Ni petunias ni geranios: la planta fácil de cuidar que recomiendan los expertos para mejorar el ambiente en tu terraza
El mayor error que cometemos con los geranios es dejar la tierra encharcada
Para quienes quieren flores en primavera, esta planta florece 150 días al año
Si tu planta retiene mucha agua, riégala desde arriba
La primavera reactiva las ganas de llenar balcones y terrazas de verde, pero muchas plantas de temporada exigen riegos frecuentes, poda regular y condiciones de luz muy específicas. En un mundo que se mueve tan rápido, para quienes no disponen de tiempo o simplemente prefieren no arriesgarse, los especialistas recomiendan tener una planta fácil de cuidar.
Y parece ser que muchos expertos coinciden en que hay una especie que se adapta a la perfección para esa necesidad. Esta planta lleva décadas ganándose la fidelidad de principiantes y experimentados por igual. Además, goza de una ventaja concreta: mejora la calidad del ambiente del espacio donde crece.
¿Cuál es la planta fácil de cuidar y que no falla en ninguna terraza?
La mejor opción para quienes no están familiarizados con el cuidado de las plantas es el poto (Epipremnum aureum). Esta es una planta trepadora y colgante originaria del sudeste asiático, de la familia Araceae.
Sus hojas acorazonadas y su crecimiento rápido la han convertido en uno de los grandes clásicos de la jardinería doméstica, pero su presencia en terrazas es cada vez más habitual gracias a su capacidad de adaptación a distintas condiciones.
En interior crece entre dos y tres metros; en condiciones naturales puede alcanzar los veinte. En una terraza cubierta o semicubierta, con luz indirecta, desarrolla tallos largos y colgantes que forman una cortina vegetal densa, reduciendo la exposición directa al sol y aportando frescor visual al espacio.
En terrazas semicerradas, esa masa de follaje genera una sensación de aire más suave y menos seco que se nota especialmente en verano.
Es una planta fácil de cuidar tanto para quien tiene experiencia como para quien está empezando desde cero. No necesita atención diaria, tolera el descuido y prospera en condiciones donde otras especies claudican.
¿Por qué el poto sobrevive donde otras plantas se rinden?
El apodo que la acompaña, «hiedra del diablo», no tiene connotación negativa: describe su resistencia casi sobrenatural ante condiciones adversas. Soporta temperaturas de entre doce y 30 grados Celsius, crece con poca luz y no sufre si se olvida el riego una semana o dos.
Esa combinación de resistencias es precisamente lo que hace del poto la especie más recomendada cuando alguien pregunta qué poner en su terraza sin saber bien cómo hacerlo. Sus necesidades básicas son las siguientes y ninguna resulta complicada:
- Luz: prefiere la luz indirecta y abundante, pero se adapta bien a rincones con poca iluminación. Los rayos directos del sol dañan sus hojas.
- Riego: solo cuando el sustrato esté seco al tacto, aproximadamente cada siete o diez días en verano, menos en invierno.
- Temperatura: vegeta mejor entre los dieciséis y los 25 grados Celsius, aunque tolera hasta doce sin problemas graves.
- Abono: mensual durante el crecimiento activo; cada tres meses en período de reposo.
El exceso de agua es prácticamente el único error que puede perjudicarla, ya que provoca pudrición de raíces. Por lo demás, es una planta que perdona.
También se reproduce sin esfuerzo: con cortar un tallo con uno o dos nudos y colocarlo en un vaso con agua es suficiente. En pocas semanas brotan raíces y puede trasplantarse a tierra.
No solo es una planta fácil de cuidar: las otras ventajas del poto
Más allá de lo decorativo, el poto tiene un valor añadido documentado. La NASA incluyó el Epipremnum aureum en su célebre estudio sobre purificación del aire, en el que se determinó que la planta es capaz de absorber compuestos orgánicos volátiles como el formaldehído, el benceno y el xileno, presentes en pinturas, productos de limpieza y materiales de construcción.
En terrazas semicerradas, esa capacidad de regulación se traduce en un ambiente percibido como más fresco y húmedo, especialmente en los meses de calor.
En cuanto a las variedades disponibles, las más habituales en España son el poto dorado (con vetas amarillas sobre fondo verde), el ‘Marble Queen’ (con un patrón blanco y verde muy decorativo), el poto neón (de un amarillo eléctrico llamativo) y el poto plateado, con un acabado metálico en las hojas.
Todas comparten las mismas características de resistencia y mantenimiento mínimo. Los ejemplares con más variegación necesitan algo más de luz para mantener su colorido, aunque sin llegar al sol directo.
Por último, una nota práctica y necesaria: el poto es tóxico si se ingiere, por lo que conviene mantenerlo fuera del alcance de niños pequeños y mascotas.
Lo último en Curiosidades
-
El meteorólogo Frank Deboosere quiere eliminar el horario de verano: «Esto no es lógico»
-
La psicología aclara que las personas que disfrutan de verdad de su pareja, sus amigos y sus pequeños momentos no necesitan publicar cada detalle de su vida para demostrar que son felices
-
Erasmo de Rotterdam, filósofo holandés, sobre el amor: «¿No es mejor vivir engañado que dejarse consumir por los celos y convertirlo todo en escena de tragedia?»
-
Qué significa el proverbio chino sobre la sabiduría: «Pregunta siempre a la persona que tiene la experiencia, no a quien tiene la teoría»
-
La durísima reflexión de Benito Pérez Galdós, escritor español candidato al premio Nobel: «¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?»
Últimas noticias
-
Meteorólogos instan a preparanos en España: entre el 13 y 15 de octubre llega un anticiclón con tintes de récord en España
-
Sergi Torrens, experto en herencias, lanza una advertencia: «En una donación sabemos lo que vamos a pagar, pero en una herencia no lo sabremos hasta el día que llegue»
-
Ni geranios ni narcisos: la mejor planta que puedes poner en tu balcón para que rebose de flores en otoño e invierno
-
Predicción del horóscopo para Escorpio hoy, martes 13 de octubre de 2026
-
En 1984, el actor estadounidense Patrick Swayze compró un terreno de 2 hectáreas en las afueras de Los Ángeles y lo convirtió en un refugio para caballos árabes