Cambio climático Cuanto antes mejor

No esperes a que se estropee del todo: la ciencia calcula cuándo debes pasarte al coche eléctrico

Cambiar el coche de gasolina por uno eléctrico cuanto antes recorta un 58% las emisiones

En el 92% de los escenarios analizados adelantar el cambio al eléctrico reduce la huella de carbono

Madrid-Valencia por 5 euros: el coche eléctrico ya gana a la gasolina en la Operación Salida

Un coche de combustión dura 12 años en manos de sus dueños. ¿Cuál es la media en un eléctrico?

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Imagen generada por IA.
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

¿Estás pensando en cambiar tu coche de gasolina por un vehículo eléctrico? Pues acabas de encontrar una razón de peso para no seguir esperando. El aumento del precio de la gasolina ya empuja a muchos conductores a buscar alternativas más limpias, y ahora la ciencia añade un argumento contundente: cuanto antes des el salto, mejor para el planeta.

Un equipo de la Universidad de California en Santa Cruz ha llegado a una conclusión que desafía la intuición. Desde el punto de vista de las emisiones de carbono, sería mejor desechar un coche de combustión todavía en buen estado y sustituirlo por uno eléctrico que apurarlo hasta el final de su vida útil.

El hallazgo, publicado en la revista Science, no anima a nadie a tirar un coche recién comprado en plena crisis del coste de la vida. Pero para quien ya está decidiendo su próximo medio de transporte, el mensaje es nítido: el vehículo eléctrico gana con claridad la partida climática.

Un veredicto rotundo

«En cierto modo, creo que este es un estudio definitivo sobre los beneficios de los vehículos eléctricos en cuanto a emisiones, porque demuestra que incluso en un escenario tan extremo el eléctrico sigue siendo el claro ganador», explica Elliott Campbell, catedrático de Estudios Ambientales de la UC Santa Cruz y autor principal del trabajo.

La investigación llega en un momento en que el transporte se ha convertido en la mayor fuente de emisiones de carbono de Estados Unidos. Y, dentro de ese apartado, los vehículos particulares son responsables de una porción mayor que todas las demás formas de transporte juntas.

Los coches tradicionales queman gasolina en sus motores de combustión para generar la energía que mueve las ruedas. Al hacerlo, liberan grandes cantidades de gases que se acumulan en la atmósfera, atrapan el calor alrededor del planeta y agravan el cambio climático.

electrico o gasolina

Cómo cuenta la red eléctrica

Los coches eléctricos, en cambio, funcionan con electricidad almacenada y se recargan desde la red local, igual que un móvil o un portátil. La mezcla de fuentes que genera esa electricidad varía según el lugar y suele incluir algo de combustibles fósiles, pero también una parte significativa de renovables y de fuentes más limpias, como el gas natural.

Estudios anteriores ya habían demostrado que fabricar y usar un eléctrico genera muchas menos emisiones que un coche de combustión. Por eso, para el consumidor preocupado por el clima, elegir eléctrico en una compra nueva estaba claro desde hace tiempo. Lo difícil era otra cosa: saber cuándo jubilar el coche de gasolina que ya se tiene.

Campbell dio con la idea del estudio mientras entrevistaba a personas sobre su percepción de los eléctricos. «La cuestión de cuándo jubilar el coche actual surgía constantemente», recuerda el investigador. «Parecía preocupar a mucha gente, y, sorprendentemente, no existía ninguna guía basada en la investigación».

¿Reparar o cambiar?

«Personalmente, soy de los que reparan y reutilizan casi todo», admite el profesor. «Mantener los equipos en marcha tiene sentido en muchos contextos, pero no en todos. A veces conviene una opción más nueva y eficiente, y aún no estaba claro si ese era el caso al pasarse a un eléctrico».

Sustituir un coche de gasolina que funciona por uno eléctrico puede parecer un derroche: fabricar el nuevo vehículo consume mucha energía y genera emisiones que se habrían evitado prolongando la vida del actual. Sin embargo, retirar antes el motor de combustión permite recorrer más kilómetros con muchas menos emisiones.

