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A qué se refería Michael Jackson cuando dijo la frase: «El problema es que no sabemos concebir los pensamientos adecuados que nos permitirán levitar»

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

El artista que revolucionó el pop con su manera de bailar, crear y entender la música también reflexionó en numerosas ocasiones sobre la mente humana, los límites personales y el poder de la imaginación. Una de sus afirmaciones más llamativas fue: «El problema es que no sabemos concebir los pensamientos adecuados que nos permitirán levitar».

Una frase que, a primera vista, podría parecer una referencia a algo imposible o incluso fantasioso, pero que en realidad esconde una reflexión mucho más profunda sobre la capacidad del ser humano para superar sus propios límites. Jackson no hablaba de desafiar las leyes físicas, sino de algo mucho más complejo como es la forma en la que nuestros pensamientos pueden convertirse en barreras o en impulsores de aquello que somos capaces de conseguir.

Porque muchas veces el mayor obstáculo no está fuera de nosotros, sino dentro. En aquello que creemos imposible antes incluso de intentarlo.

La verdadera idea detrás de «levitar»

Cuando Michael Jackson hablaba de «levitar», no se refería literalmente a elevarse del suelo. Su concepto estaba relacionado con la capacidad de la mente para imaginar nuevas posibilidades y escapar de los límites impuestos por la realidad cotidiana. 

Para el cantante, la creatividad era una herramienta capaz de transformar el mundo. Pensar de una forma diferente, romper patrones y dejar de aceptar como definitivo aquello que otros consideran imposible era una manera de «volar».

La frase conecta con una idea que acompañó gran parte de su vida. Muchas veces las personas no alcanzan su máximo potencial porque sus propios pensamientos les convencen de que no pueden hacerlo.

El miedo al fracaso, la inseguridad o las expectativas externas pueden convertirse en una especie de techo invisible. Un límite que no existe realmente, pero que condiciona nuestras decisiones.

Michael Jackson convirtió esa filosofía en su propia carrera

Pocos ejemplos representan mejor esta idea que la trayectoria del propio Michael Jackson. Desde niño vivió rodeado de una exigencia enorme dentro de la música. La presión, la disciplina y la exposición pública marcaron sus primeros años, pero también fueron los elementos que terminaron construyendo a uno de los artistas más influyentes de la historia.

Jackson fue capaz de imaginar algo diferente cuando la industria musical todavía tenía barreras muy marcadas. Transformó el videoclip en una nueva forma de expresión artística, cambió la manera de entender los conciertos y llevó el pop a una escala global.

Su forma de bailar, sus movimientos imposibles y su puesta en escena parecían precisamente eso, una manera de desafiar los límites.

El poder de la mente para cambiar nuestra realidad

La reflexión de Michael Jackson también conecta con una idea muy presente en la psicología. Y, es que, la forma en la que pensamos influye directamente en cómo actuamos.

No significa que imaginar algo sea suficiente para conseguirlo, pero sí que las creencias que tenemos sobre nosotros mismos condicionan nuestras decisiones.

Una persona que piensa que no tiene capacidad para hacer algo probablemente ni siquiera dará el primer paso. En cambio, alguien que se permite imaginar otra posibilidad puede empezar a buscar caminos para acercarse a ella.

«Concebir los pensamientos adecuados» puede entenderse como cambiar la conversación interna. Dejar de repetir aquello que nos limita y empezar a plantearnos qué podríamos conseguir si no partiéramos del miedo.

El lado oscuro de vivir siempre «en el aire»

Sin embargo, la propia vida de Michael Jackson también muestra la otra cara de esta filosofía.

Su capacidad para crear, soñar e imaginar lo llevó a convertirse en una figura única, pero también vivió una existencia marcada por una enorme distancia respecto a la vida cotidiana. La fama, la presión y la exposición constante hicieron que ese mundo de creatividad y perfección tuviera también un coste personal.

Vivir siempre intentando «levitar» puede significar alejarse demasiado del suelo.

La lección que dejó detrás de sus palabras

Más allá del artista, esta reflexión plantea una pregunta que sigue vigente: ¿cuántas cosas no hacemos porque creemos que no están a nuestro alcance?

La frase de Michael Jackson invita a revisar esos pensamientos automáticos que nos frenan y a preguntarnos si realmente existen los límites que vemos o si son construcciones que hemos aprendido a aceptar.

Así que, sí, «levitar» no sea desafiar la gravedad, sino elevar nuestra manera de pensar.