Curiosidades
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Ni los 15 ni los 80: ésta es la edad más dura en la vida de una persona, según un divulgador científico experto

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Según el divulgador científico Pere Estupinyá en el programa «A vivir que son dos días» de Cadena SER, donde reflexionó sobre las distintas etapas del envejecimiento con motivo de la publicación de su libro «Qué quiere ser de mayor», la edad más dura en la vida de una persona no coincide con la vejez. Existe la falsa creencia de que, a partir de los 65 o 70 años, comienza la etapa más complicada debido al deterioro tanto físico como cognitivo.

Sin embargo, Pere Estupinyá asegura que «está demostrado que la edad más dura de la vida está entre los 40 y los 55, ya que es donde se juntan las presiones laborales, los hijos y también las presiones económicas». En esta etapa se acumulan una serie de responsabilidades laborales y personales especialmente intensa: mayor exigencia en la carrera profesional, crianza de los hijos, cuidado de los padres mayores, presión económica y emocional… «Físicamente, salvo que exista un problema de salud, no es lo que más condiciona. Es todo lo demás», resumió.

Ésta es la edad más dura de la vida

Pere Estupinyá es químico, bioquímico y divulgador científico. Trabajó en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, ha impartido conferencias en España y América Latina y ha participado en numerosos proyectos de comunicación científica. Su trayectoria como divulgador comenzó en el programa Redes, dirigido por Eduard Punset. Además, fue beneficiario de la prestigiosa beca Knight Science Journalism Fellow del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), un programa orientado a mejorar la divulgación científica y acercar la ciencia a la sociedad con rigor y claridad.

Frente a la edad más dura de la vida, el divulgador planteó una visión diferente de la madurez y puso nombre a una etapa cada vez más analizada: la «gerontolescencia». Se trata de un periodo que suele situarse entre los 60, 65 o incluso 70 años, cuando muchas personas experimentan una sensación de bienestar mayor de la esperada. «Es una fase en la que uno piensa: ‘qué bien estoy’ y ‘qué ilusión tengo’, porque me encuentro mejor de lo que imaginaba», explicó.

Según su enfoque, la diferencia con generaciones anteriores es sobre todo cultural y mental. «Nuestros padres quizá no estaban mucho peor físicamente, pero sí tenían una mentalidad muy distinta», apuntó. Durante décadas, recordó, la vejez estuvo encasillada en roles muy cerrados. «Antes la palabra abuelo te definía una función. Eras abuelo y ya está», señaló. Una visión del envejecimiento que dejaba poco margen a nuevas etapas vitales y que hoy empieza a transformarse.

En este cambio de paradigma cobra relevancia la idea de «edad prospectiva», es decir, cómo cada persona percibe los años de vida que aún le quedan por delante. «Si asumes que tienes muchos años por vivir, y además en buenas condiciones, entiendes que todavía puedes hacer muchas cosas», explicó. Para Pere Estupinyá, el verdadero reto es romper con el autoedadismo, esa idea interiorizada de que ciertas actividades ya no corresponden a una edad concreta. «No se trata de dejar de hacer lo que te gusta, sino de adaptarlo», concluyó.

Salud emocional

El autor destaca la importancia de la salud emocional y plantea la necesidad de construir una nueva narrativa para vivir la madurez con mayor bienestar, tomando la ilusión como motor para cuidarse y prepararse para esta etapa. Además, introduce estrategias prácticas como la «optimización selectiva por compensación» y propone diseñar el entorno para que favorezca los buenos hábitos, incorporando automatismos que ayuden a mantener conductas sostenibles en el tiempo.

El ensayo también aborda el edadismo y sus manifestaciones más sutiles, como los microedadismos cotidianos, el paternalismo benevolente, los prejuicios en el ámbito laboral o mediático e incluso el edadismo interiorizado, conectándolo además con sesgos presentes en el sistema sanitario. Frente a ello, Pere Estupinyá defiende una idea central: la edad cronológica no puede ser el único criterio en una sociedad donde cada vez más personas mayores conservan plenas capacidades y cuentan con una larga etapa de vida por delante.

Finalmente, en «La Fórmula Podcast» habló sobre su propia experiencia personal: «Yo acabo de cumplir 50 años y, de repente, noto que pensaba que a los 50 años sería diferente, porque tienes unas referencias de cómo eran tus padres, ya no tus abuelos. Y en mi caso, mi padre, cuando tenía 50 años, pues era un señor maduro casi viejo. Y ahora, tú a alguien de 70 años le dices que es viejo y te pega (risas). Yo creo que hay una nueva manera de hacerse mayor, que es lo que ocupa mi cabeza y mi mano, actualmente. Yo el libro lo enfoco más a nivel individual, de qué puedes hacer tú, tanto desde el desarrollo personal como desde los hábitos saludables, como bienestar financiero y, sobre todo, vida social, que es, más importante de lo que a veces pensamos, para llegar a esta edad pudiéndola aprovechar mucho más. Pero también aprovechando mejor el presente».