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Economía
industria manufacturera

La industria desmiente el optimismo del Gobierno con tres años seguidos de caída en la facturación

La industria manufacturera cerró 2025 con una facturación de 544.310 millones de euros

  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

La industria manufacturera cerró 2025 con una facturación de 544.310 millones de euros, un 1,2% menos que el año anterior, encadenando así tres ejercicios consecutivos de descensos pese al discurso de fortaleza económica que mantiene el Gobierno de Pedro Sánchez.

Mientras el Ejecutivo insiste en presentar la economía española como una de las más dinámicas de Europa, los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que uno de los grandes motores de la actividad productiva continúa perdiendo fuerza. Tras los leves retrocesos registrados en 2023 (-0,4%) y 2024 (-0,1%), la caída se intensificó en 2025 hasta el 1,2%, consolidando una tendencia negativa que rompe con la recuperación experimentada tras la pandemia.

La industria manufacturera había logrado remontar el desplome del 12% sufrido en 2020 con fuertes avances del 16,3% en 2021 y del 21,8% en 2022. Sin embargo, desde entonces el sector ha vuelto a entrar en una fase de estancamiento que contrasta con el relato optimista del Ejecutivo sobre la evolución de la economía española.

La alimentación sostiene las ventas

Dentro del conjunto de la industria manufacturera, la alimentación volvió a ser el principal motor de la actividad, concentrando el 23,7% de todas las ventas registradas durante 2025. Le siguieron la fabricación de vehículos de motor, con un peso del 10,3%, y los productos metálicos, que representaron el 7,5% del total.

No obstante, el comportamiento por sectores fue muy desigual. Las mayores subidas de ventas correspondieron a la fabricación de otro material de transporte, con un crecimiento del 10,3%; los productos minerales no metálicos, que avanzaron un 9,4%; y los productos informáticos y electrónicos, con un incremento del 6,4%.

En el lado contrario destacaron las fuertes caídas registradas por las coquerías y el refino de petróleo, cuya facturación descendió un 14,2%, así como por la fabricación de vehículos de motor, que perdió un 13,1%, y las artes gráficas y soportes grabados, con un retroceso del 4,7%.

Descenso de la facturación del diésel

Por productos concretos, el gasóleo para vehículos de motor volvió a ocupar el primer puesto por volumen de negocio, con unas ventas valoradas en 17.408 millones de euros. Sin embargo, su facturación cayó un 10,9% respecto al ejercicio anterior, aunque la cantidad comercializada aumentó un 2,3%, reflejando el efecto de la evolución de los precios.

Entre los productos con mejor comportamiento figuraron los preparados para alimentación de animales de granja, cuyas ventas crecieron un 5,2%, y las cajas de papel y cartón ondulado, con un incremento del 3,2%.

En cambio, algunos productos tradicionales sufrieron importantes retrocesos, como el aceite de oliva virgen extra, cuya facturación cayó un 14,5%, o la carne de porcino fresca y refrigerada, que descendió un 6,6%.

Por territorios, Cataluña volvió a liderar la actividad manufacturera al concentrar el 22,4% de todas las ventas nacionales, seguida de Andalucía, con el 11,3%, y la Comunidad Valenciana, con el 10,8%. Además, algunas comunidades mantuvieron un peso especialmente relevante en sectores concretos, como el País Vasco en maquinaria y equipo, Castilla y León en automoción, Murcia en refino de petróleo, Andalucía en la industria química o La Rioja en el sector del cuero y el calzado.

Los datos reflejan así que, pese al buen comportamiento de algunos nichos industriales, la manufactura española continúa sin recuperar el dinamismo perdido y encadena ya tres años consecutivos de descenso en su facturación, una evolución que contrasta con el mensaje de fortaleza económica que defiende el Gobierno.