Florentino Pérez es el único responsable de que el Real Madrid esté inmerso en un proceso electoral que absolutamente nadie se podía imaginar en estos momentos. Y esto no es malo. Más bien todo lo contrario. El socio madridista no votaba presidente desde hacía dos décadas y eso es algo anómalo, algo que la actual directiva, la mejor de la historia, la de las siete Champions, sabía que no era positivo. El actual máximo mandatario no había tenido rival hasta este momento, cuando ha emergido la figura de Enrique Riquelme.
El madridismo vivió este miércoles una jornada apasionante y eso que no había partido. A las 12:00 horas, Enrique Riquelme presentó la primera fase de su proyecto. El social. Anunció medidas para los socios, los dueños del club, y una profunda transformación de Valdebebas. La pregunta es cómo lo pagará. Cuánto costará la inversión prometida. Miembros de su equipo de campaña aseguran a este periódico que las tres fases propuestas tienen un coste de 280 millones de euros.
Por la tarde llegó el turno del presidente, de Florentino Pérez. Y el escenario fue totalmente diferente. Ante 1.800 madridistas, muchos de ellos peñistas, acompañados de símbolos del Real Madrid como Ronaldo, Pirri, Roberto Carlos y Solari, el máximo mandatario no prometió nada y sí defendió su proyecto con fiereza. Ese que tanto éxito ha dado al club bajo su mandato.
Y ahí, seguramente, Florentino Pérez dio el primer golpe de esta carrera electoral. No porque anunciara grandes medidas ni porque presentara un programa revolucionario. Todo lo contrario. El presidente quiso convertir su puesta en escena en una demostración de poder institucional, de madridismo clásico y de autoridad. Frente al tono más empresarial y moderno de Enrique Riquelme por la mañana, Florentino respondió con el aparato del club, con las leyendas y con un mensaje muy reconocible para el socio: el Real Madrid ya funciona. Y funciona mejor que nunca. Tanto endureció el tono que la candidatura de Enrique Riquelme se vio obligada a emitir un comunicado oficial.
Florentino endurece el tono
El presidente salió al ataque desde el primer minuto. Justificó el adelanto electoral asegurando que desde hace meses detecta «una campaña en la sombra contra el Real Madrid» y dejó una frase con destinatario claro: «Ahora que hay un candidato, sabemos quién hay detrás». Sin mencionar directamente a Enrique Riquelme, Florentino vinculó la aparición de esta alternativa con el entorno de Ramón Calderón, «un presidente que tuvo que irse después de la mayor vergüenza de la historia del club».
No fue casualidad. Florentino quiso trasladar que estas elecciones no van de propuestas, sino de proteger un modelo. «No vienen a servir al Real Madrid, vienen a servirse», afirmó en uno de los momentos más duros de su discurso. Ahí endureció todavía más el tono para presentarse como el garante de la estabilidad institucional y económica del club. «Soy del Real Madrid y otros quieren que sea suyo», añadió.
El modelo Florentino
El presidente también volvió a poner encima de la mesa uno de los argumentos más potentes de su mandato: la gestión. Recordó que llegó avalando con su patrimonio personal para rescatar al club de una situación crítica y defendió que el Madrid actual es «el club más rico del mundo». «Hemos construido un club que se estudia en Harvard», afirmó ante un auditorio completamente entregado.
Florentino insistió varias veces en la misma idea de blindar al Real Madrid. «Los socios somos y seremos los dueños de nuestro club», repitió antes de lanzar una advertencia directa: «Mientras yo sea presidente, voy a impedirlo». Un mensaje que sonó claramente a inicio de campaña. Y también a aviso.