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Tenis: Masters 1.000 Indian Wells 2026

Imparable Alcaraz: remonta a un aguerrido Rinderknech y ya está en octavos de Indian Wells

El murciano se pone el mono de trabajo par interpretar el juego del galo y culminar la remontada

Suma su 14ª victoria consecutiva y sigue invicto en lo que va de año

En octavos de final se enfrentará al noruego Casper Ruud

Es Rinderknech uno de esos talentos que alcanza su cénit a medida que su partida de nacimiento se aleja más del año actual. Afronta el mejor momento de su carrera deportiva cuando en su tarta hay 30 velas —31 en un par de meses— y el que le quiera ganar debe masticarlo con firmeza. Lo rumió Alcaraz, que prevaleció (6-7, 6-3, 6-2) por encima de su madura vigorosidad. Descifró el murciano el peligroso entramado dibujado por el francés con más trabajo que hegemonía. De nuevo el grito de Alcaraz se escuchó en todo Indian Wells. «¡Vamos!». Pues allá va. Ya está en tercera ronda. Próxima parada: Casper Ruud.

Rinderknech se posó sobre la pista del Tennis Garden de Indian Wells como la semblanza del que no tiene nada que perder. Y realmente no lo tenía, por más que el cara a cara entre ambos tenistas cayera por goleada (5-0) del lado de Alcaraz. Registro engañoso, pues el francés —desafiante— siempre ha exigido y puesto en aprietos al murciano. Ocurrió en Doha, hace apenas unas semanas, y se repitió en Indian Wells. No tuvo respiro alguno Alcaraz ante un Rinderknech aplicado de muñecas y clarividente de ideas.

Arrancó con fuerza y agresividad al servicio. Saque abierto y subida a la red. Volea por un lado y volea por otro. Carlitos quedó algo impactado, pero enseguida niveló con las mismas formas. Una volea primero y otro saque-red después. ‘¿Quieres volea? Pues toma volea. ¿Quieres red? Pues yo también’, expresó con sus golpes. Rinderknech se atrevía con la dejada, replicaba Alcaraz con otra más atractiva. El fulgor de ambas raquetas se sentía en la grada. El grupo de amigos disfrazados de abejas —amigos habituales de Carlitos desde que fuera atacado por un ejército de los mencionados insectos en 2024— se puso en pie.

Otro espectador evitó un pelotazo a su compañera de butaca y todo fueron risas. También en la pista. Alcaraz esbozó una sonrisa ante ambas situaciones. Los genios tienen tiempo para todo. Rinderknech no retrocedió un ápice. Su plan se desvanecía cuando aceptaba el duelo de fondo de pista con Carlitos, pero se cargaba de argumentos cuando vivía cerca de la red. Así que allá fue. Forzó el tie-break y se revolucionó todo. Se colocó 5-2 arriba, lo igualó Alcaraz cuando parecía perdido y se lo llevó Rinderknech en el momento que más a favor de Carlitos se dibujaba.

Alcaraz evita quemarse en el desierto de Indian Wells

«Con confianza y más iniciativa», le pedía Samu López a Alcaraz desde el banquillo. «Calma», se autoimploraba Carlitos. Necesitaba soltarse y sentirse libre para fluir con la raqueta. Aunque para ascender a la libertad tuvo que bajar al barro. «No te canses de pasar bolas», demandaba Samu. El final del primer set fue embrionario del inicio del segundo. Break a favor de Rinderknech y reproducción de sensaciones dispares. De plan saliendo a pedir de boca para el francés y reflexiones para el murciano. Entre actos, el galo culminó un gran punto y se llevó el dedo a la oreja. A lo Alcaraz. Se sacudió Carlitos la incertidumbre con dos roturas y el segundo set.

«¡Vamos!», gritó. De California para el mundo. Se debió escuchar en El Palmar también. Un bramido de quien derroca la resistencia de su rival. Rinderknech andaba tocado, pero no hundido. Se revolvió con lo que le quedaba, pero no fue suficiente llegada la última manga. Volvió a ceder el saque en dos ocasiones ante el buen saber interpretar del murciano y terminó diluido y cerrando algún punto sobre la red. Murió matando con su idea. Honores para Rinderknech y victoria para Alcaraz, cuyo cénit se desconoce en cuanto a magnitud, pero lleva germinado varios años. El suyo es un talento precoz y perenne.