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Tenis: Wimbledon 2026

Maja Joint despierta a Serena Williams del sueño en su regreso a Wimbledon

La australiana niega la gloria definitiva a la estadounidense, que se marcha con honores

Serena, que volví a competir a sus 44 años y tras 4 años retirada, dio latido a la Centre Court de Wimbledon

Serena Williams. Centre Court. Wimbledon. ¿Existe otra forma de congelar el tiempo? Como si se hubiera detenido a principios de siglo, cuando una joven estadounidense de melena exuberante dominaba el tenis. Su cabellera vuelve a ondearse al ritmo que marca el viento. De un lado a otro. Todo lo que le mueve Maja Joint porque sí, Serena Williams, a sus 44 años, ha vuelto a empuñar una raqueta. «¡Let’s go, Serena!», entona de nuevo una Centre Court entregada para la ocasión. La joven Maja Joint (20 años), que podría ser hija de Serena, jugó y ganó contra todos. Contra Serena Williams, su aura, su legado y toda la Centre Court. Acaba venciendo (6-3, 6-7, 6-3), pero la ovación es para Serena, la reina del jardín.

Siete coronas suma sobre el pasto de Wimbledon, solo superada en la Era Open por Martina Navratilova. Ha llovido desde entonces, pero la escena es la misma. Serena siempre será Serena. Baja su centro de gravedad al suelo para el revés y abraza la potencia. Derecha va, derecha viene. Y grito, mucho grito. «¡Let’s go!», brama también cuando sus voleas arden. «¡Oh my God!», exclama cuando su revés se topa con la red. Serena Williams en estado puro. Mismos gestos y mismo tenis a sus 44 años, se dice pronto. Quien diría que llevaba cuatro años retirada con un parto de por medio.

Colgó la raqueta por su familia y la ha vuelto a empuñar por el mismo motivo. Para que, entre otras cosas, su hija Olympia vea sus raquetazos. No le perdía ojo desde la grada. Ni ella ni las 15.000 almas que podrán decir que sí, que vieron a Serena Williams a sus 44 años en la Centre Court de Wimbledon. Nadie perdía ojo. Incluso soltaban sus copas de Pimm’s —palabras mayores en Wimbledon— para aplaudir cada uno de sus aciertos, que fueron muchos.

Maja Joint se niega a que todo le quede a ella y arranca algún palmeo con un par de golpes ganadores consecutivos. Aquí también juega ella. A sus 20 primaveras, creció viendo los títulos de Serena Williams por la televisión, Joint camina como la 87ª raqueta del mundo. Es aplicada de ideas. De primeras, mueve a Serena de un lado a otro y alarga los intercambios hasta que Williams flaquea y cede el primer set. La grada acude al rescate. «¡Let’s go, Serena!», repite una y otra vez mientras la protagonista camina con la mirada en la hierba.

Habla consigo misma en lugar de arengar al público, el fervor ya lo genera su presencia. Aunque no le intimida completamente a Joint, que comienza la segunda manga como terminó la primera, moviendo a Serena de un lado a otro y con break y juego al servicio consecutivo. ¿Hasta aquí? En los libros de Serena no estaba escrito ese desenlace, al menos no por la vía rápida. Nunca ha sido de ser dominada y nunca lo será. Ni siquiera aunque los pulmones y piernas de su rival sean 24 años más jóvenes. Se vino arriba y se rebeló contra el destino.

Doble rotura y al tie break. ‘Voy a morir matando’, pareció decir. Y ahí, en la ruleta rusa de la muerte súbita, el cartucho de Serena Williams tuvo una bala más. Set, partido igualado y ruido en la grada. «¡Let’s go, Serena!». Y Serena estaba de todo menos serena. Quería más rock and roll. Claro que Joint también toca la guitarra. De la pelea al servicio salió victoriosa la australiana que, tras superar el vértigo de cerrar el partido a la primera, lo hizo a la segunda oportunidad que tuvo. Victoria para Joint, vítores para Serena Williams, que por momentos le llevó la contraria al tiempo y la lógica.