David Krämer (Myjava, Eslovaquia, 1997) tiene una bala extra para convencer al Real Madrid. Posiblemente no la esperaba hace unos meses, pero las lesiones de los pívots Edy Tavares y Alex Len justo antes de la Final Four de la Euroliga le abren una pequeña puerta en la rotación de Sergio Scariolo.
Habrá momentos en que Mario Hezonja tenga que jugar de ‘4’ (ala-pívot) para mover a Trey Lyles al ‘5’ (pívot) y suplir a Usman Garuba, por lo que quizá el técnico italiano apueste unos minutos por el internacional alemán, que no ha tenido demasiado protagonismo en su primera campaña de blanco.
Krämer es uno de los jugadores menos utilizados del equipo, pero pese a ello asegura en una charla con este medio durante el entrenamiento de Real Madrid y Valencia Basket en el OAKA Arena 24 horas antes de la semifinal que le gustaría quedarse en el club blanco y en España. «Es un país increíble y mi familia está muy contenta», asegura.
Además, le pone matrícula de honor a su primera temporada en el club blanco: «Un 10. Es el Real Madrid… es increíble. La actitud de Krämer, siempre involucrado con el equipo aunque sea animando desde el banquillo, ha gustado al madridismo. A pesar de haber participado sólamente en 15 partidos de la Euroliga, al germano sostiene su ambición por triunfar en la capital.
Krämer sigue esperando su oportunidad
«Sí. Es muy importante», responde cuando se le pregunta si tendrá opciones en esta cita que arranca para el Real Madrid este viernes a las 20:00 horas frente al Valencia Basket en Atenas. Es la primera Final Four de mi vida y eso es una gran oportunidad. Jugarla además con este equipo es increíble», añade Krämer, con rostro de no terminar de creerse el escenario en el que se acaba de adentrar.
Sobre el idioma, agradece el reconocimiento al esfuerzo cuando él mismo lo hace al mantener esta conversación en castellano. Y explica: «Mi mujer es mexicana y siempre habla español en casa con la familia. Es muy importante conocer el idioma. Me gusta mucho España, su gente y para mí es importante hablar con ellos». Tras su paso por Granada y Tenerife, Krämer sigue encandilado con nuestro país.