Liga EA Sports: Villarreal-Real Madrid

El líder es Mbappé

Golpe de autoridad del Real Madrid en La Cerámica con un triunfo gracias a un doblete de Mbappé que le hace dormir líder de la Liga

Arbeloa obra el milagro y construye un verdadero equipo en tiempo récord

Mbappé siempre aparece: jugadón de Vinicius y gol de Kylian

Victoria trabajada, muy bien trabajada, solvente y autoritaria del Real Madrid ante el Villarreal. Arbeloa ha construido un equipo, un señor equipo, en tiempo récord. Y un equipo que tiene a Mbappé en sus filas siempre tiene ventaja. El francés anotó los goles que dieron la victoria al Madrid en La Cerámica. Los blancos, que hace nada estaban a cuatro puntos del Barcelona, hoy duermen líderes. Y lo mejor, con una sensación evidente de que el equipo ha resucitado. Mejor dicho, que Arbeloa lo ha resucitado.

No era un partido cualquiera. Qué va. Para el Real Madrid la visita a La Cerámica era una de esas fechas que tienes marcadas con rotulador gordo en el calendario como el aniversario de boda o el cumpleaños de tu suegra. Era una puñetera final. Para el Madrid y para Arbeloa. Una victoria serviría para ratificar las sensaciones de Champions y, de paso, para dormir líderes. Una derrota haría inútil el pinchazo del Barça en Anoeta y volvería a sembrar dudas en el equipo, en el técnico y en el proyecto. Vamos, la clásica crisis que es el hábitat natural del Madrid.

A Arbeloa le faltaba Tchouaméni, jugador poco glamuroso pero necesario como la silicona que sella todas las grietas del centro del campo. En su lugar colocó a Camavinga, que a veces recuerda a aquel personaje de Aterriza como puedas que recorría el vestíbulo del aeropuerto golpeando a harekrishnas. Corre mucho pero piensa poco. Le flanqueaban en los costados Bellingham y Güler, encargados de poner algo de cordura y pausa al juego vertiginoso e impredecible del francés. Atrás regresaba Carreras y repetían Fede Valverde, Asencio y Huijsen. Arriba también repetía Arbeloa con Mastantuono, Vinicius y Mbappé. Vamos, un solo cambio con respecto a los de Mónaco.

Enfrente el Villarreal de Marcelino, equipo bipolar hasta el paroxismo. Serio, fiable y competitivo en la Liga; endeble, perdido y menor en la Champions. Un equipo con pólvora arriba –Moleiro, Gerard Moreno o Mikautadze– para enfrentar a la siempre dudosa defensa del Real Madrid.

Aprieta el Madrid

Nos dieron las nueve y arrancó el fútbol. Salió a presionar el Real Madrid. Hizo lo propio el Villarreal, aunque con un punto más de timidez. Los de Arbeloa se quedaron la pelota mientras que los de Marcelino buscaban robarla y salir rápido a la contra. Ambos equipos mantenían el ímpetu y el orden táctico en los primeros minutos del partido. Había pérdidas en los dos lados del campo.

El Real Madrid penalizó dos veces la temeraria y defectuosa salida de balón del Villarreal. Funcionaba la presión de Arbeloa y se afanaban en ella hasta Vinicius y Mbappé. Y una de las veces que el Villarreal consiguió salir de esa presión llegó la primera ocasión local en una jugada cocinada por la derecha por Moleiro (buen pelotero este) y que abortó Carreras en el segundo palo.

Llegaron después sendas pérdidas en el centro del campo de Camavinga y Güler que provocaron ocasiones de Gerard Moreno y Mikautadze. Arbeloa pegó cuatro voces a sus centrocampistas para que evitaran regalos innecesarios. Respondió Güler con una acción individual en la que dibujó dos regates y finalizó con un zurdazo dentro del área al que respondió con mano firme Luiz Junior.

En el 24 el Real Madrid dibujó una gran jugada a la contra que nació en una buena recuperación de Asencio y que finalizo otra vez Güler, asistido por Bellingham, con un disparo que se fue alto tras tocar en Parejo. Los de Arbeloa estaban tocando a rebato. Mbappé compareció en el partido en el 26 pero su disparo raso le salió demasiado al centro.

Un partido muy táctico

Con esa ocasión decayó el empuje del Real Madrid, que siguió gobernando el partido pero con otro ritmo. Resistía el Villarreal que también se guarecía en la velocidad (baja) de Parejo. El duelo se volvió táctico y los marcajes anulaban el talento. En el 39 casi marca Vinicius después de una buena presión del Madrid pero el tiro brasileño se marchó desviado por muy poco. Respondería Gueye en el 45 con un disparo desde la frontal que lamió por fuera el palo derecho de Courtois. Fue la última antes de irnos al descanso que ponía la tapa a un primer tiempo más táctico que bonito. A los puntos mereció algo más el Madrid pero sin ocasiones demasiado claras tampoco.

Reanudóse el partido con los mismos. Y con la mejor noticia posible para el Real Madrid. Ya saben: gol de Mbappé. Fue una jugada coral del equipo de Arbeloa en la frontal. Participaron Güler, Mbappé y Vinicius, que sentó a su par y se metió en el área. Su centro no atinó a despejarlo Gueye, que se la dejó muerta en el área. Allí apareció Kylian y no perdonó. La Cerámica lo pagó con Vinicius, que sacó a pasear su habitual repertorio de gestitos.

Con el público enfurecido el Real Madrid se vino arriba. Sobre todo Vinicius. El Villarreal trató de estirarse y empezó a dejar peligrosos espacios a la espalda de su defensa. Pau Navarro vio una amarilla justa por levantar de un patadón a Vini. Llegaría después la mejor ocasión del partido. La tuvo en sus botas Gerard Moreno tras una asistencia preciosa de Parejo a la salida de una falta ensayada. El delantero internacional del Villarreal, de frente a la portería, la echó arriba. Se lamentaba Marcelino de la ocasión malograda.

Mbappé-Vinicius, sociedad ilimitada

El técnico villarrealense metió de golpe a Oluwaseyi y Pepé. Seguía presionando el Real Madrid con un enorme esfuerzo de Mastantuono, sí, pero también de Mbappé y Vinicius. Arbeloa esperó al 73 para meter a Gonzalo precisamente por el argentino, que acabó fundido y volvió a completar un partido esperanzador. Ahí hay un futbolista, no lo duden. Igual que en Bellingham, que aparecía por todas partes y que estaba mostrando un despliegue físico espectacular.

Entraría después Brahim por Güler porque Arbeloa aún no ha cambiado ni a Vinicius, ni a Bellingham ni a Mbappé. Al Real Madrid le quedaban 8 minutos más la prolongación para certificar una victoria importantísima en La Cerámica. Al equipo no le venía mal un centrocampista del perfil de Ceballos para controlar los últimos minutos, pero Arbeloa aguantó con los mismos.

Ya en la prolongación del duelo Mbappé anotó su tanto número 21 en 21 jornadas de Liga al transformar un penalti que Pedraza le hizo a él mismo. Lo celebró con mesura Arbeloa, que por dentro tenía la alegría de haber creado un equipo a su imagen y semejanza que, al menos esta noche, es el líder de la Liga.

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