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La reflexion de María Montessori, pedagoga italiana, sobre la educación: «Nunca ayudes a un niño en una tarea en la que cree que puede tener éxito»

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

María Montessori revolucionó la manera de entender la educación infantil al situar al niño en el centro del proceso de aprendizaje. Frente a una enseñanza basada en la intervención constante del adulto, la pedagoga italiana defendió la importancia de permitir que los pequeños experimentaran y desarrollaran sus propias capacidades. «Nunca ayudes a un niño en una tarea en la que cree que puede tener éxito» resume una de las ideas fundamentales de su método, que trata de acompañar sin hacer por ellos aquello que ya pueden intentar por sí mismos.

Aprender haciendo

Para María Montessori, la independencia no aparecía de repente al llegar a una determinada edad, sino que se construía progresivamente desde los primeros años. En un estudio, la pedagoga explica que el desarrollo infantil avanza a través de diferentes niveles de independencia y que el adulto debe ayudar al niño a actuar, decidir y pensar por sí mismo.

Esta concepción modificaba el papel tradicional del educador. En lugar de resolver continuamente los problemas del niño, María Montessori apostaba por preparar un entorno en el que pudiera realizar actividades adaptadas a sus capacidades. Vestirse, ordenar, poner la mesa o limpiar formaban parte de las llamadas actividades de vida práctica dentro de las Casas de los Niños. La finalidad no era simplemente realizar una tarea, sino adquirir autonomía mediante la experiencia.

El adulto debe saber cuándo intervenir

La reflexión de María Montessori no significa que los niños deban enfrentarse solos a cualquier dificultad. La clave está en distinguir entre acompañar y sustituir, algo que aparece de manera recurrente en sus escritos. Investigaciones recogen que el objetivo del adulto es ayudar al niño a desarrollar su capacidad de actuar por sí mismo, mientras que el entorno debe ofrecer oportunidades para experimentar y trabajar de forma autónoma.

De hecho, María Montessori consideraba que una ayuda innecesaria podía terminar frenando el proceso de independencia. En su descripción de las Casas de los Niños, explica que los pequeños experimentaban una especie de «explosión de independencia» cuando dejaban de recibir asistencia innecesaria y podían demostrar sus propias capacidades. El error y el esfuerzo formaban parte del aprendizaje, ya que no eran obstáculos que el adulto tuviera que eliminar constantemente.

De hecho, María Montessori consideraba que una ayuda innecesaria podía terminar frenando el proceso de independencia. En su descripción de las Casas de los Niños, explica que los pequeños experimentaban una especie de “explosión de independencia” cuando dejaban de recibir asistencia innecesaria y podían demostrar sus propias capacidades. El error y el esfuerzo formaban parte del aprendizaje; no eran obstáculos que el adulto tuviera que eliminar constantemente.