La lección de Publio Ovidio Nasón, poeta romano, que después de 20 siglos sigue más viva que nunca: «Socorrer al caído es acción digna de reyes»
En una carta, Ovidio escribió a Cotis, rey de Tracia, para pedirle protección.
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Desde el destierro a orillas del mar Negro, el poeta romano Ovidio envió hace unos 2000 años una carta en verso a Cotis, rey de Tracia, para pedirle protección. «Socorrer al caído es acción digna de reyes», dijo Publio Ovidio Nasón en esa súplica.
Hoy, la carta forma parte de las Pónticas (Epistulae ex Ponto, en el original en latín). El poeta las compuso durante su exilio en Tomis, la actual Constanza, en Rumanía, adonde lo había enviado el emperador Augusto.
¿Por qué Ovidio pidió ayuda a un rey de Tracia desde el destierro?
La frase está en el verso 11 de la novena carta del segundo libro de las Pónticas, según el texto latino que reúne The Latin Library. En ese poema de 80 versos, Ovidio se presenta como un náufrago y pide al rey que lo reciba en una costa amable, para que su tierra le resulte más segura que el mar.
El poeta vivía en el borde del territorio de Cotis, puesto que la fortuna lo había dejado bajo el poder de ese monarca. En el verso siguiente, Ovidio añade que ayudar «conviene a un hombre tan grande como tú».
El original en latín dice «Regia, crede mihi, res est succurrere lapsis», que significa «créeme, es cosa de reyes socorrer a los caídos».
El argumento de Ovidio sobre los dioses y los reyes
Para convencer a Cotis, el poeta compara a los reyes con los dioses, ya que ambos reciben súplicas y ayudan a quien las hace. Si los dioses nunca escucharan los ruegos, razona Ovidio, nadie tendría motivos para honrarlos. Tampoco se ofrecerían sacrificios a Júpiter si fuera sordo, ni a Ceres si los campos no dieran fruto.
Según el poema, la autoridad merece admiración cuando concede una petición justa. Para el poeta, ninguna habilidad genera más gratitud que la de salvar a un ser humano. También elogia la formación del rey, puesto que aprender las artes liberales «suaviza las costumbres y no deja que sean fieras». Ningún rey, escribe, se dedicó más que Cotis a esos estudios.
De acuerdo con el Diccionario de biografía y mitología griega y romana de William Smith, Ovidio reclamó el favor de Cotis como «hermano poeta». El rey era hijo de Remetalces, monarca de Tracia. A su muerte, Augusto repartió el reino entre Cotis y su tío Rescúporis, quien lo apresó con engaño en un banquete y lo asesinó en el año 19 d. C.
Al final de la carta, Ovidio pide al rey que no indague en su culpa. Asegura que no hizo nada que la ley prohíba y admite haber escrito un poema «necio», el Arte de amar (Ars amatoria, en latín). Para el poeta, la ira de quien lo castigó fue moderada, ya que solo le quitó la patria.
¿Quién fue Publio Ovidio Nasón?
Publio Ovidio Nasón nació en el año 43 a. C. en Sulmona, en los montes de los Abruzos, a unos 160 kilómetros de Roma. Según los comentarios clásicos del Dickinson College, su familia pertenecía al orden ecuestre y parecía destinarlo a la política. Estudió retórica en Roma con éxito, recorrió Grecia y ocupó al menos una magistratura menor.
Con el tiempo, se dedicó por completo a la poesía. Entre sus obras están Amores, el Arte de amar y las Metamorfosis (Metamorphoses, en latín), su obra mayor, un poema épico sobre transformaciones mitológicas.
En el año 8 d. C., Augusto lo desterró a Tomis. El propio Ovidio atribuyó el castigo al Arte de amar, que había causado ofensa, y a un error misterioso, quizá relacionado con la casa imperial. Pidió durante años el regreso, pero nunca lo obtuvo. Se cree que murió en Tomis, en el año 17.