Amancio Ortega (90 años), empresario, sobre el éxito: «El optimismo es negativo»
Amancio Ortega conoce de primera mano lo que significa levantar un negocio partiendo prácticamente de cero. El empresario español, considerado uno de los hombres más ricos del mundo por la revista Forbes, creció en una familia humilde y comenzó trabajando en una camisería de La Coruña. Fue allí donde adquirió una valiosa experiencia en el sector, conocimientos que más adelante pondría en práctica cuando decidió abrir su primera tienda.
A pesar del enorme éxito que ha cosechado a lo largo de sus décadas de trayectoria, Ortega siempre se ha caracterizado por tener las ideas muy claras y por encontrar la felicidad en los pequeños detalles. Una filosofía que no solo ha marcado su forma de entender los negocios, sino que también ha trasladado a su vida personal.
La visión de Amancio Ortega sobre el optimismo
Amancio Ortega fundó la compañía textil GOA, cuyo nombre surgió de sus propias iniciales escritas al revés (Amancio Ortega Gaona), en 1963, cuando tenía sólo 27 años. El negocio comenzó en un pequeño taller de La Coruña, donde se dedicaba a fabricar batas acolchadas para mujer, conocidas como boatiné, además de albornoces. Sin embargo, el gran salto llegó en 1975 con la apertura de Zara. Una década después, en 1985, fundó Inditex, que al cierre de su último ejercicio contaba con 5.536 establecimientos repartidos por todo el mundo.
«Lo peor es la autocomplacencia. En esta compañía nunca nos hemos confiado. Yo nunca me quedaba contento con lo que hacía y siempre he tratado de inculcar esto mismo a todos los que me rodean. El optimismo es negativo. Las cosas son fáciles, rebuscamos demasiado. Hablar tanto es negativo… Hay que poner diariamente la organización boca abajo. Y hay que inventarse de vez en cuando una suspensión de pagos. El éxito nunca está garantizado», afirma.
La sencillez y la humildad han sido dos valores muy presentes en su día a día, hasta el punto de convertirlos en una filosofía de vida. Una forma de entender la vida que, según su biógrafa, Covadonga O’Shea, no se puede aprender en una escuela de negocios ni en los libros, porque forma parte de su propia personalidad.
El fundador de Inditex sostiene que basta con observar aquello que nos rodea para identificar las cosas que «te hacen feliz» y que, muchas veces, «lo más básico es casi siempre lo mejor». «La felicidad es fácil de lograr, y lo mejor de este descubrimiento es que eres capaz de transmitir esa felicidad, tu estado de ánimo y tu buen humor a la familia, a los trabajadores de tu empresa y a los amigos», reconoce.
Y añade: «cuando estás en paz contigo mismo, llegas a tu casa y a la oficina con alegría, transmitiendo tu optimismo a todo el mundo. La vida es mucho más fácil de lo que la hacemos, y una satisfacción dedicarte a lo que tú realmente crees que debes hacer».
Bajo su punto de vista, crecer no consiste únicamente en vender más productos, sino también en innovar, ampliar la presencia de la compañía con nuevas tiendas y saber reaccionar con rapidez ante los cambios: «si no hay crecimiento, una compañía se muere. Una empresa tiene que estar viva por la gente que tiene. El crecimiento funciona como un mecanismo de supervivencia porque proporciona a la compañía la flexibilidad necesaria para afrontar nuevos escenarios».
Disciplina y trabajo en equipo
Para conseguir cualquier objetivo es necesario ser disciplinado, algo que Amancio Ortega aplicó a Inditex desde sus inicios. Un ejemplo de ello es la obligación de enviar nuevos modelos a las tiendas cada dos semanas, además de mantener un control constante del inventario. El magnate gallego también traslada esta disciplina a la gestión de sus equipos y, aunque tiene un carácter firme, no se caracteriza por ser autoritario y está abierto a escuchar las propuestas de cualquier trabajador.
Por otro lado, siempre ha apostado por delegar responsabilidades, una estrategia que quedó reflejada cuando confió la dirección de la compañía a Pablo Isla. Para Ortega, los intereses de la empresa deben estar por encima de los personales, un principio que todos los trabajadores deben tener presente. Además, en Inditex se fomenta el intercambio de información de manera horizontal: cuando uno de los miembros del equipo descubre algo relevante durante sus investigaciones por distintos mercados del mundo, comparte ese conocimiento con el resto de profesionales de la compañía.
«Delegaba lo que no me gustaba, los temas fiscales, de finanzas y de recursos humanos. Y me involucraba en lo que me gustaba, la distribución y el producto. Ahora lo estoy pasando bárbaro con las obras. Antes venía los sábados y los domingos y hacía las colecciones. Ahora no diseño, desde hace unos años no estoy en las colecciones. Lo importante es marcarse metas en la vida y poner toda tu alma en cumplirlas. La compañía va muy bien porque cada uno tiene claras sus funcione».
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