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Proverbio africano del día: «No importa cuán afilados estén tus dientes, no puedes morder el agua»

  • Xabier Vergara
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

Hoy en día buscamos lograr más y más objetivos que demuestren, dentro de este mundo hiperconectado, que somos capaces de lograr todo lo que otros pueden hacer; sin embargo, no siempre es así. Para esos días en los que sientes que vas a contracorriente, la sabiduría popular africana tiene la respuesta perfecta: «No importa cuán afilados estén tus dientes, no puedes morder el agua». Una frase que invita a reflexionar sobre dónde gastas tu energía.

En ocasiones ponemos todo nuestro esfuerzo en ganar batallas o lograr objetivos que están completamente fuera de nuestro alcance, antes incluso de comenzarlos. No es por falta de talento ni de esfuerzo, sino que simplemente hay cosas que no podemos dominar.

Qué significa este proverbio africano

A simple vista, la imagen que plantea este dicho es casi cómica. Tan sólo con imaginar a una persona masticando un trago de agua ya es algo con cierta gracia. Sin embargo, esta metáfora guarda en sí misma un significado mucho más profundo que masticar líquido, ya que sirve para explicarnos los límites de nuestras capacidades y del propio ego.

Una persona agobiada por el estrés del trabajo – Pixabay

En este proverbio, los dientes afilados representan todas nuestras herramientas personales: habilidades, inteligencia, dinero o la autoridad que creemos tener sobre diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana. Por su parte, el agua simboliza todo aquello que es cambiante y que no se puede controlar, por mucho esfuerzo que se ponga en ello.

Esta enseñanza se resume en tres puntos clave:

Una frase que continúa vigente hoy en día

Aunque este proverbio data de hace cientos de años, su mensaje encaja a la perfección con el ritmo de vida frenético del siglo XXI. Vivimos en una sociedad obsesionada con el control, la hiperproductividad y querer tener el éxito ya para poder mostrarlo en las redes sociales. Nos han vendido la idea de que con el suficiente esfuerzo podemos moldear el mundo a nuestro antojo. Sin embargo, el día a día moderno está lleno de agua.

Pensemos, por ejemplo, en la incertidumbre del mercado laboral, los imprevistos económicos o los sentimientos de las personas que te rodean. Intentar forzar a que alguien cambie de opinión o machacarte la cabeza intentando adivinar el futuro es, literalmente, intentar morder el agua.