Liga: Racing-Real Madrid

Mou ha creado un mostruo

El Real Madrid tritura al Racing en un primer tiempo salvaje en el que marcó tres goles y pudo hacer media docena

Mbappé, Bellingham y Diomande hicieron los goles del equipo blanco, que se echó a dormir tras el descanso

Munuera Montero pita un discutido penalti de Prati por empujón a Mbappé

racing real madrid
El Real Madrid ganó 0-3 en El Sardinero.

Lo que se perdieron los chinos, macho. El primer tiempo del Real Madrid en El Sardinero fue una auténtica exhibición física y técnica que le dio para hacer tres al Racing que pudieron ser media docena. Marcaron Mbappé (tras un penalti dudoso), Bellingham y Diomande y los de Mourinho se echaron a dormir tras el descanso. Daba igual porque el partido estaba ganado. Mou ha creado un monstruo en el Camp Nou y ha llegado a tiempo para pelear por todos los títulos.

Aunque se negará a admitirlo hasta bajo tortura, Mourinho ha encontrado un equipo. Y le gusta. Mucho. Lo que el Clásico ha unido que no lo deshaga el hombre y menos si ese hombre es el entrenador del Real Madrid, el puesto más volcánico del mundo. Mou lo sabe y por eso en Santander eligió un once (casi) calcado al del Camp Nou. Un par de retoques cosméticos, Trent por el reservado Fede Valverde y el regreso de Courtois a su puesto de Ángel de la Guarda, y a correr. El resto los mismos.

El Real Madrid tenía por delante la ardua tarea de mantener en El Sardinero el nivel exhibido una semana atrás en el Camp Nou. Fácil sobre el papel, difícil sobre el césped. Para los despistados, jugaban estos once en los visitante: Courtois; Trent, Konaté, Huijsen, Cucurella; Tchouaméni, Bernardo Silva; Güler, Bellingham, Diomande; y Mbappé.

Enfrente un Racing invicto de local con toda su artillería en el once, no como en el Camp Nou donde su entrenador rotó a nueve jugadores y se llevó siete goles de vuelta a Santander. Esta vez salía con todo, incluidos Canales y Zabiri, sus dos mejores futbolistas. Arrancó el fútbol tras un estremecedor minuto de silencio en El Sardinero. No les diré el motivo porque ustedes lo saben y el Código Penal español me impide expresar todo mi dolor.

Apretó el Real Madrid, que raudo encerró al Racing en su propio área. Los de Mourinho caían a la izquierda, con Diomande, Bellingham y Mbappé tratando de ocupar el mismo espacio. Perdonó Arda Güler un penalti en movimiento tras una buena jugada coral del equipo de Mourinho. La echó fuera por poco. El Madrid, de rosa y blanco, había salido a pasaportar el partido por la vía rápida.

El Madrid sale enchufado

La segunda fue para Bellingham, con un cabezazo a bocajarro que sacó con un paradón monumental Agirrezabala. El Madrid había perdonado dos ocasiones clamorosas en menos de diez minutos. Y poco después llegaría un penalti, por decirlo de alguna manera, de Prati a Mbappé. Fue el francés el que hizo más por caerse que el jugador del Racing por derribarle. El protocolo del VAR, como había contacto, no permitió revisar la acción y el propio Kylian ejecutó con precisión la pena máxima para poner el 0-1.

El tanto sentó mejor al Racing que al Madrid. Se lo juro. Dos minutos después Iker Luque tuvo el empate en un remate a bocajarro que paró Courtois con el pie para obrar el milagro nuestro de cada día. El fallo en la salida del balón fue de Bernardo Silva. Mourinho torcía el gesto. Pero recuperó la sonrisa rápido. Fue en el 20 cuando Arda Güler, un pintor que juega de mediapunta, dibujó un pase emocionante para la carrera de Bellingham. El control previo fue de Mbappé y la carrera posterior del inglés, que se plantó ante Agirrezabala, le sentó y marcó a placer. Pues eso: 0-2 y el Madrid conseguía su objetivo de pasaportar el partido por la vía rápida.

Los blancos han encontrado un camino y, Mourinho mediante, no tiene pinta de que vayan a abandonarlo. Jugaba bien el Real Madrid. Muy bien. Posesión, toque, ocasiones… Era un repaso en toda regla. Sólo era cuestión de tiempo que cayera el tercero. Cayó. Lo marcó Diomande con una volea genial desde fuera del área tras la salida de un córner. Cada minuto que juega el costamarfileño  es un clavo más en el ataúd de Vinicius.

El duelo se fue resuelto al descanso y así regresó en el segundo acto. Sesteó el Real Madrid y el Racing se asomó a la portería de Courtois. Lo hizo Zabiri, rápido y venenoso, en un disparo dentro del área que se marchó fuera. Las exhibiciones defensivas las protagonizaba Diomande, un extremo con alma de lateral. Al filo del 60 tuvo dos disparos Mbappé para lograr el 0-4. El primero se topó con el palo y el segundo se marchó fuera.

Un equipo reconstruido

Dos aproximaciones más de Bellingham y Diomande dieron noticia de que el Madrid seguía teniendo veneno arriba. En el 66 Mourinho hizo su primer cambio: fuera Güler y dentro Brahim. En el 72 Munuera Montero pitó un penalti por una mano absolutamente involuntaria y residual de Tchouaméni tras un rechace de su propio pie. Menos mal que el VAR revisó la acción y anuló la pena máxima porque no era nada. Mou aprovechó para quitar a Bernardo y meter a Camavinga.

Luego mandó acelerar el calentamiento a Endrick, pero ya pasábamos del minuto 80. Al final entró en el 84 por Diomande. Siguió acumulando ocasiones casi sin querer porque el partido ya estaba ganado. Sólo faltaba abrocharlo y seguir sumando victorias y buenas sensaciones de cara a lo que viene, Atenas primero y Valencia después.

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