¿En qué momento las ventajas de conducir eléctrico superan el coste de fabricar un coche nuevo? Esa es la pregunta que los investigadores se propusieron responder con números sobre la mesa.

Comparativa de 400 modelos

Campbell y su coautor, Roland Geyer, profesor de la UC Santa Bárbara, están especializados en resolver este tipo de dilemas complejos de sostenibilidad. Uno es ingeniero ambiental experto en modelización informática de impactos ecológicos; el otro, ecólogo industrial con amplia experiencia en sistemas de fabricación y consumo.

Juntos compararon distintos plazos para sustituir un coche de combustión por uno eléctrico. Calcularon la diferencia porcentual en emisiones entre usar un coche de gasolina durante toda su vida útil —unos 16 años— o desecharlo y reemplazarlo antes.

Para ello analizaron cómo las emisiones de más de 400 modelos de combustión y eléctricos variaban según la eficiencia de cada coche, las fuentes de la red, el kilometraje y las emisiones de fabricación de las baterías y su tamaño.

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Un 58% menos de emisiones

Los resultados fueron claros: los beneficios climáticos eran mayores cuando el coche de gasolina se retiraba al cabo de un año, lo que se traducía en una reducción del 58% de las emisiones a lo largo de 16 años. Por lo general, bastan unos tres años para que el menor gasto de conducir con electricidad compense las emisiones de fabricarla. A partir de ahí, la ventaja se dispara.

«En resumen, los coches de gasolina necesitan mucha más energía para funcionar», detalla Campbell. «Sólo el 20% de la energía de la gasolina que queman la mayoría de nuestros coches mueve realmente el vehículo; el resto se pierde en forma de calor. Eso coloca a la combustión en una liga distinta a la del eléctrico en cuanto a eficiencia».

Los beneficios exactos dependen de la ubicación y del tipo de coche. Aun así, el 92% de los escenarios modelados para sustituir un coche de gasolina o híbrido por uno eléctrico antes del final de su vida útil lograron una reducción general de emisiones.

Excepciones a la regla

La excepción más llamativa son los híbridos enchufables. Sus pequeñas baterías, recargables desde la red, les dan cierta autonomía eléctrica y los hacen tan eficientes que, en algunos casos, sustituirlos antes de tiempo por un eléctrico de batería podría incluso aumentar las emisiones. Tampoco compensa cambiar coches de muy bajo kilometraje: menos de 7.054 km al año en turismos, 6.837 km en SUV o 10.794 km en camiones.

La mezcla energética de la red local también pesa. En zonas donde la electricidad depende mucho del carbón u otros fósiles muy contaminantes, la reducción por conducir eléctrico es menor, y cuesta más compensar las emisiones de fabricar el coche nuevo.

Por ejemplo, si tienes un híbrido convencional puntero en eficiencia y tu red local está entre el 33% menos eficiente de EEUU, conviene pensárselo dos veces. La clave está en comprobar si esa red supera una tasa de 970 libras de CO₂ por MWh (unos 440 kilos).

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Recado a los gobiernos

Para la mayoría de los estadounidenses, sin embargo, retirar pronto incluso los coches de gasolina más ahorradores aporta beneficios consistentes. Y para los modelos de combustión más vendidos, el adelanto reduce emisiones hasta en las redes eléctricas más sucias.

En conjunto, el estudio deja una lección para quien diseña las políticas: acelerar el paso de la combustión al eléctrico es clave para frenar el cambio climático. Muchos estados, como California, ya cuentan con programas de achatarramiento que premian el cambio de coche con incentivos económicos.

El peso de las renovables

Reforzar esa financiación —y combinarla con las ayudas a la compra de eléctricos— haría el salto más accesible. Los autores defienden, además, ampliar esos programas a más modelos de combustión, no sólo a los más contaminantes, sobre todo a medida que las renovables ganen peso en la red y el reciclaje de baterías reduzca la huella de fabricación.

«El ritmo del cambio climático se está acelerando, así que la respuesta también debe acelerarse», zanja Campbell. «Si los estados quieren invertir en programas que animen a quienes aún dudan a dar el salto a un coche más nuevo, limpio y económico, nuestros resultados demuestran que, en emisiones, tiene todo el sentido».