DECLARACIONES

Morante de la Puebla rompe su silencio sobre su divorcio con Elisabeth Garrido y revela el desgaste: “Ya venían dándose las cosas regulares”

Morante de la Puebla ha confirmado su separación de Elisabeth Garrido tras varios años de matrimonio

El torero ha explicado que la relación llevaba tiempo deteriorándose

También ha reconocido que sus problemas de salud mental han influido de forma importante en la ruptura

Morante de la Puebla durante una corrida en Jerez de la Frontera. (Foto: Europa Press)
Morante de la Puebla durante una corrida en Jerez de la Frontera. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez

El caso de Morante de la Puebla ha vuelto a ocupar titulares no solo por su actividad en los ruedos, sino también por un aspecto mucho más íntimo de su vida: su reciente separación de Elisabeth Garrido, madre de sus dos hijas pequeñas. La noticia, confirmada de manera indirecta tras sus propias declaraciones, ha reabierto el interés mediático en la faceta personal de uno de los toreros más reconocidos y complejos del panorama taurino actual.

El diestro, que ha vivido una temporada marcada por altibajos profesionales y personales, decidió romper su silencio durante un acto institucional relevante en Sevilla, donde fue reconocido como Hijo Predilecto de la ciudad. Allí, acompañado por su hijo mayor, habló con cautela sobre una situación que, según sus palabras, llevaba tiempo gestándose. Sin entrar en excesivos detalles, dejó entrever que la relación ya atravesaba dificultades desde hacía bastante tiempo, con una frase que resume el estado de la situación: «ya venían dándose las cosas regulares».

Esta afirmación, aparentemente sencilla, encierra un proceso largo de desgaste emocional y convivencia complicada. En su discurso, el torero insistió en que se trata de un asunto estrictamente privado, pero también reconoció que la ruptura no ha sido repentina, sino el resultado de una evolución prolongada en la relación. En ese sentido, sus palabras apuntan a una separación que, aunque recientemente conocida por el público, llevaba tiempo produciéndose en la intimidad familiar.

Uno de los aspectos más delicados de sus declaraciones fue la referencia a su salud mental, un tema que ha acompañado al torero durante gran parte de su vida profesional. Morante de la Puebla ha hablado en otras ocasiones de episodios de depresión y trastornos que han afectado tanto a su carrera como a su vida personal. En esta ocasión, reconoció que estos problemas han tenido un impacto directo en su entorno familiar, afirmando que «la enfermedad ha sido más fuerte» en este periodo y que ha influido significativamente en la relación con su pareja. Este reconocimiento aporta una dimensión más profunda a la ruptura, ya que no se trata únicamente de una separación sentimental, sino de un proceso en el que la salud mental ha jugado un papel determinante. El propio torero expresó su tristeza por la situación, subrayando que la falta de estabilidad emocional ha sido un factor difícil de gestionar tanto para él como para su entorno más cercano.

Morante de la Puebla junto a Elisabeth Garrido en Sevilla. (Foto: Europa Press)
Morante de la Puebla junto a Elisabeth Garrido en Sevilla. (Foto: Europa Press)

La historia de amor de Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido

La historia de amor entre Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido se había consolidado a lo largo de los años como una relación discreta, alejada en gran medida del foco mediático, a pesar de la notoriedad del torero. Juntos han formado una familia y han compartido una etapa vital en la que ella ha sido considerada un apoyo fundamental en los momentos más complicados de su carrera, especialmente durante sus crisis personales y sus parones profesionales. Sin embargo, como ocurre en muchas relaciones sometidas a presión emocional y mediática, el desgaste ha terminado por imponerse. La combinación de la exigencia profesional del toreo, las recaídas en problemas de salud mental y la dificultad de mantener una vida estable han sido elementos clave en este desenlace. El propio entorno del torero ha señalado en distintos momentos que su situación anímica ha influido en su rendimiento y en su vida cotidiana.

A pesar de la ruptura, el discurso público del diestro mantiene un tono de respeto hacia su expareja y hacia la privacidad de su familia. No ha habido reproches ni detalles explícitos sobre conflictos internos, lo que refuerza la idea de que se trata de una separación llevada con discreción y con voluntad de preservar la intimidad de sus hijos.