Curiosidades
Reflexiones

Sigmund Freud: «No nos elegimos unos a otros por casualidad. Solo nos encontramos con aquellos que ya existen en nuestro subconsciente»

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Hay reflexiones que, aunque fueron formuladas hace décadas, siguen encontrando su lugar en las conversaciones actuales. El paso del tiempo no siempre consigue restar importancia a determinadas preguntas sobre el comportamiento humano, especialmente cuando tienen que ver con las relaciones o la manera en la que nos vinculamos con los demás. Algunas de las ideas de grandes pensadores continúan invitándonos a mirar hacia nuestro interior y preguntarnos por qué actuamos de una determinada manera.

Una de esas reflexiones es la que se atribuye al psicoanalista Sigmund Freud: «No elegimos el uno al otro por casualidad. Nos encontramos solamente con aquellos que ya existen en nuestro subconsciente». La frase pone el foco en una cuestión que todavía hoy despierta interés: ¿por qué algunas personas nos generan una conexión inmediata mientras que con otras no sentimos nada especial?

Cuando conocemos a alguien y sentimos que ya lo conocemos

Seguro que alguna vez has conocido a una persona por primera vez y, sin saber exactamente por qué, has sentido una familiaridad difícil de explicar. Apenas han pasado unos minutos, pero existe una sensación de confianza, cercanía o incluso de reconocimiento.

En ocasiones atribuimos estas conexiones a la casualidad, a la química o incluso al destino. Sin embargo, la reflexión atribuida a Freud invita a buscar una explicación diferente. Detrás de algunas de nuestras elecciones podría haber procesos internos que no siempre identificamos de manera consciente.

La idea parte de que nuestra historia personal deja huellas en la manera en la que nos relacionamos. Experiencias de los primeros años, recuerdos, vínculos afectivos y necesidades emocionales pueden formar patrones que influyen posteriormente en nuestras relaciones.

El papel del subconsciente en nuestras relaciones

Para Freud, una parte importante de nuestra vida psíquica permanece fuera de nuestra conciencia. Desde esta perspectiva, no todas las razones por las que nos sentimos atraídos hacia una persona son evidentes para nosotros.

Determinadas personas pueden parecernos familiares porque reflejan características, emociones o experiencias que ya forman parte de nuestra historia personal. Es decir, algo en ellas puede conectar con recuerdos o necesidades que permanecen en un nivel menos consciente.

Esto podría explicar por qué, en ocasiones, una persona nos atrae especialmente sin que sepamos identificar qué es exactamente lo que nos llama la atención.

¿Por qué repetimos determinados patrones?

La reflexión también invita a fijarse en un fenómeno bastante habitual: repetir determinados tipos de relaciones.

Hay personas que, después de varias experiencias sentimentales, descubren que sus parejas comparten determinadas características. Puede tratarse de la forma de relacionarse, de su personalidad, de la manera de expresar afecto o incluso de ciertos comportamientos que inicialmente no habían identificado.

Desde la interpretación recogida en el texto, estas elecciones pueden estar relacionadas con un patrón emocional previamente construido. De este modo, algunas relaciones podrían convertirse en una oportunidad para repetir experiencias conocidas, comprenderlas o intentar resolver cuestiones pendientes.

La atracción inmediata no siempre cuenta toda la historia

La llamada «chispa» suele interpretarse como una señal inequívoca de compatibilidad. Sin embargo, esta reflexión propone mirar también qué hay detrás de esa primera impresión.

Sentir una conexión muy intensa con alguien no significa necesariamente que esa persona sea la más adecuada para nosotros. La familiaridad puede resultar agradable precisamente porque conecta con algo que ya conocemos, pero eso no implica que el vínculo vaya a ser necesariamente saludable.

Por eso, una de las enseñanzas que recoge el documento es la importancia de no basar las decisiones sentimentales únicamente en la atracción automática y observar si la persona que tenemos delante encaja realmente con nuestras necesidades y valores.