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El aviso de la OCU por los huevos camperos: es la mentira más grande jamás contada

Los huevos camperos se han vendido siempre como algo distinto si tenemos en cuenta que son aquellos que dan las gallinas que están al aire libre y, por eso, se venden a un precio más alto. Pero ahora mismo esa diferencia no está tan clara. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que la situación ha cambiado en las granjas y que, aun así, el consumidor sigue pagando como si todo siguiera igual debido a que se sigue manteniendo el mismo etiquetado.

El motivo está en la gripe aviar y en las medidas que se tomaron hace meses. Desde entonces, muchas gallinas que deberían estar en libertad llevan tiempo encerradas en naves, aunque los huevos siguen vendiéndose como si nada hubiera cambiado. Y eso, según la organización, tiene consecuencias directas para el consumidor que está pagando por unos huevos camperos que no son tal. Veamos qué explica la OCU y que podemos hacer como consumidores.

El aviso de la OCU por los huevos camperos

El origen de todo está en las restricciones que se aplicaron a finales de 2025. Para frenar la expansión de la gripe aviar, se decidió confinar a las aves, incluidas las que se crían en sistemas camperos o ecológicos. Esto ha provocado una situación bastante llamativa. Las gallinas que deberían estar en el exterior llevan más de 18 semanas sin salir, pero los huevos siguen etiquetándose como camperos o ecológicos. Es decir, la diferencia que justificaba ese nombre ha desaparecido en la práctica. Aun así, para el consumidor no ha cambiado nada. El envase sigue diciendo lo mismo y el código del huevo también,  por lo que no hay ninguna indicación de que esas condiciones ya no se están cumpliendo.

El etiquetado no refleja lo que está pasando

Aquí es donde la OCU pone el acento. La normativa europea permite que, en situaciones excepcionales como esta, los huevos mantengan su denominación original. Pero eso no significa, según la organización, que se deba dejar al consumidor sin información. Porque ahora mismo, quien compra huevos camperos cree que está pagando por gallinas criadas al aire libre. Y no es así. La etiqueta no ha cambiado, pero la realidad sí. Ese desfase entre lo que se indica y lo que realmente ocurre es lo que ha llevado a la OCU a hablar directamente de un problema de transparencia.

Se paga más por algo que ya no existe

A todo esto se suma el precio ya que los huevos camperos siguen siendo más caros que los de gallinas criadas en suelo, aunque actualmente las condiciones de producción sean prácticamente las mismas. La diferencia no es pequeña. Según los datos de la organización, el sobreprecio se mueve entre un 17% y un 24%. Una docena de huevos de suelo puede costar en torno a 3 o 3,2 euros, mientras que los camperos rondan los 3,8 euros o incluso superan los 4 en algunos supermercados. El problema, según la OCU, es que ese coste adicional ya no tiene una base real si tenemos en cuenta que la diferencia en cómo se crían las gallinas ha desaparecido temporalmente, por lo que no hay nada que justifique el que tengamos que pagar más por unos huevos que no son camperos en realidad.

Un año marcado por la subida de precios

El contexto tampoco ayuda. El huevo ha sido uno de los alimentos que más se ha encarecido en el último año. Durante 2025, la docena llegó a subir cerca de un euro, impulsada por varios factores. Por un lado, el aumento de los costes de producción. Por otro, el sacrificio de millones de gallinas ponedoras a causa de la gripe aviar, lo que redujo la oferta. Y, en paralelo, una demanda que se mantuvo alta. En los últimos meses los precios han bajado ligeramente, pero siguen por encima de lo habitual. Y en el caso de los huevos camperos, esa diferencia con los de suelo se mantiene prácticamente intacta.

La OCU pide cambios, pero no llegan

Ante esta situación, la organización ha pedido medidas. Entre ellas, que se informe claramente al consumidor, aunque sea con un aviso en el envase o en el punto de venta. No sería la primera vez que se hace algo así. En 2022, con la guerra de Ucrania, se obligó a informar cuando cambiaban ingredientes por falta de materias primas. En este caso, sin embargo, no se ha aplicado ninguna medida similar. La OCU asegura que ya trasladó esta situación al Ministerio de Agricultura hace meses, pero, de momento, no ha habido cambios.

Una advertencia que va más allá del huevo

El aviso no se queda solo en este producto. Lo que plantea la organización es un problema más amplio: la falta de información en situaciones excepcionales. Porque al final no es solo una cuestión de precio. Es que el consumidor cree que está comprando una cosa y, en realidad, está comprando otra distinta. Y en un momento en el que llenar la cesta de la compra es cada vez más caro, pagar más por algo que no se corresponde con lo que indica la etiqueta, como mínimo, genera dudas y también cierta desconfianza.