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Pablo Neruda

Pablo Neruda, poeta: «De la vida no quiero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé lo que valía la pena»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Pablo Neruda, nombre por el que se conoció al poeta chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nació en Parral el 12 de julio de 1904 y falleció en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1973. Fue un reconocido poeta y político, considerado una de las figuras literarias más destacadas e influyentes del siglo XX. Además de su trayectoria literaria, Neruda desarrolló una importante carrera política.

Fue senador de la República de Chile, formó parte del Comité Central del Partido Comunista chileno, llegó a ser precandidato a la presidencia de su país y ejerció como embajador en Francia. En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura, en reconocimiento a «una obra poética que expresaba con gran fuerza el destino y los sueños del continente americano». Entre las distinciones que obtuvo a lo largo de su vida también figura el doctorado honoris causa concedido por la Universidad de Oxford.

«De la vida no quiero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé lo que valía la pena»

Esta reflexión de Pablo Neruda resume una manera de entender la vida en la que cobran especial importancia aspectos tan importantes como la experiencia, el esfuerzo, el amor y la capacidad de valorar aquello que realmente merece la pena. Con ella, el poeta invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y sobre la importancia de no dejar que el miedo o las opiniones ajenas determinen todas nuestras decisiones.

El hecho de intentarlo guarda relación con los recursos internos que permiten afrontar las dificultades y superar los obstáculos que aparecen a lo largo de la vida. En estas situaciones entran en juego herramientas psicológicas como la resiliencia, que ayuda a adaptarse a los contratiempos y recuperarse de las experiencias difíciles; la autocompasión, que consiste en tratarse con amabilidad y comprensión cuando las cosas no salen como se esperaba; y la esperanza, entendida como la capacidad de mantener la confianza en que pueden surgir nuevas oportunidades, incluso cuando el futuro resulta incierto.

No obstante, aprender a valorar el presente no significa renunciar a los sueños. En realidad, se trata de reconocer que el bienestar no depende exclusivamente de alcanzar todo aquello que deseamos, sino también de apreciar lo que ya forma parte de nuestra vida. Aunque la necesidad de controlar todo lo que ocurre alrededor puede convertirse en una fuente continua de tensión y estrés, aceptar esta realidad permite afrontar las situaciones con mayor serenidad y mantener una actitud más flexible ante los cambios para aprovechar todas las oportunidades que se presenten.

Citas de Pablo Neruda