden. «Se trata de regularizar los cálculos para comparar peras con peras, que el desglose se haga de la misma manera», afirman.
Ya a comienzos de 2021 existía un elevado nivel de incertidumbre en la actividad de muchas empresas, que paulatinamente fue diluyéndose con el levantamiento de las restricciones impuestas por el Covid-19 y la recuperación posterior a lo largo del ejercicio tras un 2020 marcado por la irrupción de la pandemia que causó descensos abultados en las cifras de negocio. Sin embargo, la expansión de la variante ómicron en el último trimestre del año pasado volvió a pasar factura a muchas compañías cuyas operaciones dependen en gran medida de la logística o directamente de la interacción social, como es el caso de los grupos turísticos y las aerolíneas.
En una muestra de la inquietud que prevalece, algunas de estas firmas, que necesitaban financiarse en los mercados, han optado por aprovechar la ventana de enero antes de quedar retratadas. Por ejemplo, la agencia de viajes online eDreams Odigeo refinanció su deuda con la emisión de bonos sénior garantizados por importe nominal agregado de 375 millones de euros. Fuentes del mercado apuntan que este tipo de transacciones se han adelantado porque las compañías temen la fotografía de sus cuentas una vez se publiquen, por si la pandemia hubiera dejado una huella indeseada y pudiera encarecer el precio a la hora de emitir deuda de realizarse en una fecha posterior.
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