El sacrificado entrenamiento que guía a Marcos Llorente al Real Madrid
Marcos Llorente es la gran sensación de la temporada. Su primer año en Primera División ha servido para demostrar que está sobradamente preparado para hacer cosas muy grandes en un mundo del fútbol que él tiene como forma de vida. No sólo es su profesión. Es mucho más. Es su manera de entender el día a día. Una dedicación que lleva al extremo, trabajando por y para este deporte 24 horas al día y 365 días año. Marcos es un portento y el Real Madrid ya cuenta los días para que aterrice en Valdebebas, comience la pretemporada y la tercera generación de esta familia blanca y madridista sea una realidad.
Llorente es uno de esos futbolistas que aman su deporte. Algo que cada día es más complicado de encontrar. Y esto le lleva a trabajar constantemente con el único propósito de mejorar. Es habitual ver como el jugador cedido en el Alavés sigue ejercitándose tras finalizar las sesiones de entrenamiento con el equipo a las órdenes de Mauricio Pellegrino.
Tras terminar las sesiones en la ciudad deportiva, Marcos comienza a trabajar en solitario. En ese momento el balón ya no es el protagonista, lo que Llorente ejercita es su cuerpo. Su obsesión por tener un físico perfecto para la práctica del fútbol le lleva a convertirse en un currante insaciable. Y esto da sus resultados. Desde que jugaba en las categorías inferiores del Real Madrid se ha caracterizado por tener un cuerpo perfectamente definido, con la grasa mínima y con unos abdominales que le permiten vivir sin lesiones. Su abdomen es su motor y él tira de todo el cuerpo.
Una dieta paleolítica
Este ejercicio físico está apoyado en una dieta que Llorente en raras ocasiones se salta. El caso es que Marcos se alimenta desde hace muchos años gracias a la dieta paleolítica. Es decir, sólo come productos biológicos como pescado, carne, pollo y arroz. También se permite el lujo de tomar legumbres y leche sin pasteurizar. Lo que no está entre sus alimentos es el trigo y los yogures. Y por su puesto, azúcares, pastas o grasas, ni probarlos.
Así se alimenta una de las mayores perlas del fútbol español. Su padre, Paco Llorente, apodado el Lechuga cuando jugaba en el Real Madrid (uno se puede imaginar el motivo) es el que más le ayuda en esta forma de vida. Además, hay que decir que en Valdebebas Marcos es conocido como el Lechuguita. Y es su padre el que se encarga de subirle la comida de Madrid a Vitoria, siempre productos biológicos.
Y todo esto tiene sus resultados. Dentro del campo su fútbol ha crecido de forma increíble hasta convertirse en el pilar de un Alavés que sueña con ganarle la Copa del Rey al Barcelona. El próximo año tiene como objetivo deleitar al madridismo. Su físico le permite estar siempre al 100%. Y es que Marcos nunca ha tenido una lesión muscular. Esto, sin duda, se debe a su dedicación plena al deporte rey.
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