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Mezclar agujas de pino del bosque con sal: no cuesta casi nada, pero el efecto en el hogar es sorprendente

Las agujas de pino se acumulan por miles en el suelo de los bosques y lo normal es pasar por encima de ellas sin prestarles demasiada atención. Sin embargo, pueden tener una segunda vida en casa si se combinan con un ingrediente tan corriente como la sal gruesa. Se trata de un truco que apenas cuesta dinero y tampoco tiene mucho misterio pero que resulta sorprendente. Lo único que tenemos que hacer es recoger algunas agujas que hayan caído del árbol, dejarlas secar y mezclarlas con sal marina gruesa a partes iguales.

Con esa mezcla se pueden preparar bolsitas para los armarios o un ambientador casero. Las agujas aportan su característico olor a pino y la sal ayuda a absorber humedad. Y hay más posibilidades ya que también pueden aprovecharse para preparar un baño de pies después de un día agotador o para hacer pequeños saquitos aromáticos para diferentes habitaciones de casa.

Mezclar agujas de pino del bosque con sal

Para coger las agujas de pino no hace falta que las cojamos del árbol. Las podemos coger directamente del suelo, asegurándonos que están en buen estado. Al llegar a casa hay que limpiarlas y, sobre todo, dejar que se sequen completamente. Este paso es importante si después vamos a guardarlas dentro de una bolsa o un recipiente durante varios días.

Una vez secas, se cortan o trituran ligeramente. No tienen que quedar reducidas a polvo. Después sólo hay que añadir una cantidad similar de sal gruesa y remover. La mezcla ya estaría preparada. A partir de aquí, el uso dependerá del lugar donde queramos colocarla. Una de las opciones consiste en introducir una pequeña cantidad en una bolsa de tela y dejarla dentro del armario, entre la ropa. El olor de las coníferas se ha utilizado tradicionalmente en este tipo de espacios y la sal tiene la capacidad de captar humedad. Algunas personas usan también estas bolsitas como remedio casero frente a las polillas, aunque no conviene confiar únicamente en ellas si ya existe una plaga en el armario. En ese caso habrá que localizar el origen y utilizar un método adecuado para eliminarla.

Un ambientador casero con olor a pino

Si no tenemos bolsas de tela, hay una alternativa todavía más fácil. Se puede poner la mezcla directamente en un cuenco pequeño y dejarlo abierto en una habitación. La cocina es uno de los lugares donde puede resultar más práctico por los olores que quedan después de preparar determinados alimentos.

El aroma no será tan intenso como el de un ambientador comercial. Es, más bien, una forma sencilla de conseguir un ligero olor a bosque. Para que no pierda ese aroma con el paso de los días, la mezcla se puede renovar aproximadamente una vez por semana. Además, no tiene por qué llevar únicamente pino y sal. Se puede añadir un poco de canela o anís si se busca otro tipo de fragancia. Otra posibilidad es repartir varias bolsitas pequeñas por los cajones o colocar alguna en el dormitorio.

El truco para preparar un baño de pies

Las agujas recogidas en el bosque tienen otro uso que no requiere preparar la mezcla anterior. En este caso se necesita un puñado de agujas y aproximadamente un litro de agua. Se hierve el agua, se añaden las agujas y se dejan reposar durante unos 30 minutos. Después hay que colar el líquido.

El siguiente paso es llenar un recipiente con agua templada, añadir la preparación y echar dos cucharadas de sal. Así se consigue un baño aromático para los pies que puede resultar agradable después de pasar muchas horas de pie o caminando. No hace falta atribuirle efectos curativos, sino que el atractivo está en el agua templada y en el aroma que desprenden las agujas. Y si hay heridas o irritaciones en la piel, es preferible no utilizar este tipo de preparados caseros.

Por qué las agujas de pino tienen ese olor

El secreto está en los compuestos aromáticos que contienen las coníferas. De ellos procede ese olor tan fácil de reconocer al entrar en un pinar. Los aceites esenciales obtenidos de distintas especies de Pinus han sido estudiados por sus propiedades y algunas investigaciones han encontrado actividad antimicrobiana en determinadas condiciones. Eso no convierte la mezcla de sal y agujas en un desinfectante.

Los estudios utilizan aceites extraídos y concentraciones determinadas, algo muy diferente a poner unas agujas secas en un recipiente. En casa, su utilidad está principalmente en aprovechar su aroma. Y ahí está buena parte del atractivo de este truco. El ingrediente principal puede encontrarse durante un paseo por el bosque y para completar la mezcla sólo hace falta un poco de sal gruesa. Un recurso sencillo para aprovechar algo que normalmente termina quedándose en el suelo y conseguir, por apenas unos céntimos, un aroma a pino en armarios, cajones o diferentes rincones de casa.