Ni harina ni pan rallado: el increíble truco para empanar rápido cuando no tienes nada en la despensa
Soy chef y uso mi freidora de aire a diario: este es el sencillo truco que recomiendo a todos los que la usen
Filetes de pollo empanado con jamón y queso
El ingrediente secreto de Arguiñano para conseguir un empanado de lujo sin pan rallado
En la cocina hay clásicos que nunca fallan. De esos que, con pocos ingredientes, resuelven el almuerzo o la cena y además quedan deliciosos. Los empanados son uno de ellos. Filetes de pollo, milanesas de ternera, berenjenas, calabacines o incluso tofu: todo mejora con una buena capa crujiente dorada al punto justo.
El problema aparece cuando vas a preparar uno y te das cuenta de que no queda ni una miga de pan rallado ni tampoco harina. Lo bueno es que para esos momentos hay un truco que puede sacarte del apuro y que, para sorpresa de muchos, funciona tan bien como el método tradicional. Es rápido, muy eficaz y no necesitas salir corriendo al súper.
El sencillo truco para empanar sin pan
Lo que necesitas es algo que probablemente ni considerás útil para esto: tostadas duras, colines de pan o incluso galletas saladas. Sí, esas que llevan semanas dando vueltas por ahí sin que nadie las mire. Si están secas, mejor.
Paso a paso:
- Tritura: rompe las tostadas, colines o galletas con las manos y luego pásalas por una picadora o un mortero. La idea es lograr una textura similar al pan rallado. No tiene que quedar como polvo fino; si queda un poco más grueso, el empanado resultará más rústico y crujiente.
- Sazona la carne: salpimienta por ambos lados sin escatimar.
- Pásala por huevo batido: asegúrate de que quede bien cubierta. Si no tienes huevo, puedes improvisar con un poco de leche o, para una versión más ligera, agua con gas o cerveza.
- Reboza con tu mezcla casera: presiona ligeramente para que se adhiera bien por todos lados.
- Cocina: una vez empanada, puedes freír la pieza como de costumbre. Asegúrate de que el aceite esté bien caliente para que no se empape. Por otro lado, si prefieres una versión más saludable, puede quedar igual de bien en la freidora de aire.
Este truco no sólo resuelve un apuro, sino que también le da una vuelta de sabor. Las galletas saladas, por ejemplo, ya traen su propio toque de sal y grasa, lo que suma profundidad al empanado. Hay quien ha probado con picos con semillas, biscotes integrales, incluso con crackers de arroz y el resultado nunca falla.
Además, puedes ajustar la mezcla a gusto. Si quieres un toque picante le agregas un poco de pimentón o ají molido, o si buscas algo más aromático puedes echar orégano, tomillo o ajo en polvo. No hay límites, lo importante es aprovechar lo que hay en la despensa.
¿Con qué acompañar algo rebozado o empanado?
Un buen empanado siempre pide algo fresco al lado. Puedes revisar la nevera y combinar lo que tengas a mano. Una ensalada simple con rúcula, tomates cherry y unas gotas de limón o vinagre balsámico funciona perfecto. Si los vegetales que tienes requieren cocción, o si prefieres algo caliente, cocínalos al vapor y listo.
También puedes añadir una guarnición de patatas al horno o un puré de calabaza cremoso, que acompaña bien sin quitar protagonismo al empanado.
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